Revista Intemperie

¿Por qué necesitaríamos reconciliarnos? Conversamos con Pablo Barbatto

Por: Intemperie
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El director de 1974: Población Tejas Verdes, Pablo Barbatto, habla de los motivos que lo llevaron a escribir una obra basada en el torturador de un Campo de Concentración, y sobre los claroscuros del proceso chileno

 

A pocos meses de cumplirse los 40 años del golpe, la violencia de Estado y la tortura no “pasa de moda” y por el contrario, parece adquirir cada vez más fuerza como tema social. ¿A qué atribuyes esto y  qué te motivó abordar este tema en tu último montaje?

Da la impresión de que aquellos que crecieron en Dictadura son parte de una generación castrada, que de verdad pensó que el plebiscito del 88 era un cambio. Pero no pasó nada. Al contrario, esta democracia se ha empeñado por institucionalizar lo que la dictadura propuso como camino para la sociedad chilena. Entonces la castración es brutal. No solo 17 años de dictadura, sino además una democracia corrupta con una constitución tramposa. Y esto es lo que me hace parte del baile a mí pues, si bien nací en el año 87, lo que se cocinó en dictadura es lo que ha alimentado la educación que recibí. Me parece que si este tema ha adquirido fuerza en estos últimos años tiene que ver con la conciencia que ha empezado a madurar en nuestra generación. La conciencia de que lo que ocurrió en el pasado reciente determina mis circunstancias, por lo tanto no es tema de otros, sino de mí mismo. Algo así como un sentido de responsabilidad con lo que soy. Entendí que no fui parte del proceso que construyó mi sociedad y que lo único a lo que puedo recurrir para entender algo son archivos. Crecí con los documentales, noticias, películas, los cuestionados informes Valech y Rettig, libros y otros restos. Pero no más que documentos con toda su incompletitud. Y aquí mismo surgió mi interés por realizar este montaje: darme cuenta que todo este material deja en sus vacíos un espacio muy rico para la fabulación.

¿Podrías contarnos brevemente cómo fue el proceso de escritura y construcción de esta obra? ¿Nació de ti, se elaboro de manera colectiva?

Desde hace un tiempo he pensado la idea de que los relatos particulares, o personales si se quiere, abren nuevas miradas respecto de la historia de un pueblo. Yo nací y viví hasta los 18 años en la ciudad de San Antonio, lugar donde se encuentra la Población Tejas Verdes. Me di cuenta, conversando con amigos, que muchos no sabían acerca de los prisioneros, las muertes y las torturas en la Escuela de Ingenieros Militares de Tejas, y entonces pensé en escribir una obra sobre el tema, algo dentro del contexto pero que fuera una historia personal. Entonces empecé a recopilar información, documentos, noticias, libros y testimonios y escogí los elementos que me parecieron más interesantes para constituir una ficción. Entonces expuse el texto a los actores y lo fuimos articulando y desarticulando durante el proceso montaje, pero siempre bajo el prisma de una sola problemática: Enfrentar una tragedia privada con esta “tragedia” social.

¿Qué te atrajo de introducirte en la mente del victimario, el “malo” de la película?

Lo humano. Cuando se habla de los DD.HH., lo que más oigo es a los políticos hablando de reconciliación. Cómo si fuera posible. Pareciera que han perdido el foco. ¿Por qué necesitaríamos reconciliarnos? ¿No es más humano acaso asumir una tragedia? Eso implicaría asumir que hay responsables que deben pagar el costo, y lo más importante, implica asumir nuestra responsabilidad como parte de un pueblo que permitió la tortura, muerte y desaparición de personas. El olvido es cobarde y la reconciliación es moral. Creo que falta memoria y olvidarse un poco de morales añejas. Entonces pensé que no era interesante para un montaje teatral hablar de víctimas y victimarios, buenos o malos. Por eso escogí escribir la historia desde la mirada de un Teniente, me interesa encontrar lo humano en un cuerpo que asume como su trabajo el ejercicio de la tortura. ¿O acaso un torturador no es un ser humano como yo?

¿Cuáles fueron las principales dificultades que enfrentaron en la construcción de esta obra?

Creo que lo principal dice relación con cualquier otra obra: Ser preciso con lo que se quiere relatar. Lo particular de esta ocasión es que al hablar de la dictadura y la tortura hay muchos elementos éticos y morales en juego, entonces no podemos dejar espacio para dudas en este ámbito. Hicimos muchas versiones para cada escena y en algunos casos nos dimos toda la vuelta para volver al inicio. Tuvimos que hacer el constante ejercicio de dejar a un lado la moral y la ética propia para tratar de comprender las motivaciones que alguien puede tener para torturar. Lo interesante es que en esta búsqueda llegamos a darnos cuenta que estas motivaciones no son muy diferentes a las que tiene cualquier otra persona para realizar su trabajo: el deber, la seguridad, el bien común, la estabilidad política o económica, etcétera. Por supuesto que no justifico la tortura, pero convengamos lo siguiente: un torturador no es víctima de nada, elige su trabajo porque debe tener la convicción de que lo que hace es correcto.

 

1974: Población Tejas Verdes

Texto y puesta en escena: Pablo Barbatto.
Elenco: Gastón Salgado, Catalina Osorio, Gabriela Arancibia, Juan Esteban Montoya.
Producción: Helmuth Höger.
Duración: 1 hora y 15 minutos.
Género: Drama.
Desde el 13 al 30 de junio, jueves a domingo 20:30 hrs.
Entradas: $4000 general y  $2000 estudiante y tercera edad
Reservas: 2 419 19 93 // 9 8810 49 90
Centro Experimental de Arte Tessier
Dardignac 172, barrio Bellavista.

 

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