Revista Intemperie

¿Sobredosis de Bolaño? En busca del mito salvaje.

Por: Danilo Vega
roberto bolano

Danilo Vega también se sumergió en el Congreso Literario dedicado a nuestro dead rockstar Roberto Bolaño y  recoge las agudas apreciaciones de la crítica Patricia Espinosa, llamando la atención sobre el espectáculo y los “nuevos amigos del autor que crecen como callampas”

 

Doctores sin delantales, maestros de abultados bigotes, mujeres punkis, tesistas, abuelitas lectoras, aspirantes a escritores y aspiradoras varias. Todos atentos, todos concentrados en aquel rito médium shamánico que se celebró en nuestro país a lo largo de tres ciudades para conmemorar los 10 años de ventaja que nos lleva Roberto Bolaño en la tierra de los muertos. No sé si a lo mejor todos los caracteres mencionados arriba estuvieron presentes en las mesas de discusión que se llevaron a cabo en Santiago y Viña del Mar. No me alcanzó el dinero para llevar a cabo semejante recorrido, algo que en todo caso, más allá de la falta de dinero, no lo habría tolerado, porque ¿quién en su sano juicio podría soportar tamaña sobredosis de Bolaño? (la respuesta podría espantar). Claro que sí hay personas dispuestas, claro que sí hay lectores, no-lectores, seguidores y fanáticos de Bolaño.

Por eso es que a pesar de que la ocasión ameritaba haber ido a más de una ponencia, mi situación de cesantía, más los deberes en casa con mis hij@s, sólo me dieron la posibilidad de elegir a uno de los conferencistas. No lo dudé un instante y planifiqué todo para ir el día jueves 18 a la conferencia dictada por la crítica literaria Patricia Espinosa. ¿Porqué la elegí a ella? En un inicio mi intención era poder acercarme y entrevistarla, sacar de aquello alguna nota para algún medio, hablar del espectro de Bolaño en los jóvenes escritores, de las polémicas y reyertas literarias en el país y los que para ella eran el grupo de escritores que estaban animando una escritura distinta en el panorama nacional, todo aquello en una nota que sería narrada con la más puntillosa descripción de los presentes y sus comportamientos, una nota que lo más probable sería rechazada.

Así que tomé mi grabadora y me dirigí convencidísimo a la Universidad de Playa Ancha, idiotamente pensé que la actividad se llevaría a cabo en el campus de la UPLA. Un auxiliar cambió por completo mis expectativas al señalarme en tono correctivo que debía leer mejor el programa, que la actividad  se estaba realizando en el Parque Cultural de Valparaíso (más conocido como la ex-cárcel), por lo que luego de observar los creativos lienzos de protestas que colgaban de las ventanas clamando por gratuidad en la educación superior, reprogramé mis pasos hacia el sector señalado por el funcionario.

Llegué al salón plenario algo apurado, con ganas de que ya hubiera empezado y quedaran sólo los minutos esenciales de la ponencia (mi tiempo era corto), pero no. Ahí estaban todos bebiendo café y comiendo galletas, por lo que me sumé al acostumbrado “break”, guardándome varios sobres de cafeína en los bolsillos para la casa y metiendo en mi bolso de manera discreta algunas galletas con manjar para los chicos. Consumí las meriendas y me dediqué a observar a los conferencistas y espectadores.

Entre las bocanadas y el Parque-Cárcel, aprecié el verdadero tornado editorial académico que ha provocado la figura de nuestro insigne prócer literario. Conversaciones cruzadas entre profesores españoles, norteamericanos, argentinos, chilenos, creo que hasta kazajos no faltaron a los debates. Dudé de acercarme a alguno para dialogar o meter oído nada más. No lo hice. También creo que vi a Álvaro Bisama, aunque no estoy muy seguro. El rector de la Universidad me sonrió y lucía igual de desadaptado que yo y los garzones. Todos retorcidos en aquel éxtasis drogo provocado por el autor.

Pero la crítica ha llegado, por entre la conversa fraternal que le proporcionan los profesores argentinos, Patricia Espinosa se acerca a la mesa y espera atentamente luego de las palabras de bienvenida de los organizadores. Su ponencia versa específicamente sobre “Los detectives salvajes de Roberto Bolaño: La posibilidad de una comunidad. Sujeto, Modernidad, Vanguardia y Metaficción”, aunque de entrada su primera intervención es un certero golpe de quijada al torbellino generado por Bolaño (provocador del mismo, pero por completo inocente en este asunto). Dice Espinosa: “Los medios de comunicación insisten en presentar su biografía de manera espectacularizante, devolver al autor a la lectura y al análisis es parte de nuestra labor investigativa”, comenta. Justo al lado mío, el tesista anota la palabra espectacularizante en su libreta.

Los detectives y el mito

Patricia Espinosa propone en su lectura una forma específica de abordar la novela del chileno, tomándola no en tres partes distintas como las dispone Bolaño, sino que en dos: El diario de Juan García Madero y los testimonios. Sobre el primero señala que “es un hijo de puta” un pelele lleno de retórica de salón y que refleja en la novela la imagen del academicismo que pudre la literatura como tal “o sea ni siquiera se baja a defender a Cesárea ni a ayudar a Lima y a Belano…”. Espinosa no se anda con chicas y también protesta contra los “nuevos amigos del autor, que crecen como callampas y que andan de país en país ganando dinero por mencionar que conocieron a Bolaño, esos son los peores absolutamente detestables”, dejando deslizar entre líneas una crítica a la misma invitada al Congreso Carla Rippey, personaje en la misma novela, que llegó al país para conversar sobre el autor.

