Revista Intemperie

Nueva muerte a lo Into the Wild: ¿escapismo o búsqueda de sentido?

Por: Intemperie
into the wild

 

El año 1992, Cristopher McCandless se internó solo y con muy pocas provisiones en los bosques de Alaska. Tenía 24 años y una ya larga historia de aventuras y viajes en solitario, siempre al borde de la muerte. Esta vez las circunstancias pudieron más que el, y a los cuatro meses McCandless murió, aparentemente de hambre, en una carcasa de autobús abandonada en las profundidades del bosque.

¿Escapismo, o búsqueda de un sentido, en medio de la naturaleza pura e incontaminada? ¿Aventura juvenil o convicción por volver a las raíces de lo humano? ¿Héroe marginal o adolescente malcriado?

Las  preguntas obsesionaron a la sociedad norteamericana y en particular a Jon Krakauer, periodista y alpinista, que escribió un amplio reportaje para la revista Outside, que terminó por catapultar a McCandless a la categoría de héroe juvenil de talla mundial. Cuatro años después, Krakauer publicó también el bestseller Into the wild (Hacia rutas salvajes), contando en detalle la historia ciertamente enigmática de McCandless, incluyendo entrevistas a familiares y fragmentos íntimos de su diario.

La película inevitable vino el año 2007 dirigida por Sean Penn, y terminó de transformar la figura de McCandless en ese ícono pop que solo los norteamericanos saben construir tan bien.

A partir de entonces generaciones de jóvenes de todas las edades han visto la trayectoria de McCandless como una pregunta que vale la pena hacerse. ¿Tiene sentido vivir la vida como la vivimos, en medio de la rutina y el fárrago del trabajo, o vale más la pena abandonarlo todo y retirarse a una especie de refugio natural, donde solos con la naturaleza seremos capaces de recuperar un contacto genuino con lo humano? Civilización o naturaleza, el mismo dilema que ha obsesionado a Thoreau, Tolstoi y Nietzsche –autores preferidos de McCandless–, no ha dejado de plantearse con renovada urgencia a partir de esta muerte into the wild.

El último que se la hizo fue Johnathan Croom, un adolescente de 18 años que se había obsesionado con la película de Sean Penn, y que aparentemente habría decidido seguir sus pasos. Sin embargo, los conocimientos de sobrevivencia que poseía Croom no eran los de McCandless y habría muerto sólo una semana después de haber abandonado su auto en los campos de Oregon.

Su padre relató que en el último tiempo el joven veía la película una y otra vez, y tanto él como su familia intuían que algo así podía pasar. Por otro lado, compañeros y conocidos han descrito a Croom como un adolescente jovial y amistoso, y un poco antes de morir había enviado un mensaje a uno de sus amigos diciéndole “me voy de aventuras”. Croom había terminado también con su pareja un poco antes de su muerte, lo que también se piensa que puede haber influido en su decisión. La policía ha descartado la participación de terceros, pero no el suicidio.

¿Buscaba algo Johnathan Croom, y tal vez lo vio antes de morir, solo en un descampado sin coordenadas, o bien su muerte fue completamente sin sentido? ¿Había alguna lección positiva que extraer de la experiencia de McCandless, o fue sólo una influencia nociva sobre una mente inmadura y depresiva? ¿Tiene algún sentido emular el retorno radical a la naturaleza, entraña alguna búsqueda genuina, o es sólo una “moda” adolescente, gatillada por una construcción más de la cultura pop norteamericana?

La muerte deja algunas preguntas sin responder.

 

Foto: autobús abandonado en el desierto de Alaska donde Christopher McCandless encontró la muerte (Jullian Rogers/AP).

Deje su mensaje

Debes estarsuscrito para enviar un comentario.