Revista Intemperie

Si lo sabes todo nada te va a conmover: una entrevista a Isidro Ferrer

Por: María José Ferrada
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María José Ferrada se junta a conversar en Chile con el dos veces Premio Nacional español Isidro Ferrer, le pregunta por Neruda, el mercado editorial y le pide consejos para principiantes.

 

Conocí el trabajo de Isidro Ferrer cuando llegó a mis manos un ejemplar de El libro de las preguntas, editado en el año 2006 por la editorial española Media Vaca. De niña, había leído y releído la edición de editorial Andrés Bello, una edición bastante más humilde, aunque no por eso menos bella. Pero este libro, el de Ferrer, era otra cosa: un desfile de cosas, un museo pequeño.

En El libro de las preguntas las cosas parecen estar ahí solo para que el poeta las nombre, para que juegue con ellas. Es el poeta asombrado y niño. Isidro Ferrer toma las preguntas pero no responde, tal vez porque responder sea cosa de adultos. Decide en cambio, entrar preguntando a un Neruda que, de ahora en adelante, se convertirá en su compañero de juego.

Así nos lo contó en la entrevista que le hicimos en su paso por Chile, visita que hizo en el contexto de Festilus 2013. Partimos por las preguntas de Neruda, para terminar hablando sobre las preguntas que acompañan su propio proceso creativo.

¿Cómo fue tu trabajo con El libro de las preguntas? 

Yo llego a Neruda muy tarde, a través de este encargo. Había leído  al Neruda de los Veinte poemas de amor, como lectura obligatoria en mi época adolescente, pero la verdad es que no me conmovió. El encargo que me hace Vicente Ferrer, editor de Media Vaca, me presenta a otro Neruda, uno que lanzaba un juego inteligentísimo, un juego de preguntas planteadas como excusa para no tener que dar respuestas.

Nos contabas que fue un trabajo de tres años ¿cómo fue el proceso?

Fue un trabajo que se convirtió en un recorrido. Lentamente fui entrando en el universo nerudiano, y eso implicó ir y venir, hacer cambios sobre mi propia propuesta. Hay un mundo, un universo objetual que el poeta llama el de las cosas, sobre todas las cosas. No solo intento entrar al libro de las preguntas, sino que a todo ese universo de mascarones, océanos, caracolas, mujeres. Ese es el Neruda me interesa y desde ahí comienzo a trabajar.

¿La respuesta innata frente a este libro no es justamente dar una respuesta?

Sí, ese es el primer instinto, dar con la respuesta válida. Pero a medida que avanzo me doy cuenta de que si respondo mato el texto poético, porque necesariamente estoy dando una visión. Me doy cuenta de que el camino es hacer un libro paralelo, un libro transversal. Hago entonces un listado de palabras, que aparecen al final del libro, y que saco no solo de este libro sino del universo nerudiano. A partir de ahí, puedo generar nuevas preguntas con Neruda como hilo conductor. Hay imágenes, por ejemplo la de la ola que entra por el ojo de la cerradura, que pertenecen a otro de sus libros.

Trabajas con fragmentos de Neruda

Sí, con fragmentos de este Neruda deslumbrado por las cosas. Los recojo y los integro a este relato, haciendo una lectura que al mismo tiempo sea un recorrido circular por este universo. La lectura comienza y finaliza con las manos de un niño tomando el libro. Intenté que fuera Neruda el que dijera ahora baja la escalera, entra a mi biblioteca, luego al océano, los mapas, las ciudades, el pan.

No es un trabajo en el que estás al servicio del texto

No, más bien intento ejercer de poeta visual, compartiendo espacio y territorio con el texto.

El tuyo parece ser un trabajo muy personal. Pasando ahora a tu obra en general ¿cómo funciona en un mercado editorial preocupado básicamente de vender?

En el caso de libros como estos hay un riesgo completo por parte del editor. En El libro de las preguntas fue Vicente Ferrer, el editor responsable de que este proyecto viera la luz. En un proyecto como este el editor es una pieza clave.

¿Exigente y respetuoso a la vez?

En el caso de proyectos como los que hice con Media Vaca o Zorro Rojo (Los sueños de Helena, Eduardo Galeano) el nivel de exigencia se multiplica porque estás trabajando con textos muy grandes y con editoriales de enorme calidad y cuando digo calidad no hablo de repercusión mediática, ni de situación en el mercado, ni de número de ejemplares, sino de calidad real.

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¿Qué le recomendarías a un ilustrador que está empezando?

Paciencia, constancia, perseverancia. Esto es una carrera de fondo, una carrera a largo plazo en la que el crecimiento debe ser constante. Abonar la curiosidad como llave para asombrarse y asombrarse para posibilitar la emoción. Porque si hay emoción en el lenguaje también hay posibilidad de que el lector se pueda emocionar contigo.

¿Y eso cómo se consigue?

Manteniendo una curiosidad muy grande, una curiosidad que implique ingenuidad. Tienes que mantener una mirada limpia para poder seguir descubriendo. Si lo sabes todo nada te va a alterar, nada te va a conmover. Si, en cambio, sigues ingenuo, el mundo te seguirá asombrando una y otra vez. Te emocionarás y eso tendrá consecuencias que podrás trasladar a otro territorio.

¿Es frustrante a veces este proceso?

Quienes nos dedicamos a la creación trabajamos con la duda, no con la certeza. Si tú dominas la técnica puedes hacer cosas muy hermosas, muy líricas, muy bien hechas, pero eso es una forma de hacer en la que tú mismo eliminas la posibilidad de error. Cuando haces eso eliminas de paso la posibilidad de cambio, te inmovilizas. Para que haya error tienes que dejar un espacio al fracaso, eso es lo que te hace desplazarte, mirar de otra manera, buscar una salida.

¿El estilo puede ser una trampa?

El estilo siempre es una trampa porque está sujeto a la forma, pero la forma es o debería ser variable. A mí no me gusta hablar de estilo, prefiero hablar de voz o de caligrafía. Tienes una voz que te delata pero puedes narrar de formas muy distintas, contar una cosa de múltiples maneras, respetando tu voz.

Entonces ¿frente a la inmovilidad, las preguntas?

Claro, esa es la primera lección de poesía.

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Fotos: Libro de las preguntas. Poemas de Pablo Neruda. Isidro Ferrer (Valencia, Editorial Media Vaca, 2006) isidroferrer.com

 

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