Revista Intemperie

Obituario para bestias o Isabel no sabes lo que es el amor

Por: Oscar Orellana
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A tres décadas de que Juan Radrigán estrenara su trilogía Redoble fúnebre para lobos y corderos, pareciera que nuestra sociedad aún continúa indiferente a su triste argumento, escribe Oscar Orellana

 

«Me gustaría decir que Radrigán pasó de moda porque eso significaría que las cosas se arreglaron. Que la realidad se volvió justa» afirma en una entrevista Rodrigo Bazaes, encargado de dirigir este nuevo montaje de Redoble fúnebre para lobos y corderos, y ciertamente no se equivoca en sus juicios. La obra de Juan Radrigán, su inquietante potencia, permanece intacta porque la realidad todavía para muchos chilenos, continúa siendo ese espacio de constante avasallamiento, donde la dignidad es embestida, doblegada a cada instante, y cuyo único lugar posible pareciera ser el de la humillación, la derrota o la indiferencia.

El Invitado, Sin motivo aparente, e Isabel desterrada en Isabel son las tres piezas que componen el circuito nervioso de Redoble fúnebre para lobos y corderos. Un circuito perfectamente irrigado que Rodrigo Bazaes consigue ensamblar con gran destreza. Poco a poco, el centro del escenario se va transformando en un agujero orgánico, una herida abierta, sin sutura, que Sara y Pedro (El invitado) dejan expuesta al público tras arrancar una a una las tablas que formaban el piso de la pieza donde viven. Se invoca así la aparición del personaje Pedro García (Sin motivo aparente) que emerge desde el suelo, con una culpa y una melancolía también subterránea. Finalmente, serán los propios actores que usando una carretilla llenarán de arena este agujero.

Esta imagen del agujero surge como una visión terrible e inolvidable: la fosa común de nuestra memoria. La fábula oscura de terrores que aún persiste, la historia política de un país que se abre y se cierra también sobre el abismo. Sobre este suelo trepanado. Sobre la muerte de un hombre ¿de cuántos hombres? Sobre esta abertura intranquila, que es también el pasado de Chile, parchada como la existencia misma, Isabel (Isabel desterrada en Isabel) levantará la ciudad de Santiago. Una ciudad en miniatura a la que le está prohibido acceder. Enfatizando a través de sus dimensiones, la imposibilidad de entrar en ella. Porque Isabel no es de aquí ni de ninguna otra parte, expulsada, deambula para escuchar el ruido de una sirena; una voz, el lenguaje de los perros y los autos. Deambula para no enloquecer, para no estar tan sola es que camina sin descanso.

La dramaticidad es intervenida a ratos por el humor que nunca cae en lo accesorio. Suspensión, pausas, silencios, escuchamos las palabras abismadas de estas bestias a la intemperie que lo intentan todo, que lo pierden todo. De la ternura de estas bestias que se mantienen de pie. Dañadas, tristes, sin soberbia, ante la aislación, la mudez y la incomprensión. Que se mantienen de pie, aunque ya no sepan muy bien hacia dónde dirigir el grito.

Cuando pienso en Juan Radrigán imagino que su cerebro está siempre inflamado. Siempre ardiendo en la combustión de un lirismo sorprendente y dolorosamente lúcido. Un autor que escribe desde las trincheras de la vida, en los suburbios del aire y el paisaje. Que carga el día en sus hombros y se marcha. Que encuentra esos rostros enterrados en el suelo y luego regresa para contarnos todo.

 

Redoble fúnebre para lobos y corderos

Trilogía Radrigán: Isabel desterrada en Isabel, Sin motivo aparente, y El invitado
Compañía: Teatro UC y Proyecto Antártica
Dramaturgia: Juan Radrigán
Puesta en escena: Rodrigo Bazaes
Elenco: Solange Lackington, Manuela Oyarzún, Néstor Cantillana y Mario Soto
Asistente de dirección: Katy Cabezas
Escenografía e iluminación: Cristián Reyes
Música: Marcello Martínez
Intérpretes musicales: Leonardo Arias y Gustavo Salfate
Diseño de vestuario: Loreto Martínez
Confección de vestuario: Sergio Aravena
Fotografía pieza gráfica: Diego Nawrath
Ilustración pieza gráfica: Pablo de la Fuente
Diseño piezas gráficas: Gerardo Rivera
Fotografía montaje Isabel desterrada en Isabel: Cristián Matta
Fotografía puesta en escena: Quetzal Sáez
Asistente de producción: Santiago Rodríguez
Producción general: Verónica Tapia, Teatro UC y Agrupación Proyecto Antártica
Fechas: 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14 y 15 de enero
Horario: lunes a viernes, 20:30 hrs. Domingo 20 hrs.
Teatro Universidad Católica, Sala 2. Jorge Washington 26, Ñuñoa
Precios: Platea general: $6.000, Platea lateral: $4.000
Estudiantes y niños: Platea general: $4.500, Platea lateral: $3.000

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