Revista Intemperie

Los Bunkers y Francisca Valenzuela: ¿compromiso político o puro marketing comercial?

Por: Felipe González Alfonso

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Parte de la nueva generación de músicos chilenos utiliza el discurso político para posar de consecuentes, mientras hacen publicidad a las grandes marcas, dispara Felipe González en esta primera entrega sobre el tema, en que aborda a Los Bunkers y la ubicua Francisca Valenzuela.

 

Si algún elemento común puede reconocerse al comparar la larga trayectoria de Los Bunkers con la más breve de Francisca Valenzuela, es la irresistible tendencia del quinteto y la solista a tomarse fotografías en las más variadas poses y con los más vistosos atuendos. Esto no es nada raro en el mundo de los rockeros, ni qué decirlo, y, creo yo, no tenemos derecho a quejarnos si estos aceptan abiertamente su condición frívola o al menos no la niegan ni disfrazan. El problema comienza cuando al mismo tiempo que se dedican casi exclusivamente a explotar su vanidad —como si en ello no hubiera contradicción—, nos quieren hacer creer que de algún modo también pertenecen a una tradición nada frívola, que “no canta por cantar ni por tener buena voz”. Al parecer, a los mencionados les resulta fácil encauzarse en la línea de los grandes; solo les basta con pagar un módico importe a la izquierda y a la tradición de música contestataria nacional; así, aparte de agenciarse de un tirón una cantidad considerable de adeptos, quizá alguna vez —pensarán ellos— podrían ser incluidos en la misma lista en la que se cuentan los nombres de Víctor Jara y Violeta Parra, de Quilapayún y Los Prisioneros.

¿Cómo se cancela este oportuno diezmo? Los Bunkers lo hacen agregando una estrellita roja a su logo bleatliesco y grabando discos tributo a la Violeta y Silvio Rodríguez, y al incluir en su segunda producción, Canción de lejos (2002) —cuya carátula hace un guiño a los murales del colectivo Ramona Parra—, la canción “Miño”, que sentimentaliza y en todo caso edulcora el suicidio espantoso de Eduardo Miño, sin hacer la menor alusión a las implicancias políticas de su muerte.

Francisca Valenzuela, por su parte, recurre al mismo artilugio de los covers comprometidos e incluye en su primer disco, cuyo imperativo inconsciente del título le rogamos atienda (Muérdete la lengua, 2007), una difusa y floja protesta contra los poderosos (¿cuáles?) de todo el universo (excluidos los dueños de Foster y Preunic), y con música al estilo de Los Jaivas, para sazonar. Algo similar sucede en Buen soldado (2011); luego de un despliegue insuperable de trivialidades mujeriles, matizado a ratos por un correctísimo pseudofeminismo (en “Mujer modelo” la ironía contra las pinturitas a ratos parece transparentar una confesión), reserva para el final el monólogo interior de un Allende medio depresivo que, haciendo juego con su nombre y agotando en ello toda la creatividad lírica del disco, manifiesta sus deseos de salvar al país. Todo esto, claramente, no pasa de ser un fácil esteticismo del viejo imaginario de izquierdas —a estas alturas absorbido por bares de moda, ferias artesanales y grandes tiendas—, porque si uno escucha con atención el grueso de las creaciones propias de estos fotogénicos, no hallará, por lo general, más que lamentos amoroso-existenciales o ingeniosos reproches de parecido tenor (pongo aparte la calidad propiamente musical; en este ámbito las cosas están bien claras; las canciones de Valenzuela y Los Bunkers este reseñista las tararea y percute con arrobo).

En ambos casos se confirma, para tristeza de nosotros y despecho de una parte importante de la nueva camada de músicos chilenos que constituye la excepción —si bien Los Bunkers por antigüedad no pertenecerían a este “boom”, aunque conviven con él y por eso se les considera—, lo afirmado por uno de los más honorables entre los teóricos neomarxistas: la cultura posmoderna no hace sino mezclar anodinamente las estéticas del pasado, incluso las que alguna vez pudieron resultar amenazantes para el nuevo orden, y así les escamotea —sin que la legión de los incautos se dé cuenta— todo su potencial crítico y realmente contestatario, en lugar de potenciarlo con esa revisitación.

Aquí, debo advertirlo, no se trata de develar una conjura maligna —ni para eso alcanza—; más bien se quiere exponer un caso de extrema inconsciencia o, mejor dicho, de falsa conciencia, en un sentido bastante literal.

