Revista Intemperie

Chile, país de críticos (parte 1)

Por: Felipe Cussen
poeta

Felipe Cussen se lanza en una acalorada diatriba de la crítica literaria académica, en tres capítulos. En esta primera entrega, se pregunta por el rol de este tipo de crítica en una especie de “reality show” de los poetas, donde muchos reniegan de lo académico

 

“El único tema de los chilenos es Chile”
(Raúl Ruiz)

“La literatura chilena, tan prestigiosa en Chile”
(Roberto Bolaño)

 

Este es un ensayo sobre la crítica académica de poesía en Chile. Es un tema que parece aburrido, pero que no tendría por qué ser aburrido.

Comencemos por el lugar común: “Chile, país de poetas”. Hace varios años, me pregunté si habría otros países que reclamaban su condición de país de poetas. Luego de una rápida búsqueda, pude confirmar que el nacionalismo poético es un mal global:

Chile, país de poetas

“México, se dice, ha sido tierra de poetas. Y sí: ya desde el siglo XVII, Hernán González de Eslava decía que ‘hay más poetas que estiércol’.” (Julio Hubard)

“España es tierra de poetas y siempre los hay a cientos, algunos muy buenos.” (Rafael Gómez Pérez)

“En un país de poetas como es Colombia, cada vez es más difícil encontrar una voz que se destaque entre toda esa maraña retórica y grandilocuente que heredamos de los españoles.” (Fabio Martínez)

“Lituania podría ser llamada ‘tierra de poetas’: la creación poética casi siempre ha sido más intensa y más original allí que la expresión en prosa.” (Biruté Ciplijauskaité)

“Dicen que Nicaragua es un país de poetas, porque la poesía es el único refugio frente a una historia de maldiciones y catástrofes, frente a unas condiciones de vida difíciles.” (Javier Escudero)

“Portugal é um país de poetas, tal como nos ensina a história da Literatura.” (Paulo Bravio)

“Dizer que o Brasil é um país de poetas é mais que uma tautologia.” (Aníbal Beça)

“Es fácil atreverse y repetir la conseja popular, talante de un espíritu cercado por la primaria hipótesis del yo insustituible, ‘Guayana, tierra de poetas’.” (Abraham Salloum Bitar)

“Why go to Ireland when you can get just as wet in Wales, as drunk in Doncaster and as happy in Honolulu? Let me explain. It is first of all a country of poets.” (Alastair Sawday)

“Somalia, a country of poets and drought.” (Kenny Moore)

“Macedonia is now the country of poets. As it has always been.” (Mark O’Conor) “L’Iran est un pays de poètes depuis toujours.” (Michele Levieux)

“Afghanistan is a country of poets.” (Peter Conners)

“China is a country of poets.” (Het Andere Oosten)

“Greece is a country of poets.” (Joseph P. Consoli)

(Cussen, Opinología 3)

*

“Chile, país de poetas”, es el título del prólogo escrito por Pedro Pablo Rosso para el libro que reúne las ponencias y conversaciones del Congreso Internacional de Poesía “Chile mira a sus poetas”. En este texto, el traductor de Montale y ex-rector de la Universidad Católica, insiste en el cliché: “¿A qué se debe esta propensión poética de los chilenos? ¿a nuestra ubicación remota? ¿a la belleza de nuestros paisajes? ¿a la influencia de las fuerzas telúricas? ¿al hecho de que Chile sea largo y angosto como un poema en pentasílabos?” (17). En una columna en El Mercurio, Cristián Warnken se expresó en términos similares: “Si un extranjero me preguntara qué es lo que esencialmente define a Chile, le diría sin dudar un segundo que nuestra poesía. Claro que después le daría a probar nuestros vinos, pero primero lo embriagaría con las mejores cepas de nuestras cavas de la palabra”. A juicio de ambos la poesía chilena es básicamente un producto de nuestra geografía, de nuestra tierra. La poesía, entonces, sería un bien susceptible de ser exportado o transformarse en una fuente de turismo cultural; basta con ver las filas a la entrada de las casas de Neruda. Perfectamente podríamos colocar, en todos los libros de poesía, la etiqueta que popularizara en los ochenta el productor de cacerolas Ángel Fantuzzi: “Si es chileno es bueno”.

*

Marcelo Bielsa aceptó dirigir nuestra selección de fútbol, entre otros motivos, porque consideraba que Chile era un país moderado. Lamentablemente, no había estudiado los videos con las jugadas de los poetas chilenos. Si lo hubiera hecho, le hubieran sorprendido sus actitudes histéricas y sus declaraciones destempladas. La poesía chilena es, como cualquier campo cultural, un espacio de luchas, favores y negociaciones entre poetas, familiares de poetas, amigos de poetas, editores, libreros, periodistas, académicos, y dueños de bares. Es un campo muy pequeño, casi sin estímulos económicos, sino sólo simbólicos. Hay mucha presión, además, porque todos los participantes creen que la poesía chilena es lo más importante en el mundo. La poesía chilena, por momentos, parece una cacerola a punto de explotar, pero lo más seguro es que no pase nada.

