Revista Intemperie

El pie en la puerta: Ilustración a la chilena

Por: Leonardo Villarroel

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Procurando espacios para voces distintas entre sí, el movimiento de los ilustradores nacionales da un paso en su consolidación con Ilustración a la Chilena, una antología que es un gesto de apertura, actitud y disposición para hacer cosas. Escribe Leonardo Villarroel.

 

Ocho Libros Editores en conjunto con Galería Plop! han editado y lanzado recientemente Ilustración a la Chilena, una especie de catalogo que reúne el trabajo de sesenta ilustradores nacionales, y que las hace de instantánea del momento actual de la escena de la ilustración en nuestro país. Al tener como requisitos de curatoría nada más que la no-menor hazaña de estar dedicado a tiempo completo a la actividad, el resultado es una mezcla heterogénea, como los retratos de curso más chasconeados. Por sus páginas desfilan ilustradores desde los 24 hasta los 61 años, de estilos, técnicas y enfoques ocupacionales igualmente diversos, cosa que da gusto. Si algo está haciendo bien en su consolidación el movimiento de los ilustradores es, ciertamente, procurar espacio y espacios para voces distintas entre sí. No hay aquí una pretensión de ser La Nueva Ilustración “Shilena” o El “Postmopostboom” o algo por el estilo. En Ilustración a la Chilena conviven lado a lado, ordenados por ese más azaroso de los arbitrios que es el alfabeto, todo tipo de ilustradores, en lo que supone ser no sólo un registro de un estado de las cosas, sino además una suerte de vehículo para estos mismos autores. El catálogo, en sus contundentes doscientas cincuenta páginas presentadas en inglés y español, es un artículo de promoción y distribución, y uno bien eficiente y claro en su estrategia: es imposible pasar por él y no encontrar, a lo menos, una decena de artistas que llame la atención, sea cuál sea la sensibilidad estética del lector.

Ilustración a la Chilena, con sus tapas blandas y su formato grande, pero que no alcanza a ser un coffe-table book, se aleja de la rigidez y la solemnidad que habrían supuesto dichas alternativas para presentarse como el producto y el recipiente de una historia en flujo, de la apertura de un primer espacio para que se instalen nuevos discursos, nuevos caminos. El libro es, fundamentalmente, el proverbial pie en la puerta, sosteniendo y construyendo a la vez, es una muestra que no puede ni pretende incluir a la totalidad de los ilustradores activos en el país, sino que se posiciona como una punta de iceberg. Hipertextualmente, el libro dispone los catálogos virtuales y correos electrónicos de todos sus exponentes, y un recorrido rápido de las páginas en cuestión dejan más que claro que hay tanto más allá afuera.

La ilustración, como todas las artes, es otra de esas víctimas de la dictadura con la que convivimos todos los días. En ese contexto esta publicación supone además un paso importante en el proceso de cicatrización de la herida cultural que nos dejaron esos años terribles. Parte de la diversidad en estilos y temáticas de sus participantes es una clara muestra de esto; es posible establecer fácilmente paralelos y contrastes en los estilos y temáticas de las distintas generaciones que se entrelazan a lo largo de estas páginas. Hoy, a veintitrés años del término de la dictadura, un gesto como el que supone este libro es, más que importante, necesario. Es un gesto de apertura para un país que gusta de encerrarse en camarillas y pelearse por espacios en vez de pelear juntos por la construcción de nuevos espacios. Quizás eso sea lo más prometedor y relevante de este compendio de autores: la actitud y disposición a hacer cosas. Ilustración a la Chilena es el testamento de la reconstrucción de una escena, y a la vez un paso que invita a continuar el proceso. Ahora solo queda esperar que, en unos años más, podamos mirar atrás y pensar en esta publicación como el lanzamiento, más que de un libro, de una nueva fase en el desarrollo del arte nacional. Si algo nos indica este catálogo es que las oportunidades para esto están ahí, la voluntad está dispuesta y su cristalización parece, hoy por hoy, algo inminente. Es un excelente trabajo el realizado por Ocho Libros Editores y el equipo de PLOP! Galería, uno que invita a la respuesta textual, a la expansión del medio, y a un porvenir con un pasar mejor y más consolidado para los ilustradores locales. Enhorabuena.

 

Ilustración a la Chilena

Ocho Libros Editores, PLOP! Galería, Santiago, 2013

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