Cuenta la historiografía del rock que fue el propio Bob Dylan quien puso en vereda a los Beatles de la primera etapa haciéndoles ver que sus canciones tenían bastante poco que decir —o demasiado que callar—, momento decisivo a partir del cual los cuatro fabulosos dejaron atrás la cursilería y el lugar común, el inofensivo uso convencional de un lenguaje (pseudo) poético irreflexivo y vacío. Aunque el caso del que hablo aquí es más grave, pues los aludidos creen haber despertado ya de su sueño servil, esperamos que no sea demasiado tarde para que alguno de sus congéneres —no seré yo quien lo haga, me limito a señalar una incongruencia— les señale el justo camino a los aún inocuos Bunkers y Francisca Valenzuela, si la palabra consecuencia significa algo para ellos.

 

Fotos: La Tercera

23 Comentarios

  1. ¿Quien es Felipe González Alfonso?

    Que escribe con cierta cuota de envidia, clásica del critico carente de talento musical y soberbio al tratar al resto de “Incautos”.

    Al final nadie queda conforme, la banda debe ser de nicho, de garage, para que su mensaje contestatario se imponga con sustento valorico. Si no, es pura pose. Si no hacen referencia a la contingencia política, son amarillos, vendidos, o de derechas como suelen mencionar los de la Policía Roja. Y los derecha como bien sabemos, entiende que todo aquel que tome una guitarra es un comunista recalcitrante amante de la marihuana.

    En cambio, viene Bono (de U2) y todos se ponen en cuatro, porque el es groso. Aunque nada en dinero, el habla de derechos humanos y sabe lo que es el tercer mundo, el si tiene el mensaje correcto detrás de sus lentes de sol.

    Independiente de los gusto musicales (no vamos a hablar de gustos estéticos, eso es para pajeros) la critica siempre ha sido lapidaria con el música nacional, Los Bunker y Francisca Valenzuela son parte del limitado imaginario de músicos nacionales con proyección internacional y con una calidad que les guste o no, es buena y llegar a eso implica un gran sacrificio.

    Gracias a dios y al diablo los discursos pajeros no están en la música, estamos claros que si Victor Jara estuviese vivo ya habría grabado con Los Bunkers y Francisca Valenzuela, ¿ O no se acuerdan que cuando grabo con Los Blops habían quienes lo tildaban de vendido? La guitarra eléctrica es hija del demonio capitalista!!

    Que importa que “Lleve de lo bueno” de JuanFe suene en el comercial de Unimarc si la guerrilla del tambor concientiza masas a punta de baile.

    No entiendo que tiene de malo que los músicos chilenos quieran lo mas lógico, vivir de la música, cosa que es muy rara en este país.

    No nos olvidemos estimado Felipe que hablamos de Industria Cultural y que las fotos con pose son parte de eso y nada mas que un simple detalle…

    Me encantaria saber sus gustos musicales, para así entender sus lineas…

  2. Ignacio Álvarez dice:

    Me pregunto si es necesario pedirle las peras que Felipe pide a estos olmos en particular. Dicho de otro modo: si no habría que enfocarse en lo que los músicos están diciendo con su música y sus focos, en vez de lamentar lo que no dicen.
    Felipe espera de la música, de esta música, un tipo de saber que no necesariamente posee, que no tiene por qué tener, y quizá no ve la experiencia que sí puede transmitir.
    Quizá esa experiencia no tiene nada que ver con la militancia política, claro.