Como señala Adriana Valdés, la historia de la poesía chilena se ha escrito no tanto a partir de la evolución de los poemas sino de la persistencia de ciertas polémicas o guerrillas literarias. Igualmente, Andrés Anwandter plantea que la discusión pública sobre poesía, además de desinformada, “está más interesada en los poetas que en los poemas”. Dentro de este verdadero reality show, la mayoría de las veces ridículo y estrambótico, han emergido numerosas figuras dispuestas a disfrazarse de padres de la patria, revolucionarios, profetas, chamanes, malditos, femmes fatales, pokemones, pingüinos, o simplemente a mostrarse como personas que sufren mucho, pero mucho, más que ninguno de nosotros. Más allá de la calidad que algunas de sus obras efectivamente tienen, estos autores se han apurado a enmarcarlas dentro de un aura que obligue al lector a tomar una actitud previa de admiración o conmiseración. “Si es sufrido, es bueno”.

*

Cabría preguntarse, entonces, por el rol que podría jugar la crítica académica en este panorama tan cargado de ansiedades y apuros. Pero primero sería interesante referir cómo ésta es percibida por los poetas. Un primer aspecto a considerar es la utilización del adjetivo “académico” de forma peyorativa, principalmente por parte de los miembros de la “Novísima” en contra de sus precedentes de la llamada generación del ’90. Así explicitaba esta oposición Héctor Hernández Montecinos en una entrevista:

La Novísima éramos unos amigos que nos juntábamos a leer, salir, bailar y tomar. Nuestra generación fue la primera en acercarse a la sensibilidad pokemona, colegial, y poniendo el énfasis en las minorías. . . . Los poetas de los noventa escribieron con miedo a la literatura. Quisieron hacer una obra académica, con una retórica bibliográfica y preciosista, perdiendo el rumbo, que es dar cuenta de una vida personal y otra colectiva.

Dos poetas de su misma edad, Víctor López y Christian Aedo, le responden sacándole en cara que él luce en la solapa de sus libros sus títulos académicos y su candidatura a Doctor en Filosofía, y que sus poemas están llenos de citas a Foucault, Deleuze, Guattari o Kristeva.

Lo curioso es que en las entrevistas o ensayos de muchos otros poetas chilenos contemporáneos (varios de ellos alumnos o profesores universitarios) también se repiten este tipo de referencias teóricas o filosóficas. Así se observa, por ejemplo, en el libro recopilatorio del encuentro Poesía a cielo abierto realizado en Valparaíso el 2010. El formato es bastante atractivo, porque consiste en las presentaciones que un poeta hace de la obra de otro. Al revisar las bibliografías, sin embargo, llama la atención que el autor más citado sea, por lejos, Walter Benjamin, seguido de Foucault y Baudrillard y luego otros como Heidegger, Adorno, Marcuse, Bourdieu, Jameson, etc. Evidentemente, sólo puedo alegrarme de que los poetas chilenos lean a Benjamin (a quien podríamos calificar perfectamente como el comodín de las humanidades chilenas), pero resulta extraño al contrastarlo con las escasas menciones a las reflexiones más específicamente poéticas de autores como Octavio Paz (apenas citado una vez).

En este contexto, entonces, la noción de “académico” puede leerse tanto como la acusación de conservadurismo y falta de riesgo, o bien como una tendencia aspiracional, que busca proveer de un aire de intelectualidad a los poetas. De todos modos, también hay constantes reclamos por la ausencia de los académicos en estos debates que pueblan numerosas páginas web y blogs. Así lo explicita Rodrigo Arroyo, en “Generación de mierda”, un texto en el que también abundan las menciones a Agamben, Barthes o Rancière y cuyo lenguaje se acerca a los de algunos de nuestros más alambicados colegas. Cuando reclama por la falta de capacidad de los poetas para descubrir una “palabra poética” (cargada de tintes heideggerianos, y resonancias filosóficas, políticas y morales), indica que se extraña la participación de los críticos y antologadores: “¿Qué podrá decir Francisca Lange, o Patricia Espinosa?, ¿o Javier Bello, Felipe Cussen, Rodrigo Rojas? ¿acaso la distancia académica impide una visión crítica de lo que aparece circulando?”. La distancia académica no me impide advertir que Rodrigo Arroyo es un poeta muy serio.