Para Espinosa estas situaciones son los meandros por los cuales quieren hacer girar la imagen del autor, dejando de lado su obra y las interpretaciones que existen de ella. Tampoco se escapan los académicos, de hecho Patricia comenta que un grupo de profesores italianos le solicitaron una conferencia por internet para conversar sobre el autor dejando ver sin desparpajo el ánimo fetichista que provoca en algunos profesores, “estaban muy pegados con saber qué tipo de cigarro fumaba Bolaño… además hablaban despectivamente de ‘Ulises Lima y Belano, como estos vendedores de drogas, con morrales, hippies, sucios esa cosa setentera latinoamericana’ dejándolos como algo que les provocaba asco, repulsión, típica visión de una sociedad primermundista odiosa e higienizante”.

Pero más allá de las acotaciones de Espinosa, su idea de volver al Bolaño autor fue plantear esta novela como un compendio de su poética. “Esta es una novela que trabaja sobre una relación de continuidad y ruptura con la modernidad y la vanguardia histórica en cuanto a la construcción de sujeto, comunidad, el concepto de novela, utopía y literatura”. Llevando más allá su lectura Espinosa habla de la fundación de una comunidad cuyo ancla está en el viaje como una forma de vida. Pero el desarrollo de esta idea de comunidad entra en conflicto en la estructura del texto. Y ahí ella menciona aquello de la ruptura entre el diario de vida v/s testimonio; o la memoria v/s historia.

“¿Quién o quiénes son los perseguidores de Ulises Lima y Belano en el capítulo de los testimonio?” se pregunta Espinosa, caracterizando esta parte como una fractura en el texto que instala al testimonio como un elemento de no-ficción en la novela. “Esta es una comunidad que se articula en torno a la desaparición… sobre la recopilación de los testimonios alguna vez pensé que era un poder represivo que perseguía a Belano y a Lima, un servicio de inteligencia, en otra oportunidad supuse que sería el poder a secas convirtiendo al libro en una alegoría kafkiana. También pasó por mi mente una respuesta fantástica, que Belano y Lima se buscaban a sí mismos actuando de manera encubierta o que un narrador testigo intentara desesperadamente convertirse en omnisciente lo cual sólo lograría en tanto se pusiera en evidencia la totalidad de los testimonios. Otra hipótesis me llevó a pensar que sería el propio García Madero desde el anonimato que perseguía a sus poetas míticos. Todas estas posibilidades me conducían a callejones sin salidas finalmente concluí que lo mejor era acumular pruebas en base a los deícticos presentes en los testimonios”, es aquí cuando Espinosa identifica un narratario singular y plural en otras ocasiones que evita ser articulado como centro del relato.

Su respuesta plantea que los recogedores de testimonios son otros realvisceralistas; “viajar es la vida y la detención es la muerte, algo que es compartido por los narratarios y Belano y Lima”. La siempre presente búsqueda del mito, un mito que se come la cola entre las escamas de Cesárea Tinajero y luego sus mismos perseguidores.

Luego Espinosa sigue hablando, habla del devenir de la mercancía absoluta como la muerte de la literatura y la tendencia aquella que quiere despolitizar a Bolaño. Deja entrever los innumerables caminos que aún quedan por desentrañar en su obra como la siempre y persistente presencia de Chile en sus ficciones entre otras temáticas.

Trato de acercarme, pero la gallada académica parece tener mayor ejercicio en este tipo de asedios al conferencista, me repliego, tropiezo con los bolsos de los tesistas y mi celular vuelve a vibrar, falta comida en la casa, entre tanta metaficción olvidé que se cagan de hambre. Corro hasta el supermercado para buscar las papas y los bistec de posta, me pierdo en los pasillos de jugos  y robo mantequilla para la once.

 

Foto: Roberto Bolaño, Girona, 1981 (Herederos de Roberto Bolaño).

 

Temas relacionados:

• El Congreso sobre Bolaño por dentro, por Gastón Carrasco.

6 Comentarios

  1. Anónima dice:

    Que grande Patricia Espinosa.

  2. Roberto Sánchez dice:

    Alguien sabe dónde encontrar la ponencia en pdf?

  3. francisco dice:

    Una aclaración: Carla Rippey fue amiga de Bolaño desde muy joven. Su cuñado de entonces Juan Pascoe fue el primer editor de Bolaño. No es un personaje aparecido en su vida. Mantuvieron una correspondencia por años después que Bolaño se fue de México. Ella es una artista visual que se sostiene por su propia obra en México y en muchos lugares. Fue invitada al encuentro al que ella aceptó con gusto ya que además aprovechó de visitar a su hijo que está radicado en Chile.

  4. Olga dice:

    Saludos entonces a Carla!!

  5. Paula dice:

    Muy buen texto querido Danilo. Felicitaciones. Ud. siga en lo suyo, los demás que coman galletas.

  6. Arturo Molina dice:

    Espero de todo corazón que el autor de esta entrada encuentre trabajo, al menos que le pasen una luca para la mantequilla. Tiene razón la chiquilla esta, Patricia Espinosa (con ese), la mayoría de los críticos y académicos son unos García Madero. PD: El Bolaño de la foto no se parece a chespirito.

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