Revista Intemperie

Chile: salas de teatro en extinción

Por: Leonardo Ordóñez Galaz
cnca

Leonardo Ordoñez, quien dirigió el Departamento de Fomento de las Artes y la Industria Creativa en el CNCA y condujo los Fondos de Cultura período 2008- 2010, revisa los desafíos de la política cultural en este nuevo ciclo, y plantea preguntas necesarias a actores relevantes de la escena nacional para desarrollar una estrategia de desarrollo cultural integral

 

Teatros en extinción, dejándolos a la suerte del mercado. Otra mala noticia para los sectores artísticos y culturales chilenos, que por cierto va en desmedro del crecimiento y el desarrollo pleno del país.

Bien sabemos que para que un país logre desarrollo no sólo requiere de una economía medianamente estable y sólida, junto con un sistema político que garantice la participación democrática. Los conflictos vinculados a la educación, al arte, a las salas de cine, salas de teatro, a los espacios culturales, a los sectores artísticos y socioculturales, se deben precisamente a que Chile hoy más que nunca requiere robustecer y desarrollar su sistema sociocultural. Sistema postergado principalmente por razones de prioridad, dejación, ignorancia o conveniencia personal, o bien la influencia de políticos o la falta de comprensión de Chile y el mundo.

En Chile existen incentivos públicos por ley para la producción de bienes y servicios culturales. Más de 20 años apoyando desde el sector público la producción y difusión de obras a través de distintos fondos concursables, cubriendo un amplio campo de necesidades de los sectores atendidos, acción de responsabilidad del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, han permitido que el Estado participe directamente, posicionándose como la principal fuente de financiamiento de producciones artísticas y de espacios culturales. (FONDART: 1992 – Fondo del Libro: 1993).

Pretender que vía concursos se aseguraría una política pública sostenida de fomento para la cultura chilena, sus espacios y sectores, es hoy un “traje noventero que al niño le quedó chico”. Y pretender que la solución pasa por resolver primero el tipo de Institución Pública que se debe hacer cargo del problema a través de un Consejo o un Ministerio de Cultura, es ante todo una miopía severa, con problemas de ubicación de contexto.

Sin embargo, no todo es de responsabilidad de la institucionalidad pública y su autoridad.

Hicimos con los distintos sectores artísticos, políticas públicas para las artes en Chile en un proceso largo que abarcó a las 15 regiones del país, en el período 2008-2009, proceso que luego de la aprobación por parte del Directorio Nacional del CNCA, fue publicado el año 2010 por parte del actual gobierno. En esa misma fecha se tendría que haber iniciado el proceso de definiciones estratégicas para trazar los sueños de cada sector del arte incluido el Teatro, para así poder identificar y luego iniciar la implementación de acciones estatales que perdurando más allá de los gobiernos de turno y más allá de un mero financiamiento concursable, permitirían el desarrollo y crecimiento del sector del Teatro para no quedarse sólo con la formación de intérpretes. No en vano en el CNCA existe un Departamento de Fomento de las Artes y la Industria Creativa.

El tema de las salas para la escena en Chile y el rol del Estado, fue largamente discutido en dicho proceso, llegando al punto de trazar en el 2009 los primeros esbozos para un Programa de red de salas, junto con la posibilidad de vincularlo a algunos temas de economía, si hubiere perfil en las salas para que trabajaran variables asociadas a la economía creativa, incluso identificando a aquellas que por su aporte están en condiciones de generar conexión internacional y desde ahí relevar la riqueza y la memoria del teatro chileno, a fin de ponerlo en valor desde Chile al mundo.

Si esto hoy no se ha hecho, la gran interrogante luego de observar la ausencia o suspensión de estas acciones en los últimos cuatro años es: ¿En qué está el sector del teatro ahora? ¿Qué pasó con el trabajo realizado donde el sector participó activamente? ¿Tienen estrategia sectorial de desarrollo? ¿Tienen sueños? ¿O se reduce la actividad del sector asumiendo la falta de acción pública? ¿O se piensa que no hay mucho más que hacer dado el nivel del sistema político y económico que tenemos? ¿O bien las chilenas y chilenos tenemos que conformarnos con ver por las redes sociales la agonía de un actor que creyó en un teatro de investigación y desarrollo para perpetuar la memoria o a un gestor que pide ayuda urgente para no hacer desaparecer una experiencia única que es ver nuevo contenido teatral en un puente arriba del río Mapocho?.

Al mirar dicha realidad, uno observa la falta de proyecto a largo plazo del sector del teatro, la falta de liderazgo para implementar los sueños junto con la falta de manejo en el sector público para diseñar planes y programas que se pongan mejor al servicio de esta causa social, todo lo cual se puede transformar en una buena oportunidad para municipalidades, universidades y organismos extranjeros si se trata de ponerse al servicio de una solución puntual.

Pero ante todo es una gran oportunidad para quien esté soñando y se quiera hacer cargo de hacer de Chile un país desarrollado en serio. Eso implica iniciar la instalación de un sistema sociocultural que contribuya al verdadero desarrollo social y cultural de niñas y niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, de las 15 regiones del país. Todo para lo cual, necesariamente se debe generar una estrategia sectorial de desarrollo que implique la mantención de centros de investigación y de innovación, festivales, lugares de encuentro, formación y mejoramiento de las mallas curriculares, favorecer el intercambio, entre otras, todas acciones del ecosistema de las artes escénicas de Chile, y de la política de fomento al teatro que hoy siguen esperando en el palco para que en algún momento las disfrutemos en la escena.

¿Cuándo la veremos? Cuando se le asigne la verdadera relevancia que para el Estado tiene el desarrollo sociocultural. Veremos este año en la campaña presidencial quien realmente se compromete y se la juega. Por mientras, se tendrán que hacer las acciones necesarias para resolver la situación del Teatro del Puente y el Teatro de la Memoria, dos relevantes espacios de desarrollo de la actividad teatral, que independiente de sus administradores y lejos de ser una trama simplona de cualquier reality show de nuestra TV abierta, se han transformado en el transcurso de los años, en dos de los más importantes centros del teatro chileno que intentan mantener la memoria viva, en un país donde a veces por las circunstancias, algunos dicen que es mejor olvidar.

 

Foto: CNCA

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