  3. Felipe González dice:

    Mi carencia de talento musical soy yo el primero en vocearla a los cuatro vientos, no sufro por ello y entonces no le guardo rencor a Dios por el reparto injusto ni a los músicos virtuosos por llevarse mi parte del pastel. Pero no es mi vida personal la que se discute (y lo clásico es invalidar la crítica diciendo que su origen es la frustración). Yo aquí estoy tratando de evidenciar la inconsistencia entre el discurso textual, el de las letras, con el discurso visual que proyectan los músicos aludidos (visualidad con que se insertan, por propia iniciativa, en una cierta tradición, que es mucho más que una estética, que es manifiestamente política). Es evidente que algo no cuaja por ahí.
    Al inicio del texto anoté que a los olmos que se aceptan como tales no seré yo el que les pida las peras; jamás les reprocharía nada a Los Huasos Quincheros, por ejemplo, cuyo arte es coherente con su admiración por Pinochet. El problema comienza cuando los olmos se propagandean como perales. Y aquí ya la metáfora no aplica porque no es imposible que estos músicos (al contrario que el olmo encubierto) puedan cumplir con la exigencia; tienen talento de sobra para eso, y, por lo tanto, no me parece injusto ni estúpido (como exigirle tal o cual fruto al árbol equivocado) pedirles que cumplan. Por cierto que les importará un rábano lo que yo diga a bunkers y valenzuelas pero, por lo menos, a mis dos lectores no tan célebres sí que les importó y, estuvieran o no de acuerdo, se detuvieron a pensar el asunto, y con eso me doy por pagado. Este gesto crítico busca abrir esa discusión, no cambiar a nadie (no es tan iluso quien escribe). En lo personal creo que sí es necesario sacudir un poco los olmos discursivos, porque suelen llenarse de parásitos. (Además si mi segundo lector está de acuerdo en que toda crítica, aun la más reacia a los juicios, los tiene implícitos, también aceptará que inevitablemente jerarquiza y en definitiva propone un canon, una tabla de valores. De esa pesadilla no hay cómo despertar).

  4. Ignacio Álvarez dice:

    Lo que más me gusta del texto es justamente que se atreva a jerarquizar, a tirar la línea, a proponer un canon. En eso estamos completamente de acuerdo.

  5. Gustavo Ascencio dice:

    Hola Felipe, me gustó tu reflexión, creo que este fenómeno que analizas forma parte de la emergencia general de productos culturales que aluden al pasado reciente, en particular al proyecto de la Unidad Popular y subsiguiente dictadura militar de la derecha. Y bueno, desde ahí pueden surgir varias lecturas e interpretaciones (como por ejemplo, que sea una fase consumatoria del duelo transicional). Yo en particular, probablemente al igual que tú, no puedo perder de vista lo aberrante que resulta el “promover” una crítica social o una recuperación del pasado y, en el mismo movimiento, abrazar y celebrar las modalidades de reproducción del consumo cultural, estrictamente sincrónicas con el régimen de mercado instalado con base en el exterminio cultural. Eso, un abrazo y nos vemos!

  6. Felipe, me parece muy acertado y real tu comentario; honestamente, en algunos puntos comparto tu opinión sobre Valenzuela (en particular por “Mujer modelo”), en donde yo también caigo en contradicción: ella está de “punto fijo” en mi lista de música.

    Creo que el tema expuesto tiene que ver con tener un mensaje consecuente, más allá de que sea un mensaje con abundante contenido. Partiendo de esa base, la lista de músicos chilenos que podemos nombrar como referentes son muy pocos: da la sensación que la fama y exposición mediáticas de alguna manera altera el pensamiento y el sentir de los nuevos artistas que critican duramente “la farándula” y “el sistema” tienen en sus inicios letras con profundos mensajes sociales referentes a la desigualdad, pero que frente al éxito no dudan en posar en fotos donde todo el atuendo que andan trayendo -y que es propio, no “prestado” para la fotografía- vale muchas veces más el ingreso de las familias de sus propios seguidores. Por contraparte, me parece lógico que alguien que potencia una habilidad a un nivel muy superior a la “media” (en este caso, la habilidad musical) pueda percibir mayores ingresos que alguien que no lo hace tan bien (los “músicos aficionados” sólo nos quedamos con la satisfacción de que lo que cantamos no suene “tan mal” y que nos gustó hacerlo).

    ¿Y entonces qué?

    Creo que la sabiduría popular lo ejemplifica con lo de “escupir pa’l cielo”.

    No se trata de los ingresos que generan, ni de la ropa que usan, ni de lo famosos que son… se trata de que su mensaje no pasa más allá de “palabrería bonita”, porque no pueden permitirse el lujo de comprometerse mucho más. Es fácil blandir espadas en batallas ideológicas y verbales, pero no es tan simple caminar en medio de una marcha, ni llevar una liviana pancarta. Proponerle al resto un mensaje, casi un estilo de vida que estos mismos artistas no puede vivir es lo que los hace poco creíbles en su mensaje, y eso no tiene que ver con que sean jóvenes, sino que -en el fondo- la “crítica social” nunca la tuvieron en el corazón, sino en el cerebro; no es su vida la que exponen, por eso es que prontamente “se les olvida de donde vienen”. No los hace peores músicos, no hace que sus canciones se escuchen o gusten menos… pero el mensaje no se lo crees, y escucharlos termina siendo ese “placer culpable” que se reconoce a veces, con vergüenza.