 

Foto:

Felipe Cussen es doctor en Humanidades de la Universitat Pompeu Fabra e investigador del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile

Temas relacionados:

• Chile, país de críticos (parte 2), por Felipe Cussen

• Chile, país de críticos (parte 3), por Felipe Cussen

7 Comentarios

  1. Margaret T. dice:

    Siendo una secreta fan de Cussen, me decepciona este texto. Si se pretende hacer una crítica (o al menos una pregunta) sobre las polémicas tipo reality show en la poesía chilenis, no se logra. De hecho, termina haciéndo lo mismo, está mas preocupado de los nombres que de las preguntas que hay de fondo. Además eso de poner asteriscos a diestra y siniestra -en este caso- no es un recurso sino mas bien un asunto de flojera evidente. Además las citas ya habían sido usadas antes en otro lado, no? Lo he leído antes. Como secreta fan, me he sentido decepcionada ¿Reconcinar los textos es algo eminentemente académico entonces? Haga un texto como la gente, es lo que usted ha exigido tantas veces.

  2. Felipe Cussen dice:

    Estimada fan secreta, agradezco mucho tu interés. Te comento que ésta es sólo la introducción de un ensayo más largo; en las dos partes siguientes se especificarán las críticas de fondo que deseaba hacer. Además subiremos la versión completa con las notas y la bibliografía, pues este texto corresponde a una ponencia en un congreso académico. Como en dicho congreso era muy difícil que alguien hubiera leído antes mi libro Opinología, incluí esas citas para que pudiera comprenderse mejor lo que quería decir. Pero sí, lamentablemente la autocita es un mal propio de la crítica académica, pues se ocupa para subir los índices de impacto de las publicaciones.
    Espero secretamente tus comentarios cuando esté disponible esa versión completa: no quisiera volver a decepcionarte.
    Gracias nuevamente
    Felipe

  3. David dice:

    Foucault y Bourdieu, dios mío, qué prosaico. Los males de la academia. ¿Donde quedaron los poetas pobres y zafios?

  4. Juan dice:

    Y cuando acaba el día, a la “poesía” todo esto le vale madre.

  5. claudia dice:

    Interesante leer cuales países son los que se dicen ser “país de poetas”…De los nombrados aquí, son todos subdesarrollados y ex.colonias (de ahí el complejo). Aparte de China, que es colonia de otro mal. Quizás hay que creerse poeta y tener imaginación para pensar que Chile es país de poetas…

  6. Robert Duncan dice:

    EL problema fundamental es de tipo cognitivo: Los críticos que vienen de doctorados no han desarrollado destrezas de asociación, equivalencia,establecimiento de relaciones: entre los elementos formales y conceptuales de una obra literaria determinada (Estoy hablando en términos de semántica cognitiva: Lakoff, Turner, etc). Y por qué no han desarrollado esas habilidades mentales, Por qué no son capaces de usar instintivamente, por ejemplo, el concepto de metáfora de la iconicidad del lenguaje. Por qué, Por qué: porque son Pedantes, hijos del esnobismo más duro, que no tienen desarrollada ningunas sensibilidad literaria: LO ÚNICO QUE HACEN ES COLMAR SU BOQUITA CON CITAS CON CITAS CON CITAS DE DERRIDA, FOUCAULT, LACAN, CULLER, DELEUZE, ETC. CUANDO HACEN UNA CRITICA O UN TRABAJO DE ANALISIS COLMAN EL PAPEL CON 100 ALUSIONES A ESTOS HOMBRONES. PERO NO SON CAPACES ESTOS CRITICOS CHILENOS (DE DOCTORADOS) DE PENSAR POR SI MISMOS, DE ATREVERSE A DESAFIAR EL CANON CRIOLLO TAN VICIADO POR LOS AMIGUISMOS. ————–YO ECHO DE MENOS AL CURA VALENTE. EN LA UDP APLAUDEN A CUALQUIERA QUE SEPA HACER LOBBY, A CUALQUIERA QUE ENCAJE EN ESTUDIOS DE GENERO O CULTURALES. ENTONCES QUÉ-? CON LA CRITICA CHILENA ACTUAL TIPOS COMO Héctor Hernández Montecinos y compañia ilimitada, SERÁN LOS PEQUEÑOS DIOSES DE LOS CRITICOS SIN PROCESOS COGNiTIVOS PROPIOS.

  7. Robert Duncan dice:

    EN LA UDP APLAUDEN A CUALQUIERA QUE SEPA HACER LOBBY, A CUALQUIERA QUE ENCAJE EN ESTUDIOS DE GENERO O CULTURALES. ENTONCES QUÉ-? CON LA CRITICA CHILENA ACTUAL TIPOS COMO Héctor Hernández Montecinos y compañia ilimitada, SERÁN LOS PEQUEÑOS DIOSES DE LOS CRITICOS SIN PROCESOS COGNiTIVOS PROPIOS.

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