Revista Intemperie

La destrucción de un paisaje

Por: Oscar Orellana
dejate-perder

Oscar Orellana rescata en Déjate perder, unos personajes bellos como la tuberculosis: egoístas, manipuladores, y rebosantes de una ternura caníbal

 

En una escena de la película Nosotros no envejeceremos juntos (Maurice Pialat, 1972) él le dice a ella: “Nunca has tenido éxito y nunca lo tendrás. ¿Y sabes por qué? Porque eres vulgar. Y no sólo eso, además eres ordinaria; baja, fea, pecosa, de piernas flacas. Toda tu vida serás la hija de un conserje. Me pregunto por qué estoy contigo. Por pena, supongo” Ella –quien recién ha vuelto a la casa- permanece de pie junto a la cama sin decir nada, mientras él, le mete bruscamente una mano dentro de los calzones, en busca de alguna humedad sospechosa. Una especie de examen cruel, la prueba de que ha estado con otro hombre.

Déjate perder (Francisco Krebs, dirección y dramaturgia) es también –a su modo— la destrucción de un paisaje. La violencia de unos amantes que tampoco envejecerán juntos. Tensa y vibrante, construida como un laberinto absurdo que se balancea sobre emociones rotas. Diseñada para estallar. Exagerada, llena de juegos malsanos, repetitivos, infantiles. Una red que se cierra poco a poco para señalar a sus víctimas, las que son ubicadas con una exactitud casi dolorosa dentro de esa gran galería de tiro al blanco que es la obra, donde la confusión de los sentimientos, el desorden de la razón, el comportamiento ilógico de la pareja, se pasea corrosivamente en un mundo que va cerrándose sobre  sí mismo.

Una historia cuyo gran mérito es ocultarse siempre mientras deja todo a la vista. Una historia sin nada. Una historia donde cada gesto; se elimina, se rompe, se desgarra, se  resigna, se perdona, pero sobre todo, se humilla y se destruye. Cruzada por un alboroto de textos (las chuchadas deben ser autoría de Krebs, imagino) que van desde Tennessee Williams, pasando por Copi, también un salpicón indigesto del Cuarteto de Heiner Müller –largo y descartable-, hasta el copy paste de una escena de la película Closer. Hipo retórico, fanfarronada de corto alcance, puchero narrativo dispar, sofocado por su propia estructura. Recapitulando: Teatro de juguete envuelto en papel plateado.

Hay en Déjate perder (nominada al Altazor 2013 en la categoría Mejor Dramaturgia) una aureola gratuita. Mucho recoveco, mucho video de azoteas con vistas hacia ninguna parte, demasiada estrategia tomada del falso documental, que no pasa de ser una pedorreta simpática aunque peligrosamente inofensiva. La obra apuesta a una socarrona ironía y pierde. Quizá el talento de Krebs sea ese funambulismo pizzicato con pretensiones de sofisticado, mitad chupacabras, mitad posmo, que a veces juega bien y otras no tanto el variado surtido de apropiaciones fetichistas e iconográficas.

Si hay algo a que favorece tanta mueca y borrachera estilística es a las interpretaciones. Los dos actores tienen un peso diferente. Loreto Lustig (Loreto) es una ceremonia aparte; bacanal, perfecta, monstruosa, deslumbra con los mejores vicios. Francisco Díaz (Francisco) brilla transitoriamente pero no alcanza la indecencia de su compañera. El mecanismo funciona, juntos componen unos personajes bellos como la tuberculosis: egoístas, manipuladores, rebosantes de una ternura caníbal.

“Estaba ensayando con mi grupo transdisciplinario biográfico” dice con voz afectada uno de los actores al inicio de la obra, imitando el tono de cierto gurú gondolero cantor que circula en el actual panorama teatral. Habría que ser menos arrogante, y sin duda, mucho más cuidadoso de no amoldarse a esas mismas normas con las que precisamente se ha intentado romper.

El ruido, el collage parasitario, con todo lo ingenioso que puede llegar a ser, no se parece en nada a la construcción de una verdadera mentira. Sale uno de la función con la imagen de ese perfecto combate cuerpo a cuerpo de los actores mientras suena de fondo una canción de Jeanette.

Sale uno tarareando eso de Queda, que poco queda.

 

Déjate Perder 

Elenco: Loreto Lustig y Francisco Díaz
Dirección y dramaturgia: Francisco Krebs
Diseño: Andrés Lagos
Producción: Maqui
Prensa: VC Comunicaciones
Teatro del Puente
Del 10 de mayo al 15 de junio, viernes a sábado 22 hrs, domingo 20 hrs.
General $5.000, estudiantes y tercera edad $3.000

2 Comentarios

  1. luis dice:

    Valiosa y enriquecedora manera de enfrentar la reflexión sobre una obra teatral. Saludos!

  2. carolina dice:

    fui a ver la obra y quede maravillada, pero aun mas con la musicalización que hacia de los momentos aun mas profundos, cabe la posibilidad de saber el nombre de las canciones?

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