  7. Cooper dice:

    En el último párrafo se asume que Dylan le gustaba ser un cantautor político. Siempre lo fue, pero él renegó fuertemente de la izquierda y la gente que trató de empatar izquierda con su música. Dylan básicamente terminó odiando a la izquierda de los derechos civiles, y terminó diciendo que no había izquierda ni derecha, sólo arriba y abajo.

    Pese a que concuerdo en que F Valenzuela es espantosa, el problema no son los auspicios. Muchas bandas de las cuales uno no dudaría nunca, los usan. Hasta RATM!
    Hasta el jodido Johny Cash

    auspicio no es venderse, no sea adolescente señor.
    buen artículo.

  8. Francisco Ovando dice:

    Sin duda, un asunto peliaguado. Ahora saltarán los fans a morderte, y más encima tienen el descaro de proponer que Manuel García es una excepción al asunto.

    El asunto, creo, tampoco debería conducirse por un asunto de mera consecuencia. No por ser consecuente está automáticamente bien. A mí, por ejemplo, me parecen mucho más repulsivos estos hueones del nuevo pop chileno. Ahí si que se están gestando tropas de bonitos, vacíos y consumistas. Son consecuentes consigo mismos, pero el discurso que han generado (y sí, soy un convencido que el discurso – y por tanto la ideología – se genera de las más diversas maneras), teniendo al vacío como su pilar, me parece deleznable.

  9. Lo interesante de esta columna de opinión es que da cuenta de un síntoma epocal. El problema va más allá de lo que hacen Los Bunkers y Francisca Valenzuela. Ellos son sólo un ejemplo de algo que sucede en este momento de la historia de occidente con una manifestación que permite la circulación de discursos: la música popular. Uno de los comentaristas (Cooper), que incluso quiere argumentar en contra de la idea propuesta por Gonzalez (al señalar que hasta Rage Against The Machine recibe auspicos), está insistiendo, sin notarlo, en lo que el mismo González argumenta. Lollapalooza, la fiesta del capitalismo disfrazada de subversiva, redunda en el mismo asunto. Esta época nos ha chingado la pupila con imágenes conservadoras disfrazadas de subversivas. Esto no pasa sólo en el rock. Pasa también en el teatro y el cine. Ya se ha discutido algo (aunque no lo suficiente) acerca del problema de la película NO. González, entonces, aporta a revelar una conducta que se ha naturalizado en nuestro mundo y frente a la cual, por tanto, hemos dejado de horrorizarnos. Muchas gracias por iluminarnos.

  10. Felipe González dice:

    La contradicción que yo detecto no es para nada la clásica y ciertamente adolescente que se señala por ahí. No creo que los músicos cuya filiación e influencia tiende hacia la izquierda o a la tradición folclórica de reclamo social, deban ser ermitaños e indigentes o deban hacer gratuitamente su trabajo y jamás promocionarse.
    Lo que aquí me ha interesado es “leer” ideológicamente el modo en que trabajan y se promocionan o auspician, la manera en que, en definitiva, se plantean como artistas. No me interesa si Valenzuela en su cotidianidad maneja un Rolls-Royce o si los Bunkers atesoran lingotes de oro, o si todos juntos recogen niños bajo el Mapocho los fines de semana; me ha interesado, y me interesará en las próximas columnas, indagar (en la medida en que este medio lo permite) las implicancias ideológicas del discurso artístico que construyen, y detectar las tensiones y armonías que ahí al interior se producen.
    Tal discurso los aludidos lo elaboran de múltiples maneras. Cuando: cantan temas de Violeta y cuando consideran posar para una marca de jeans que nos exige ser divertidos, altos y delgados; cuando graban discos completos con temas de Silvio y cuando deciden que la variedad de atuendos y las poses seductoras formarán parte del mensaje. Otros productos artísticos nacionales a la par que se afilian a la tradición folklórica deciden al mismo tiempo que la explotación exacerbada de la delgadez, de las miradas cachondas, de la ropa vistosa, no tendrá mayor relevancia en su propuesta, y que sus letras propias harán juego con tal afiliación, como sucede, creo yo, con Chinoy y García, cuyo discurso me parece más coherente, y esto independiente de que también cobren en sus conciertos e igualmente construyan una imagen. Si alguien leyó en esta reseña crítica que los músicos adinerados son malignos y los hambrientos la salvación del mundo, no está leyendo lo que yo escribí. Lo que interesa son los elementos con que se elabora el discurso artístico de los aludidos, y la carga ideológica que poseen tales elementos. A algunos la mezcla les cuaja más que a otros, pero eso no implica que los menos afortunados en tal menester, como la dupla B/V, deban por eso arder en el infierno.

