Revista Intemperie

El malestar creciente de los escritores nacionales

Por: Intemperie
gonzalo contreras

 

En razón de las declaraciones de Gonzalo Contreras contra los críticos literarios se vuelve necesario revisar la nueva situación de marginalidad que ha sufrido la cultura no mercantilizada

 

Ya se está haciendo costumbre que cada vez que un escritor saca un nuevo libro, la presentación del mismo venga acompañado de una serie de criticas a nuestro sistema cultural, ya sea para con los otros escritores, con las editoriales transnacionales, el fondo del libro, la critica o hasta el público lector. En esa línea, las declaraciones de Gonzalo Contreras –quien a propósito del lanzamiento de Mecánica celeste aprovechó de fustigar a la elite de críticos– nos dan muestra del creciente malestar que ronda el entorno literario nacional.

En efecto, nuestra escena cultural ha sufrido cambios radicales en los últimos veinte años. El propio Gonzalo Contreras vendió a comienzos de los noventa casi 40 mil ejemplares de su primera novela, La ciudad anterior, cifra totalmente inalcanzable para nuestros tiempos, donde se lee muchísimo menos y a nadie parece importarle demasiado de hecho. La injerencia de los actores culturales ha caído en picada y el mundo del entretenimiento y la diversión tiene secuestrada hace rato la atención de la mayor parte de lo que alguna vez fue el público lector chileno.

Diversos autores –entre ellos Vargas Llosa en La civilización del espectáculo, o Alessandro Baricco en Los bárbaros–, han advertido que nos encontramos en los albores de una nueva época, tecnológica y feroz, donde ya no tiene cabida, por anacrónica, el gesto de personas sentándose a leer y apartándose del mundo por varias horas al día. Hoy en día, donde la gente se lleva el celular al baño, y no tiene empacho en interrumpir una cena para contestar un mail o un whatsapp, se vuelve inconcebible la separación y la concentración que exigen la lectura (y puede que también la escritura).

Por supuesto, no es necesario aumentar los lamentos griegos que ya suficientemente han saturado nuestros oídos. No es que la guerra esté pérdida definitivamente, pero quizás sea tiempo de admitir que la marginalidad en la que ha caído la cultura no mercantilizada en beneficio de la cultura de masas, es ya irrevocable. No por nada Las Últimas Noticias (LUN) de sus más de 55 páginas tiene solamente una destinada a cultura y todo el resto a farándula, diversión, fútbol y tecnología. No por nada que Revista de Libros de ser un suplemento independiente de hasta 12 páginas haya quedado reducido a las tres ultimas páginas del Artes y Letras.

Sin embargo, lo realmente complicado sería que las críticas que suelen manifestar los autores no fuesen fruto de un genuino malestar, sino más bien parte de una estrategia publicitaria que busque levantar polvo y llamar la atención sobre quien la formula y su nueva obra recién lanzada al mercado. Esto, que imita los modos de la farándula, al parecer, es la batalla más temida: que los modelos y lógicas de estos mundos perversos acaben por infectar a la cultura no mercantilizada. De ese modo, si al final todo termina en una tribuna de escritores pasados a opinólogos dándose un festín con el crítico de moda, tipo SQP, ya no habrá salvación posible. La guerra estará definitivamente perdida.

 

Foto: emol.com

3 Comentarios

  1. Georges Aguayo dice:

    No estoy de acuerdo con el autor. Si bien es cierto la invasion del telefono movil y otros “gadgets” electronicos , en la vida cotidiana es una situacion que se vive en todos lados , pienso que en el caso chileno el descenso en los niveles de lectura tiene mucho que ver con el modelo econmico y social que tenemos. Patricia Espinosa se quejaba en una cronica suya que los escritores tienden a escribir obras demasiado cortas. Y bien los chilenos comenzaran de nuevo a leer novelas de mas de 500 paginas cuando tenga tiempo suficiene para leer ( y tambien para ir al gimnasio, porque es increible el numero de gente obesa que hay en nuestro pais)

  2. Ismael Salcedo dice:

    Difiero bastante de este artículo. Algo que me parece en extremo debatible sobre este escrito es la aseveración de que hoy se lee “muchísimo menos” que hace veinte años.

    ¿Sobre qué evidencia se sustenta tamaña afirmación superlativa?

    Además se mezclan peras con manzanas, ¿a qué viene la afirmación de que la gente contesta emails en la mesa o utiliza whatsapp? ¿cuál es el tema de la columna el malestar de los escritores o los modales en la mesa? Peras con manzanas. Echarle la culpa a la tecnología es de una ceguera preocupante.

  3. Roberto Weiss dice:

    Completamente de acuerdo con el autor. Solo difiero en una cosa. El nivel cultural de un pueblo relativamente próspero como el nuestro no es responsabilidad exclusiva de la ” superestructura” , o del empedrado. Hay una responsabilidad personal, familiar. Los palurdos (de todas las clases sociales) engendran y crían palurdos. Hoy es mucho más fácil adquirir libros que cuando yo me formé como lector (mediados de los setenta). Mis padres leían y en mi casa había un pequeña, vieja pero bien surtida biblioteca. El resto vino solo. Yo ahora tengo libros en mi casa, leo siempre y mis hijos son lectores.

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