Revista Intemperie

El patriarcado está de lo más bien, goza de una salud magnífica: una entrevista a Camila Le-Bert

Por: Rodrigo Marín Matamoros
camila le-bert

A propósito del ciclo Lápiz de Mina, sobre nuestra dramaturgia femenina emergente, Rodrigo Marín conversó con la dramaturga y actriz chilena-estadounidense Camila Le-bert

 

Camila Le-bert es Magíster en Dramaturgia de la Universidad de Columbia, fundadora de la compañía Teatro del Carmen, y actualmente participa en el taller internacional dictado por el Royal Court Theatre de Londres en Chile. Ha montado varias obras, entre ellas, Latino (2012), Lejos (2010) y Mis Tres Hermanas (2008). Recientemente junto a su compañía está organizando el ciclo Lápiz de Mina, que quiere poner en cartelera a las artistas sub-30 de nuestro país. Este ciclo, con sede en SIDARTE, se está presentando hasta el 18 de agosto, y los montajes que presenta son El Deseo, La joven y sus problemas, El Hábitat, y La Guagua.

Aquí Camila nos cuenta del sentido y proyección acerca de la representación de la mujer en el teatro chileno, la crisis del teatro emergente, y nos adelanta detalles su nueva puesta en escena.

Según algunos indicadores que se han hecho públicos estos últimos días, el porcentaje de socios de bibliotecas, prestamos de libros, lectura de revistas, entre otros, estaría liderado hoy por mujeres. Lápiz de Mina podría indicar que este “auge” también estaría llegando al teatro. ¿Cómo vez el espacio que hay para la dramaturgia femenina en el teatro chileno actual? ¿Existe tal espacio? O muy por el contrario ¿el predominio del machismo se extendería también sobre nuestro teatro nacional?

Son varias preguntas. Primero que nada, sí, el patriarcado está de lo más bien, goza de una salud magnífica. Estamos muy lejos de decir que hemos cambiado de manera fundamental la sociedad en ese sentido. Para las mujeres existe mucho espacio para hablar del consumo pero mucho menos para hablar de los derechos reproductivos, de las mujeres sobre su propio cuerpo, de la violencia doméstica. Se trata de bajarle la importancia, así como se pudo instalar el rechazo al concepto del lucro en la educación o el respeto a la diversidad de identidad de género (aunque sólo se trate de un paso en el imaginario, de lo políticamente correcto y falte mucho para que esos ideales bajen a la tierra), creo que es momento, también de que las problemáticas propias de la mujer se aborden de manera seria.

La representación de la mujer en el teatro chileno pareciera moverse entre la polarizada imagen de la mujer de clase alta, versus la mujer abnegada, o alienada por la pobreza. ¿Es así de polarizada la representación de la mujer en el teatro chileno? ¿Crees que hay una nueva mirada que sobresalga, sobre lo que significa ser mujer hoy en Chile?

Las mujeres son “el otro” en todo el mundo, son “minoría”. Acá o en Nueva York ser mujer es estar fuera del canon. Estando allá, más aún, al ser latina, es decir, latinoamericana y mujer. Más de alguna vez sentí una mirada condescendiente, hacia mi trabajo, que buscaba fundamentar prejuicios de un teatro latinoamericano político y sufrido, al mismo tiempo que, fresco y candente.

La actual crisis por la que están pasando las salas de teatro en nuestro país, y en especial las salas destinadas al teatro emergente, pareciera no vislumbrar una solución a corto plazo. ¿Cual es tu opinión acerca del teatro emergente en Chile?

Lo triste y maravilloso es que acá lo hacemos igual. El teatro se hace porque los artistas están dispuestos a subvencionarlo con su mano de obra. Nadie paga pero lo hacemos a costa nuestra. Gracias a los teatristas chilenos existe teatro emergente. ¿La solución? Políticas culturales a largo plazo. El Fondart/Lotto es una ayuda para algunos pocos pero sus resultados son muy erráticos y a corto plazo. Hay que invertir en proyectos a largo plazo y pensar a nivel nacional.

Más allá de si se estaría logrando persuadir a un público transversal de asistir regularmente al teatro en nuestro país ¿cuál es tu visión sobre la creación de audiencias en Chile?

Uy, ese no es mi tema. Puedo responder desde mi acotada experiencia y desde mi oficio, la dramaturgia. Desde la escritura pienso que hay que tratar de ser un poco más amable con el público y sus expectativas. Quizás no siempre, a veces dan ganas de hacer la obra de tus sueños y si nadie te entiende, pico! Pero no siempre, a veces, es bueno hacer la obra para otros, para la abuelita, para el que nunca ha visto una obra y no por eso tenemos que ponernos televisivos ni didácticos, podemos hacer teatro, pero siendo amable con el espectador, dándole una historia, algo que seguir, un personaje reconocible, etc.

En el contexto de esta primera versión de Lápiz de Mina, ciclo destinado a la dramaturgia femenina chilena-emergente, tu estrenas la obra La Guagua, dirigida por Andrea Soto. ¿Qué nos puedes adelantar de esta nueva puesta en escena? ¿A qué apela este montaje? ¿Tiene alguna relación con tus anteriores trabajos?

Sí! Estrenamos LA GUAGUA! Con la Andrea somos amigas de primer año de la universidad y ha sido un verdadero placer trabajar con ella y con todos, Trini Squella, Jugo Cariño, Caro Quito, Rocío Hernández, Álvaro Ágreda, Gomar Fernández y la insigne Norma-Norma Ortiz. La obra es una comedia de terror, he dicho también sitcom teatral, hasta obra ginecológica, no sé, como actúo, ¡he perdido la objetividad! Es un tema de esta edad, la gente empieza a fecundarse y no todos estamos preparados, somos como unos teletubbies pegados viendo porlaputa riéndonos de lo “viejo” que estamos porque no podemos asumir la adultez y porque, en realidad, no tenemos ni el sueldo ni el seguro de salud necesarios para ser padres.

Del montaje habría que preguntarle a la Andrea Soto, la directora. Yo estaría puro metiendo chiva.

De mis trabajos anteriores: me fascinan las mujeres, las amo, no podría vivir sin ellas. La obra trata sobre dos amigas que, a su manera, se ayudan, se apoyan y tienen una guagua. No hay nada más lindo en el mundo que la solidaridad de género, digo yo.

 

Foto: Camila Le-Bert

 

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Un comentario

  1. Carolina dice:

    ¡Qué ganas de ver la obra! Se lee que Camila Le-Bert goza de una capacidad de crítica y análisis necesarios dentro del arte y el teatro actual.

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