Revista Intemperie

Nostalgia de revolución

Por: Federico Zurita Hecht
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Tres hermanas se aprestan a celebrar el cumpleaños de la menor de ellas, en medio de La Habana y la nostalgia por un mundo mejor. Escribe Federico Zurita

 

La obra Estas tres hermanas cubanas es una deliciosa máquina discursiva que sostiene su fuerza en los riesgos simbólicos que corre y en la solución que le otorga a estos. En la acción dramática se nos muestra una historia que avanza al filo del peligro en la formulación de ideas, puesto que en un momento puede parecernos que es factible entenderla de un modo que nos haría cuestionar la dirección que toma su dimensión ética, a causa del tipo de significado que estaría produciendo. Sin embargo, luego es aún más viable comprender que su posición en el planteamiento de ideas avanza en la dirección contraria a la de la ilusión generada previamente. En ese momento el espectador puede sentir que es remecido de forma inesperada, emotiva y justa. Esto, por supuesto, no responde a una indecisión de la obra, sino a una interesante estrategia dramática que busca sorprender al espectador intensificando, con esta sorpresa, las ideas que ha decidido sostener.

La acción es simple y breve, y transcurre a través del modelo épico de la representación dentro de la representación. Desde el momento inaugural que introduce esta técnica quedamos advertidos de que Estas tres hermanas cubanas desea hacernos ver un asunto importante sobre nosotros mismos que, de tan repetida y agotada la discusión, hemos dejado de ver. Tres hermanas cubanas que viven en La Habana posterior a la de la Guerra Fría y que, en una suerte de nostalgia, que recuerda a las tres hermanas de Chejov que añoran volver a Moscú, anhelan vivir en un mundo que ya no existe. Las tres se aprestan a celebrar el cumpleaños de la menor, mientras, por un lado, una de ellas espera que la celebración se efectúe rápido y así poder partir a Santiago de Chile y, por el otro, la festejada prefiere postergar el ritual de la torta, las velas y el canto para cuando el padre regrese de su trabajo. Los acontecimientos se aproximan a la ambigüedad simbólica de la que hablamos en el párrafo anterior mientras las hermanas (dos de ellas) insisten en acelerar la celebración y la tercera, en retardarla. Los silencios, que en ningún caso son tiempo perdido, se vuelven vitales, entonces, para la elaboración de la tensión que dé paso a la estrategia discursiva de pretender hacernos creer que se avanza en una dirección para finalmente avanzar en otra.

Así es como en su brevedad, inesperadamente la acción parece articularse en función del establecimiento de una visión complaciente de un mundo nuevo: aquel que configura cruelmente el vencedor de la Guerra Fría. Sin embargo, la nostalgia ya instalada en los personajes nos advierte que no puede ser tan simple avanzar hacia un desenlace de estas características. Efectivamente, Estas tres hermanas cubanas no recurre al tópico de la revolución agotada (tan propio de los “miremos al futuro y olvidemos el ayer” que tanto se han escuchado en un país como Chile en los últimos veinte años y que muy probablemente seguiremos escuchando) para demostrar, de forma simplista, que es mejor adherir al modelo triunfador: el modelo neoliberal de la mundialización del capital que, a través de la excusa del progreso, enriquece a unos pocos y en cambio empobrece y aprisiona a la mayoría.

El que parezca que la obra ofrece esa construcción de significado no hace más que intensificar el vuelco que a continuación ocurre. Así es entonces cómo la obra se sostiene en la apariencia de que se está valorando el modelo neoliberal que se presenta como triunfador y rechazando el modelo revolucionario que se presenta como fracasado, para luego invertir esta idea y manifestar que esta aparente valoración no es más que la constatación de que hoy es fundamental iniciar otra revolución, en otro lugar, donde históricamente pareció haber menos resistencia al modelo triunfador en la Guerra Fría, pese a su otrora intento revolucionario de mil días, donde hoy unos han decidido marchar y decir: no estoy de acuerdo. Eso sí, antes de iniciar la nueva revolución, hay que enterrar la anterior, lo que no implica olvidarla. Por último, hay que recordar que el modelo épico que inaugura la acción nos advierte de la necesidad de visualizar algo que se ha vuelto invisible. Entonces, lo que le ocurre a estas tres hermanas cubanas habla mucho de lo que le ocurre a un gran número de chilenos despiertos y cansados de la abulia y, además, interpela a esos otros que no han comprendido que aquí, en medio de todas las contradicciones de nuestro universo social, algunas transformaciones (revoluciones) deben comenzar a suceder pronto.

 

Estas tres hermanas cubanas

Dramaturgia y dirección: Carlo Urra
Elenco: Carolina Jullian, Priscilla Guerra y Carolina Arredondo
Diseño: José Miguel Gallardo
Técnico: Tomás Ahumada
Producción: Daniela Jofré
Fecha: del 15 de marzo al 28 de abril de 2013
Horario: viernes y sábado 22 hrs. Domingo 20:30 hrs.
Lugar: Teatro del Puente. Parque Forestal s/n.

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