Revista Intemperie

Entrevista a Natalia Berbelagua: el placer es un maquillaje a la angustia que nos provoca la muerte

Por: Andrés Olave
natalia berbelagua

Andrés Olave entrevista a la escritora Natalia Berbelagua a propósito del lanzamiento de su segundo libro de cuentos La bella muerte.

 

Radicada en Valparaíso, entusiasta, lúcida y dedicada, la escritora Natalia Berbelagua (1985) ha llamado la atención en el ultimo tiempo, primero por su volumen de relatos eróticos Valporno (Emergencia narrativa, 2012) y más recientemente con La bella muerte.

Acabas de lanzar La bella muerte, tu segundo libro. ¿Puedes contarme un poco de que va el libro y cuáles fueron tus motivaciones para llegar a él?

Este libro se dio de manera casual. El primer cuento que escribí fue La casa nueva, la historia de una mujer que tiene una enfermedad incurable y para ir familiarizándose con la idea decide irse a vivir al cementerio. Luego escribí El arte de la sonrisa, donde la protagonista es una laboratorista dental aficionada que está obsesionada con plasmar en moldes sus propias sonrisas y las de los demás. Vive en un departamento en el centro de Santiago donde no conoce a nadie y se dedica a espiar a su vecino, un ex militar que un día aparece muerto en su cama. Ambos cuentos me los pidieron para ser publicados en antologías. Una vez que los escribí me di cuenta de que la temática de la muerte se repetía en ambos casos, vi que había una latencia, unas ganas de hablar del tema. A medida de que fui escribiendo más, noté que la principal conexión entre el erotismo, que fue lo que abordé en Valporno, y la muerte, está en que ambos son temas tabú. No se habla de ellos con soltura, a la gente les infunde temor.

Eso mismo creí, que hay una conexión entre ambos libros, la convergencia del eros y tánatos. ¿Cómo ves tú esta conexión? ¿Compartes la idea que, aparte del placer, buscamos en el sexo una forma de evadirnos de la muerte? 

El amor y la muerte siempre han estado ligados, se atraen, están apasionados el uno por el otro. El orgasmo es conocido como una pequeña muerte, una ruptura amorosa puede asemejarse al duelo por una persona fallecida, se dice que hay lazos tan profundos que son capaces de mantenerse pese a que a ese otro no se le vea más, no se le pueda abrazar, o escuchar su voz. Hay tantas conexiones como escenarios posibles, eso sí, tengo la plena convicción de que estamos mejor preparados para enfrentarnos al amor antes que a la muerte, aunque incluso el primero sea más peligroso, más brutal, devastador. Creo que la tradición judeocristiana nos ha preparado muy mal para un evento tan importante, ha centrado la pelea en el paraíso o el infierno, y adónde va cada cual. Yo veo muertos en vida todo el tiempo, gente amargada, infeliz, haciendo cosas que detesta en función del dinero, que sus únicos momentos de goce vienen de la mano del sexo, generalmente a escondidas, oculto. En el sexo ya no buscamos solo una perpetuidad de la especie, por más que nuestras hormonas lo sentencien, hay algo más racional detrás, hay una legítima búsqueda del placer. En uno de los cuentos, el que le da el título al libro, la relación sexual la propicia un lugar que asociamos con la muerte, la cárcel. El sexo se transforma para el personaje que está recluido en la única escapatoria al horror que vive dentro de la celda, el mayor problema es que no sabe que la misma mujer que le da placer al mismo tiempo la artífice de ese horror. Tal como ese personaje, utilizamos el sexo en algunos casos como una evasión a ese final inevitable. Lo que pasamos por alto es que al mismo tiempo lo estamos anticipando, lo llamamos con el propio cuerpo. Todos hemos dicho alguna vez “me gustaría que este momento no se acabara nunca”. Aunque sabemos en el fondo que eso ocurrirá de todas formas. El placer en algunos casos es un maquillaje a la angustia que nos provoca la muerte.

Del mismo modo que se evade la muerte, la gente puede también evadirse del sexo o su publicidad. De hecho, tuviste problemas hace poco promocionando Valporno. ¿Qué piensas que aún en el siglo XXI sigan imperando estos criterios de censura medievales?

