Revista Intemperie

Tauromaquia sangrienta

Por: Lorena Sinclair
tauromaquia

Lorena Sinclair considera barbáricos los encierros de toros en San Fermín, la proyección de una humanidad enferma y sin esperanza

 

Desde el seis al catorce de julio la ciudad de Pamplona, España, se viste de rojo sangre para celebrar a su primer Obispo, San Fermín.

La fiesta es famosa debido al encierro. El encierro se realiza todos los días de fiesta en la mañana y consiste en correr o “arrancar” de los toros que son liberados por unos minutos. Leí en un medio electrónico que un toro “bueno” alargó el primer encierro, el toro “bueno” estaba tranquilo, no quiso embestir en contra de ninguno de los humanos que lo esperaban. La pregunta obvia es ¿existe el toro malo? Terrible suerte la de un toro al nacer en España, país bárbaro en términos de maltrato a su especie. Tauromaquia sangrienta disfrazada de cultura y tradición. Pueblo bárbaro.

En Chile, país de rodeo, tenemos eventos similares, ambas celebraciones marcadas con sangre animal en nuestras tradiciones, ambas fiestas de cobardes. A modo de viral circula por internet una imagen de una niña y un toro, el toro le dice “Niña no tengas miedo de mí, cuídate del que te trajo aquí”. ¿Cómo le explicas a un niño una fiesta como la de San Fermín? ¿Cómo les dices que a pesar de estar conscientes del sufrimiento animal los humanos ponen en riesgo sus propias vidas por una tradición?

Si analizamos el comportamiento de las personas que asisten a esta fiesta, podríamos decir que se dejan llevar por la adrenalina, tal vez por el alcohol, y ciertamente por la indiferencia frente al valor de la vida del animal. La historia del santo al que celebran no es tan grandiosa como la fiesta que lo conmemora, ni siquiera existen documentos oficiales que ratifiquen la existencia de San Fermín. La fiesta vendría siendo una excusa, una proyección de la humanidad enferma de la adrenalina que les provoca el peligro, de lo que le provoca esa sensación de superioridad y poderío ante un animal, ante, incluso, las mujeres que sirven de estandarte para el manoseo popular a mano alzada.

Muchos activistas protestan cada año en contra de San Fermín; pero son vistos como el clásico “activista”, esos humanos raros que protestan por todo, esos a los que todo maltrato les duele tanto que en vez de celebrar como el humano corriente, prefieren reclamar, esos activistas amargos que lloran en vez de compartir con su gente. Son ellos los que protestan, y no nosotros, porque el resto del mundo justifica, o no le importa, o lo entiende sólo por ser una tradición.

¿Llevarías a tu hijo a una corrida? ¿Y si hacemos la prueba de mirar a un toro a los ojos? No hablo de ver un alma en ellos, tampoco apelo a sentimentalismos baratos, pero haz la prueba, mira a cualquier animal a los ojos, imagínate que eres tú. ¿No te da terror el ser humano? ¿No te da terror San Fermín? ¿Será esta hora la del cambio de actitud? ¿Será que los humanos merecemos todo lo malo que sucede en el mundo por no saber vivir en armonía en él?

Leo a un niño doce años que dice que le duele el alma ver imágenes de los toros, dice que quiere que los toros maten a todos los humanos. Tan joven y con tanta rabia, pienso. ¿Será esta la hora en que los niños nos digan cuán ridículas son nuestras tradiciones?  ¿Será este el cambio que esperábamos los románticos? Cuando leo que una niña escribe en el libro de visitas que el zoológico tiene jaulas muy pequeñas y que los animales sufren y que detestó la visita, pienso que tal vez tenemos una oportunidad en la tierra. Tal vez algún día sean esos niños los que nos avergüencen con ese sentido de humanidad que nos falta, tal vez ya dejen de existir los activistas y sea la sociedad completa la que condene fiestas como las de San Fermín.

Tal vez algún día el humano sea menos terrible como ser y no necesite confirmar su poder y supuesta superioridad ante un animal indefenso que cornea por desesperación. Digo supuesta superioridad porque el toro nunca es malo o bueno, es víctima de las circunstancias, víctima de la inferioridad frente a un ser humano deshumanizado. ¿Serán nuestros niños los que cambien esta realidad que les heredamos? ¿Cuál será nuestro aporte?

 

Foto: rtve.es

2 Comentarios

  1. gredazul dice:

    Tremendo mensaje que difícilmente puede atravesar el frío corazón de un partícipe de actividades como estas…sin embargo, puede repletar el alma de quienes aún conservan parte de conciencia…me quedo con “Tal vez algún día sean esos niños los que nos avergüencen con ese sentido de humanidad que nos falta, tal vez ya dejen de existir los activistas y sea la sociedad completa la que condene fiestas como las de San Fermín”.

  2. joan dice:

    España destaca como el pais que asesina la mayor cantidad de animales por placer de sadicos desquiciados.
    Chile no lo hace mal a traves de su baja cultura.

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