  11. Gonzalo dice:

    No puedo opinar desde la objetividad por que soy fan de la fran valenzuela pero creo que son más que injustas tus criticas , el dueño de preunic toma alguna decisión de tu vida diaria, elige los ministros o algo así? NO , francisca valenzuela hace alusión a los poderosos de verdad , te creería si fuera PreUNIC una empreza de Luksic y TODA LA MANGA DE MILLONARIOS DE CHILE.. pero no

  12. Felipe dice:

    Soy fanático de los Bunkers y no creo que la banda tenga un discurso tan ideológico o contestatario para pedirles una adhesión fanática a estos posibles discursos, no es comparable con la carga que tiene Chinoy o los Fiskales, por citar algunos. Un tributo a la Violeta Parra o a Silvio no creo que justifica la critica que realizas.

    El romanticismo de “vivir” solo de la música no existe, menos como están las cosas hoy. El rock es imagen y vanidad, si no mira a bandas como U2, Kiss o Rolling Stones. Los Bunkers lo han sabido entender, sacándose partido con un trabajo serio, poco visto en bandas de su generación, algo que no me parece invalidante si no que al revez,super elogiable puesto que han logrado cosas bien importantes para nuestra música,como dar a conocer el trabajo de Violeta Parra o abrir puentes para nuevas bandas en Mexico.

    Ahora una aclaración, el tema Miño me parece que estaba terminado antes del suceso, me imagino que por eso la letra pueda no tener las implicancias que reclamas. De todas maneras prefiero la emotividad del tema a un discurso panfletario oxidado.

    De la Fran Valenzuela no opino, no me gusta su musica, el tema Salvador es el peor que he escuchado en mucho tiempo.

  13. Sebastian dice:

    Eso es lo que pasa con los periodistas de hoy, y no solo los periodistas, la gente petulante en general también sufre de de ese “síndrome”, ese afán de irse en contra de todo aquel conjunto musical o solista que quiera manifestarse en un escenario, pero a la vez tienen mucha trayectoria, solo para quedar bien con la gente de su mismo tipo también, amigo, le recomiendo, que, aunque no tenga ni las ganas ni la oportunidad de conocer bien a estos chicos, al menos haga el trabajo de una manera por decirlo mas objetivo, dese el tiempo de al menos entrevistar a estos muchachos, te lo digo porque conozco a Los Bunkers bastante bien, mas de lo que se imagina, y se que ellos tienen mas de una razón para hacer esto que usted pone en cuestionamiento por un presunto “marketing comercial”. Saludos

  14. Sebastián dice:

    Ahí no más el artículo…En Chile es difícil hacer música compadre por si no sabe, ellos son de una generación de músicos que hacen sus cosas por ellos mismos y se han ganado un lugar y no creo que sean inconsecuentes por no ir a la calle a protestar por las causas que reclaman en sus canciones o los temas que tocan, ellos solamente expresan sentimientos en lo que crean desde sus inicios. Exponerse a marcas o usar atuendos “caros” es parte de, el músico no aspira a eso pero sí aspira a vivir de lo que le gusta y eso forma parte, es una manera de seguir produciendo lo que al correr del tiempo se transforma en su trabajo. Saludos.

  15. Katherine dice:

    Lo único cierto es que Valenzuela y los Bunkers son terrible malos musicalmente y en sus parás culiás.

  16. Felipe Andrés dice:

    Mmmmm ahí nomas el articulo, leí todos los comentarios y concuerdo plenamente con el comentario numero 1 de Pablo Trujillo Novoa. Sus palabras representas fielmente mi opinión acerca de ese articulo, así que no es necesario repetir las mismas palabras. Exito para tu próximo articulirijillo.

  17. Paola dice:

    Felipe. Diste en el clavo. Soy una más de las personas que piensan que efectivamente no hay compromiso político y que, para lo que estos músicos hacen, no es necesario acudir… Los sonidos con letras pegagosas, romanticonas y melodía fácil de aprender vende mucho y sobre todo, si presentan una agradable visión estética, al respetable público. Es claro que actualmente cada cual puede expresar (pensando en tu columna) lo que se le antoje sin mayor presión social que la crítica -destructiva generalmente- (y al ataque personal, cuando no hay de donde afirmarse), mas me parece valorable que no tengamos todos porque caer en la triste realidad de no tener nada que decir, sino que dejarnos llevar por la triste corriente, sin siquiera poder pensar en ello, en que sucede frente a nosotros. Toda esta música, de variados estilos, en general no tiene un real compromiso político, actualmente solo se vende como un antojo de enajenación, para echar un rato la mente a volar y evitar pensar en los limitantes cotidianos.