Claro, el sexo en la literatura para algunas personas es una especie de contaminación. Todo va bien hasta que aparece el detalle, la descripción de los cuerpos o del placer que experimentan los personajes. La censura está primero en la mente del lector, luego en los que toman las decisiones, que se sienten amenazados por algún contenido en particular. Honestamente no creo que Valporno sea muy rupturista o de frentón pornográfico, creo que es un trabajo que levantó polvo porque para aquellos que se enfrentaron al texto que no son lectores asiduos a la narrativa erótica, los obligó a ponerse a prueba. Acudir a una escena donde una mujer le lame los pies a un vagabundo en el baño de un bar no es algo habitual en la literatura chilena. Y desde luego esa imagen, como no se ve con frecuencia, vulnera a algunas personas. Eso no me molesta en lo absoluto, lo que no tolero es la censura por prejuicio. En el caso de la promoción de Valporno en una reciente feria del libro, no querían que se presentara por el título, porque algunos estudiantes de enseñanza media estarían presentes en ese horario. Cuando me dan argumentos como ese lejos de sentir rabia por lo ocurrido, me provoca risa, me hace palpar una vez más el provincianismo, lo cartucho que es este país.

Vargas Llosa hace poco hablaba del declive del erotismo. ¿Cómo ves tú el presente del género erótico? ¿Existe un público cautivo allá afuera?

La narrativa erótica en cosa de dos años se convirtió en una moda, el fenómeno de Cincuenta sombras de Grey le abrió el apetito a ese universo de lectores que no les gustan las historias muy complejas, que encuentran en los libros un espacio de diversión, de esparcimiento. A los escritores también les dio hambre, muchos han visto en este boom una oportunidad de negocio, que su trabajo adquiera una mayor visibilidad. El presente del erotismo está cruzado por la oferta y la demanda. De seguro las editoriales tienen un mayor interés en publicar títulos donde se hable de sexo porque ya se probó que existe público que va a comprar esos trabajos. Creo honestamente que una vez que se calmen los ánimos aparecerán libros eróticos interesantes, cuando las luces estén enfocando otro género, ahí sucederá lo importante. Vargas Llosa habla del declive del erotismo y del alza de la pornografía. Él extraña en buenas cuentas esas imágenes poderosas que tienen los libros de Bataille, Wittkop, Sacher-Masoch, que si bien son antiguos, no pasan de moda, porque no solo se quedan en el sexo, hay estructura, poesía. En resumen tengo más fe en el cuento en su totalidad que solo en el erotismo.

Por ultimo, ¿cuales son las rutinas que tienes para escribir? ¿Cómo es tu vida de escritora?

Mi rutina es bien simple. Soy muy disciplinada. El orden no se me dio naturalmente, suelo ser dispersa, quiero trabajar en varias cosas al mismo tiempo. Alguna vez tomé conciencia de que así no conseguiría avanzar tanto como yo quería, así que comencé a escribir diariamente, primero una hora, luego dos, hasta cuatro. En los momentos de mayor creatividad o cuando tengo que escribir algo de mayor extensión puedo pasar sin moverme por doce o catorce horas seguidas. La vida gira en torno al escritorio, que con el correr del tiempo se llena de papeles, de recortes, de tazas con conchos de té. Sobre la mesa están los libros, algunas fotografías, plantas, la cabeza de una muñeca rubia que me regaló una tía, unas piedras que me traje del norte. Comienzo a trabajar temprano, tipo siete de la mañana, es cuando me siento más lúcida. Al salir a la calle siempre llevo una libreta. Hay cosas que me llaman la atención o frases que se dan espontáneamente en cualquier lugar. Al llegar a la casa, las anoto. En la vida, más allá del escribir soy pura alegría pero también puro silencio. Me apasionan las conversaciones, compartir con mi familia, amigos o desconocidos, pero llega un punto donde noto mucho ruido alrededor y necesito recluirme, volver a mi centro. Me considero una escritora las 24 horas. Siempre estoy atenta de lo que veo, aunque no deja de ser agotador.

 

Foto: elmartutino.cl

2 Comentarios

  1. marmotelio dice:

    Por que nadie comenta estas cosas??
    todos comentan por facebook,
    solo porlaputa y esas paginas tienen comentarios
    y no donde realmente hay arte de verdad

  2. Daniela dice:

    Me encantaría que mis alumnos universitarios de producción textuatextual leyeran esto
    Y obviamente tambien los profesores en ejercicio. Escribir requiere de tiempo de revisión, tal como lo plantea la autora, lo narró Bolaño en una entrevista.

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