Revista Intemperie

Escribir para salvar vidas: Noticias sobre ti misma, de Fátima Sime

Por: Nona Fernández
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Nona Fernández se introduce en las heridas y el dolor de la última entrega de Fátima Sime, un libro urgente, gesto de valentía y generosidad.

 

Las palabras, lo mismo que las heridas, deben ser hilvanadas y costureadas con propiedad y delicadeza. Hay ciertos procedimientos a seguir cuando se escribe o se cura una herida. En ambos casos hay que estar dispuestos a ensuciarse las manos, a provocar dolor, a ver correr sangre si es necesario. Escribir con la lógica de quién sabe trabajar con la enfermedad, con el dolor, con el absceso, con la materia sucia que se ha acumulado. Escribir con la urgencia de quién tiene una cura, de quién puede salvar una vida.

Noticias sobre ti misma de Fátima Sime, es un libro hilvanado y costureado con la maestría y la generosidad del curandero. Todos y cada uno de los personajes escritos en este libro están enfermos y necesitan de una sanación. Este es un libro de cuerpos rotos, de tumores, de cortes, de cicatrices antiguas y nuevas, que molestan y que no dejan vivir en paz. La crisis de los cuerpos se instala en cada página a la espera de un buen remedio y la escritora, lo mismo que un doctor, despliega su oficio y escribe con la certeza de quién conoce el secreto y puede ejercer el milagro de la sanación.

Son nueve los relatos de este libro. Todos de una narrativa tonificada y contundente. Todos diversos. Algunos derechamente eróticos, otros humorísticos, otros de una ternura sobrecogedora, explorando con propiedad universos y escenarios distintos. Una mansión en un barrio acomodado, donde una asesora del hogar lleva a su hija a disfrutar de las comodidades de la casa, como ocurre en el cuento Martes, o una pequeña vivienda poblacional donde las peleas de los vecinos parecieran ser las propias, como en Cuchillo. Una casa campestre en la que la tragedia se intuye en cada frase, o las caletas del Mapocho con su olor a mierda donde va a dar la pequeña Cecibel, o un hospital público con sus destartaladas instalaciones, o un psiquiátrico que más bien parece un limbo fantasmagórico. Fátima Sime se desplaza por todos estos escenarios democrática y cómodamente, costureando cada mundo y cada historia con una prosaclara y certera, quirúrgica y limpia, sin palabras de sobra, sin comentarios, sin discursos, dejando al autor invisibilizado, entregando a la historia, a la acción y a los personajes toda la responsabilidad del relato.

En Tú tienes olor a Pipeño, el cuento que inaugura el libro, un reo escapa de la Cárcel de Colina y huye por la ciudad con un corte en el pie que no le permite avanzar a ninguna parte, como si definitivamente no tuviera escapatoria posible. El dolor lo desespera y lo hace buscar ayuda al azar. Aquí parte el sentimiento que teñirá al libro entero: la urgente necesidad de alivio, y así también parte el desfile de sanaciones de las que seremos espectadores.

“Alprozalam, Buscapirona, Propanolol, Zoplicona, Clonazepam, Pregalina. Lo que necesite. Usted me dice cuál y yo se lo consigo.” Así le dice la gorda del aseo del siquiátrico a la anciana que busca con urgencia y desesperación a su hermana, a quién no ha visto hace muchos años, en el cuento Cicatrices de mi hermana. La gorda será un verdadero Caronte en ese espacio delirante donde parece no haber alivio posible. De sala en sala, de cama en cama, de paciente en paciente, irán buscando a María Rosa Santiago con la única pista que tienen de ella, un grupo de cicatrices en la cara que podría distinguirla, porque ya ni el recuerdo de ella existe. Acá hay deudas que saldar, historias viejas que no dejan seguir adelante y que encontrarán su lugar de curación, si es que existe posibilidad de cura, en un encuentro en uno de los salones del hospital.

Ya en Carne de Perra, su anterior libro, Fátima Sime había dado muestras de querer y de saber trabajar con heridas profundas. María Rosa Santiago, la protagonista del feroz relato, la misma que, ahora sabemos, termina paranoica y sola en un siquiátrico, es una enfermera detenida en tiempos de dictadura, torturada sicológicamente por un hombre que, en un proceso de degradación sistemático, logra entrenarla para cometer un crimen político. ¿Qué es María Rosa, sino una herida abierta sin posibilidad de curación? ¿Qué es María Rosa, sino un caso médicamente insalvable? Sin reparación posible el daño experimentado parece más terrible que la muerte. Con heridas como esa no hay remedio. El cuento Cicatrices de mi hermana, llega a terminar el diagnóstico planteado en Carne de Perra. Definitivamente hay ciertos casos que están perdidos. La Historia con mayúscula los ha desahuciado. Ahí no hay sanación posible. Ni el mejor curandero puede entregar alivio.

Retomando esta idea, pero en un código distinto, cargado de extrañeza y ternura, en Nadie sabe cómo sueñan los perros, el último de los relatos, un sacrificio liberador aparece como única forma de curar el malestar. La muerte como un remedio posible. Un padre y su pequeño hijo se preparan para ir a cazar liebres con su querido y enfermo perro Braco. Braco tiene un bulto que lo ha dejado sordo, un tumor que lo tiene sin olfato y moviéndose lento. El acuerdo entre padre e hijo es que el perro morirá de viejo y será enterrado cerca del canil. El niño no piensa en el dolor, en la incomodidad, en el malestar. El niño es un niño y no sabe que a veces los acuerdos no sirven cuando ya no hay forma para aliviar lo inaliviable.

Para escribir y curar heridas hay que estar dispuestos a ensuciarse las manos, a provocar dolor, a ver correr sangre si es necesario. Esa es la lección que al parecer el padre quiere darle a su hijo. Y esa es la lección que Fátima Sime comparte con nosotros en su libro. Para escribir hay que hacerlo con la generosidad del curandero, con la urgencia de quién debe salvar una vida, pero también con la valentía del que está dispuesto a matar para entregar una cura.

 

Noticias sobre ti misma

Fátima Sime
Cuarto Propio, Santiago, 2013.

3 Comentarios

  1. may dice:

    muy interesante lo voy a leer !

  2. Cuando leí Carne Perra tuve la absoluta percepción de estar frente a una obra mayor. No por el tema tratado (los abusos de los derechos humanos cometidos por la dictadura), sino que por la forma profunda y desprendida en que se narra. Me recordó a Sin destino de Imre Kertész y Si esto es un hombre de Primo Levi, obras que, al igual que Carne Perra, se desmarcan muy por sobre la generalidad de este tipo de creaciones. Esta diferenciación viene dada por el uso de una depurada técnica narrativa caracterizada por un tono distante, sin desgarramientos ni sentimentalismos, como si sus autores no hubiesen sido víctimas de ese horror.

    Noticias sobre ti misma, una colección de cuentos, si bien no llega a la excelencia de Carne Perra, sí permite ratificar que Fátima Sime es una narradora de excepción.

  3. Ya cuando leí la palabra costureado me interesó saber a que deslinda tan proso libro de cuentos. A saber la urdimbre de los textos pasa por una maestría que nos insinua coger buena literatura y a más en cuento. Que fascinación cómo si fuese una palabra quebrada o a punta de pies o a un gemido. Lo buscaré.
    Pablo Delgado U.

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