Revista Intemperie

Prometheus: el proto-indo-europeo o el origen de todas las lenguas

Por: Luis Felipe Torres
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En base a la precuela de Ridley Scott al universo alien, Prometheus, Luis Felipe Torres analiza las posibilidades que alguna vez los seres humanos hayan tenido una lengua primordial común a todos los pueblos.

 

En Prometheus, el thriller sci-fi de Ridley Scott, David, el pérfido androide interpretado por Michael Fassbender, se dedica a reconstruir la lengua primordial de los seres humanos mientras el resto de la tripulación hiberna. Efectúa esta labor comparando raíces, sufijos y lexemas pertenecientes a los distintos idiomas del planeta.

Paradójicamente, este segmento del filme, genuinamente el más fantástico, no es fantasía.

Ya hacia fines del siglo XVIII Sir William Jones, estudioso del sanscrito, del griego y del latín, afirmó que estas tres lenguas mantienen una “poderosa afinidad, tanto en las raíces de los verbos como en sus formas gramaticales, de tal magnitud que no podría haber sido producida por accidente; ningún filólogo podría examinar las tres sin creer que han surgido de una fuente común”.

Tal vez sin saberlo, Jones daba el batatazo inicial a esta extraña rama de la lingüística, la persecución académica e intergeneracional de la lengua de las lenguas: el proto-indo-europeo. Su reconstrucción, dicen los entendidos, ayuda a comprender los vínculos entre los distintos lenguajes en que ha derivado, pero, por sobre todo, constituye un fin en sí mismo.

Sorprendentemente, la larga lista de obstáculos que presenta su estudio se puede resumir con suma facilidad: el proto-indo-europeo carece de todo registro textual. El descendiente más antiguo cuyos vestigios aún podemos rastrear es el hitita (1800 antes de Cristo, perdido por más de un milenio y descifrado a mediados del siglo pasado). Le siguen el sánscrito y el tracio (nombre que se la da a un dialecto de 61 letras inscrito en un anillo de oro hallado en Bulgaria). Ya más cercano a nuestra realidad, en el subgrupo al que sin saberlo pertenecemos, encontramos al latín y las lenguas romances.

Pero en la historia nada aparece de la nada, y el proto-indo-europeo no es la excepción. Para cuando se desarrolló, el homo sapiens caminaba sobre la Tierra hacía ya varios milenios. ¿Es decir que hubo un idioma aún más antiguo y primordial? Sí, es probable. Lamentablemente, el resto de los idiomas reconstruidos por el método comparativo, como el nostrático, eurasiático y el sino-caucásico, carecen de historicidad, de fuentes escritas o materiales (tablas, monedas) que lo respalden. Estamos hablando de tribus nómadas de las estepas que tuvieron que lidiar con no pocas veleidades climáticas y geográficas. Es probable que esa quimera de quimeras –oportunamente llamada Phylum– nunca pueda ser reconstruida ni su existencia –plausible y probable– demostrada.

 

Foto: Prometheus, Ridley Scott, 2012.

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