    Así se venden los movimientos artísticos y así los compra nuestra sociedad de consumo.

  18. Estuardo dice:

    Primero, F. González no es periodista (según lo que se ve en su bio de la página).
    Segundo, si fuera periodista, no implica que tiene que ser objetivo. Esto es claramente una crítica, por ende, es una opinión que el autor emite, intentado dar argumentos fundados y sólidos, para sostener su punto de vista. Esto puede o no concordar con lo que uno piense (es lógico, somos diferentes, por mucho que el sistema en que vivimos intente convencernos de lo contrario).
    Dicho esto, encuentro interesante el análisis. Aun no lo digiero completamente como para decir que comparto tu opinión o le encuentro puntos flacos. Por lo demás, se me hace difícil procesarlo inmediatamente, pues me declaro seguidor de Los Bunkers (con Francisca Valenzuela no tengo mucho cercanía). Sin embargo, y me imagino que es lo que buscabas, me hizo pensar en varias de las cosas que actualmente suenan, se escuchan y siguen por ser “contrarios al sistema”…
    En fin. Seguiré leyendo… y escuchando.

  19. Norka Guevara dice:

    En respuesta a Estuardo y su última línea: Ejm: Calle 13

  20. A MI PARECER,LOS MUSICOS CHILENOS,ESTOS Y LOS DE ANTAÑO,USAN LA POLITICA Y EL MARKETING PARA SU BENEFICIO.CUESTA CREERLO PERO ES ASI.MUCHOS ARTISTAS NI SIQUIERA TIENEN IDEA DE QUE TRASMITIR SIMPLEMENTE SE DEJAN LLEVAR POR LAS MODAS DE URGENCIAS,CATASTROFES Y ACCIDENTES. LA FIDELIDAD ES UN DON ESCASO…..RECUERDEN…Los artistas mienten para decir la verdad mientras que los políticos mienten para ocultarla.

  21. NO ES MODA, NI MARKETING QUE LOS GRUPOS MENCIONADOS EXPRESEN SU IDEALIDAD POLITICA…QUE CREEN QUE ACASO NO PUEDEN TENER OPINION PROPIA??? YO CREO QUE CADA PERSONA, GRUPO MUSICAL, GRUPO DE SCOUT, LO QUE SEA, QUIERES EXPRESAR SUS SENSACIONES, VIVENCIAS Y EMOCIONES, CADA UNO DISPONE LA PLATAFORMA, EVIDENTEMENTE LOS BUNKERS Y LA FRAN VALENZUELA TIENEN LOS ESENARIOS PARA EXPRESAR SUS SENTIMIENTOS LOS HACEN PUBLICOS Y TODOS PODEMOS CONOCER SUS PENSAMIENTOS, ASI COMO EXISTE ESTE MEDIO PARA EXPRESARNOS, EL FACEBOOK,UNA SOBREMESA, UNA SALIDA CON AMIGOS …ELLOS TIENEN UN MEDIO MAS MASIVO..!! QUE TONTERA, SEGURAMENTE ELLOS QUE AUN NO NACIAN….LE DIJERON AL DICTADOR QUE INICIARA LA MASACRE PARA HACERSE MAS RICOS Y FAMOSOS???..!! QUE LES PASA??????..LIBERTAD DE EXPRESION SEÑORES NO ANSIAS DE DINERO Y PODER..NO TODOS SOMOS COMO LOS MILICOS DE LA EPOCA, AUN QUEDAN CABEZAS DE GOMA ..Q LASTIMA..!! VIVA CHILE MIERDA, VIVAN LOS CHILENOS….CON CULTURA, MUSICA Y SOBRETODO CON LIBERTADDDD!!

  22. Andrés dice:

    Interesante opinión, y a pesar que escucho a ambos de repente, me ocurre eso de no creerles completamente su “discurso”, y trato de ser algo mas objetivo que muchos que hablan como fans…con la cabeza cuadrada siguiendo todo lo que les dice un artista…

  23. Carlos dice:

    Esto es lo más ridículo que he leído en el último tiempo.

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