Revista Intemperie

Black Mirror: tecno melancolía y criptopunk

Por: Vladimir Rivera Órdenes
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Vlad Rivera repasa una serie de televisión británica que muestra una oscura mirada del futuro, y de nuestra sociedad, en tiempos de hiperconectividad.

 

Cada cierto tiempo, la televisión europea nos sorprende con pequeñas grandes joyas. En este caso Black Mirror, serie creada por Charles “Charlie” Brooker, un inglés medio poetas, medio escritor, medio humorista y columnista de The Guardian.

Esta serie, que para muchos es una actualización de la serie The Twilight Zone, conocida en Chile como La Dimensión Desconocida, que para nosotros significó el primer acercamiento a lo extraño, el terror y género fantástico allá en los años 80. En este sentido, ambas series comparten el hecho que sean capítulos unitarios y sobretodo un tono, una atmosfera de profunda melancolía.

Si bien hasta ahora Black Mirror tiene dos temporadas de sólo 3 capítulos en cada una de ellas. Cada capítulo es una película en sí misma, en su trama, en su argumento; pero lo que las une es la tecno paranoia, o una especie de anarco tecnología, o, según Julian Assange, un incipiente Criptopunk: malestar, desazón, desconfianza y una fuerte de crítica hacia la sociedad del espectáculo que es este principio de siglo.

Está demás decir que cuando termina cada una de ellas, quedamos con una sensación de orfandad que sólo las grandes obras pueden dejar en nosotros. Eso en cuanto al resumen más bien técnico de la serie, pero como ya saben, pueden googlear Black Mirror o ir directamente a Wikipedia y se darán cuenta que más de alguna de las cosas que digo en este artículo, la red también lo señala.

 

Charlie Brooker, la deshumanización y el humor.

Escritor, periodista, humorista, ahora guionista y productor; entre muchas otras facetas. Brooker es un conocedor del tiempo que le ha tocado vivir, un tiempo de miserias, donde Orwell y Huxley acertaron de una manera macabra. En una entrevista a El Mundo señaló: “escribo sobre el malestar contemporáneo, sobre el mundo moderno… No se trata tanto de imaginar un futuro distópico, sino de adentrarse en ese terreno fronterizo en el que las cosas más insensatas son posibles. Indagar en las secuelas de esa droga que es la tecnología”.

Y es cierto, muy cierto que la imagen ha reemplazado la tecnología; que las neuronas han sido pixeladas; que las revoluciones serán twiteadas, que estamos cansados de ser estos números que nos han dado como nombre; de ser un experimento de los gobiernos y las corporaciones. Y Brooken, como buen humorista, sabe que detrás de toda broma hay una tragedia.

En el primer capítulo de la serie, The National Anthem, la Princesa Susannah, ficticia por lo demás, la reina de Facebook y Twitter, una princesa cercana que postea sus paseos por Buckingham, es secuestrada, el primer ministro recibe el video del secuestro de la mano del servicio secreto. En el video se puede ver a la princesa quien, al límite de sus fuerzas dice a cámara que para ser liberada el primer ministro Michael Callow, debe follar con un cerdo. Al principio, cree que es una broma, luego al ver que no, pide que mantengan todo en secreto; pero el terrible Brooken nos da un giro: el video fue puesto en Youtube. Miles de personas en el mundo saben que la princesa está secuestrada y que para liberarla el ministro debe “hacer el amor” con un cerdo. Los mal pensado dicen que un ministro sería capaz de eso y de mucho más; pero de ahí a ser televisado hay un paso gigantesco. Además, los servidores están ocultos, la policía se ve sobrepasada, las fuerzas especiales acostumbradas a Afganistán no saben rastrear las IP. Todos desean que se coja al chancho de una vez y que gracias a ese gesto, sea devuelta la divinidad, la princesa. Finalmente el ministro coge con el cerdo, frente a la incredulidad de miles y miles de ingleses. Asco, miseria humana y una plebe dispuesta a todo para mantener a sus reinas. El secuestrador sólo quería dar una lección, nunca lo atrapan. El terror puede ser provocado desde cualquier servido, por cualquier usuario anónimo. Esto mismo me recuerda a Cody Wilson, quien logró elaborar la primera pistola que se imprime con una impresora 3D. Al principio las autoridades hicieron caso omiso del tema, pues no pensaban que un arma así fuese letal; pero Wilson lo logró y los subió a internet compartiéndolo con varios usuarios. Luego el FBI se da cuenta que el arma no puede ser rastrada, ya que cualquier persona en su casa la puede imprimir y usar. Pánico. Arrestan a Wilson y le piden que la baje de Internet, lo hace, pero lo que nadie sabía es que Wilson subió los planos a los servidores de Kim Dotcom, el Megaupload, el Lex Luthor del siglo XXI. Desde ahora, desde ese momento, el gobierno gringo sabe, que cualquiera puede ser su enemigo y que duerme placido en cualquiera de los estados. Quizás por eso Obama decidió espiarnos, pues ya no confía en nosotros, tal como nosotros ya no confiamos en ellos. Nota aparte ver Batman Dark Nigth, donde el murciélago le pide al personaje de Morgan Freeman que intervenga los teléfonos móviles.

