Revista Intemperie

De Cuba con locura

Por: María José Navia

papyrus

María José Navia recomienda Papyrus, del joven escritor cubano Osdany Morales, como un carrusel de citas, personajes y creatividad.

 

Un hombre decide realizar un viaje por las Siete Bibliotecas del Mundo. En cada una, va dejando caer historias, anécdotas, memorias. En cada una se despliegan facetas imprevisibles del mundo; en cada una la velocidad cambia, de la cadencia simple al vértigo, desde aldeas perdidas en el tiempo en Rumania (donde un viejo Conde vampiro, luego de morder a todas las doncellas, decide devolverlas para que pretendan ser mordidas otra vez por primera vez) a taxistas que recorren las calles de Tokyo como viajeros espaciales y que confiesan que fueron extras en la película Lost in Translation de Sofía Coppola.

Lo cierto es que Papyrus, del joven escritor cubano Osdany Morales, es una delicia. Un verdadero Parque de Diversiones donde cada Libro (la novela se divide en siete) es un desborde magnífico de creatividad, de personajes que al contarse van haciendo avanzar la narración. La estructura recuerda los grandes libros de cuentos “enmarcados” de antaño, como Las mil y una noches, El decamerón o Los cuentos de Canterbury. En ese sentido recuerda también, un poco, a otra novela delirante como Tokio Cancelado (Tokyo Cancelled) de Rana Dasgupta, en la cual numerosos personajes ven su vuelo de conexión a Tokyo inevitablemente cancelado y deben pasar la noche contándose historias en un extraño aeropuerto algo perdido del mapa. En todas (incluida la genial Papyrus) se acompañaba el peregrinaje con el contar de historias. Y acá el peregrinaje es tanto a través del espacio, como del tiempo y, más fundamentalmente, la literatura.

Porque las historias que se cuentan estos personajes (muchas de ellas, al menos) son también las historias que han leído, que han visto y que los definen y, así, sus ficciones vienen marcadas por anécdotas relacionadas con sus escritores, novelas, o directores de cine favoritos. Más que un viaje de biblioteca en biblioteca (que sí se da también) esta novela muestra un viaje por las bibliotecas, vale decir, un viaje por espacios saturados de ficciones que conviven en un mismo lugar independiente de su procedencia.

Momentos favoritos hay muchos en este Parque de Diversiones. Marcaría tantas páginas con estrellitas, banderitas y signos de exclamación. (O tal vez ya lo hice). Entre ellos, destaca la primera página, el comienzo más impresionante para una novela que me ha tocado leer en harto tiempo; un comienzo que es también declaración de principios, fundación de una poética alucinante, conjuración de todo un mundo. También “Declaración de amor eterno a Jim Jarmusch” en El libro de la bestia, en el cual se cuenta la historia de un padre y su hijo perdido, conferencias en Río de Janeiro (de la que dice “Una ciudad que levanta un Cristo de ese tamaño…es porque alguna vez ha visto al diablo”) y libros misteriosos de por medio; “El club de la pelea” en El libro de los contemporáneos, en que se hace una lectura graciosa de los nuevos escritores cubanos y sus historias cargadas de zapping y referencias al cine de Robert Rodriguez o “Perdidos en la traducción” en El Libro de la Fama, en el que un taxista cuenta sus quince minutos de fama con Scarlett Johansson en la escena del karaoke de la película Lost in Translation.

Abundan en esta novela las descripciones notables como la de la chica europea “que parecía dibujada por una adolescente en la última página de su cuaderno escolar”, o la del taxista que memoriza libritos de frases célebres para tener tema de conversación con sus clientes y que “[c]onducía por las calles con una complicada dosis de rutina y ansiedad, como si no se pudiera hacer otra cosa para moverse en Manhattan, o como si hubiese pilotado por muchos años una nave espacial y ahora le tocara pasar el resto de la vida pegando su negro trasero al asiento de un taxi”.

Es genial Papyrus. Una novela en la que es un gusto perderse.

 

Papyrus

Osdany Morales
Nueva York, Sudaquia, 2012

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