En los otros capítulos, si bien la ironía desaparece, deja ver una profunda tecno-melancolía. En 15 Million Merits nos muestra un mundo, donde cada espacio es un gran video juego, un espejo negro donde nada se refleja. Acá, donde el mundo se nos presenta como la rutinaria vida de Bingham “Bing” Madsen, un hombre que ha heredado 15 millones de méritos (los méritos son puntos que puedes cambiar por cualquier cosa, ropa, artefactos, mujeres de lujo, los cuales, como en un video juego, son solo reflejos). Pero Bing no sabe qué hacer con su fortuna, porque algo en él, le indica que “la vida es sueño, y los sueños, sueños son”. Sin embargo, la vida de Bing cambia cuando aparece Abi, una chica con una voz excepcional. Entonces, obnubilado, le regala sus méritos. El premio es participar en un programa de talentos, donde los presentadores, una García Huidobro o un Vodanovic cualquiera, te castiga o te premia. Abi participa, pero su voz no es capaz de seducir al respetable. Le ofrecen participar de un programa soft porn o regresar de donde venía. Ella elige el porn. Bing, destruido planea su venganza. Sin méritos, sin amor. Decide comenzar de nuevo, ahora, tiene una meta, ensaya pasos de baile, ahorra puntos Néctar y, finalmente, logra entrar al espectáculo. Antes de ello, se arma con un vidrio roto con forma de puñal, qué va a hacer, ¿hará rodar cabezas?. En el escenario, su baile logra llamar la atención del respetable, pero de pronto, saca su puñal de vidrio y lo pone contra su propia yugular y se manda un spech frente a cámara. Vodanovic lo invita a que si va a hacer algo que lo haga ya, pero que no ande con juegos, el rating sube, la gente ama y odia al personaje, quiere sangre, pero prefiere la ilusión de quién una vez se enfrentó al dragón y regresó con las narices del fuego. Al final le ofrecen un programa diario. Bing día a día debe ponerse el puñal en el cuello y mandar al demonio al mundo entero. El sistema no usa y abusa, necesita puntos de fuga, de entropía permanente para alimentarse a sí misma una y otra vez.

No nos extráñenos si más adelante hay un capítulo sobre Gadaffi y los miles de flash de celulares que grabaron su linchamiento o Kim Jong-um usando Windows 8 para disparar sus misiles o sobre un enamorado que postea mensajes en el Facebook de su amada muerta, como en otros tiempos, se hacía en los cementerios.

Finalmente, de lo único que estamos cierto y, como Matrix, o te conectas o no; pero este mundo que viene es sólo una triste y terrible ilusión.

 

Foto: Black Mirror (fotograma), Charlie Brooker, 2011.

Vlad Rivera, es guionista de televisión. Entre otros, ha escrito la serie de ciencia ficción Gen Mishima, y es autor del libro de relatos Qué sabe Peter Hölder de amor (Chancacazo, 2012).

Un comentario

  1. De verdad nada me sorprende considero que solo somo simples títeres de un grupo de ratas asquerosas que perdieron los mas lindo que se nos ha entregado nuestra alma
    ¡corrompidos por el maldito y sucio dinero que mas se puede esperar de unos piojos resucitados¡
    sin embargo mi esperanza esta en algo que no vemos a diario como el vernos al espejo
    pero sabemos que existe es nuestro creador y aunque muchos no lo crean el esta todo el tiempo a nuestro alrededor y en el debemos confiar la justiciaaaaaaaaaaa
    algún día se acabara todo …………………el vendrá y bajara de los cielos a reinar y el malvado sera atadoooooooooooo si atado………..

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