Revista Intemperie

Discurso de Leonardo Sanhueza en recepción del Premio Pablo Neruda 2012

Por: Intemperie

El autor del aclamado Colonos, recibe uno de los premios más importantes de la poesía chilena, y en sus palabras, Leonardo Sanhueza recoge sus polémicas nerudianas y los conflictos de Chile.

 

Con un sensible reconocimiento a su mujer, su familia y sus compañeros de ruta, Leonardo Sanhueza recibió el premio Neruda haciendo memoria de sus primeros mentores literarios, su paso por la parriana facultad de Ingeniería, y la ruta improbable de un hijo de una profesora rural y un sargento de la aviación.

Luego recuerda alguna polémica con nerudianos y antinerudianos, su visión del sur de Chile y las visiones o pesadillas que dieron lugar a Colonos.

“El año 2004 me declaré por mi propia voluntad persona non grata entre los nerudianos recalcitrantes y los nerudómanos de mal humor, pues para celebrar el centenario del poeta no se me ocurrió nada mejor que publicar un texto “El balacao, diatribas nerudianas y otros textos”. El libro fue tan aplaudido como escupido. A partir de entonces las puertas de esta casa parecieron cerrarse un poco para mí, aunque ahora estén abiertas de par en par. No sé qué dirá ahora el señor Hernán Loyola, por ejemplo, a quién no tengo el disgusto de conocer ni ahora, ni entonces, ni cuando dedicó un número entero de la revista nerudiana al tema del antinerudismo, encabezando ese tomo de venganza con un prólogo infamante, en el que me acusaba derechamente, o más bien chuecamente, de intentar “ganar un buen dinero con el libro” lo que en castellano equivale a tratarme de ganapán y mercenario. Pues bien, aquí estoy, como diría el propio Neruda ante la infamia: Aquí estoy. Aunque no estoy tan seguro como él de tener llenos de pétales los testículos.

(…)

Comparto con Neruda los mismos espacios, la misma lluvia, el mismo Ñielol de siempre, sólo que con cierto desfase histórico, que me permite ver la trizadura, la de un país hecho trizas, como aquellas locomotoras que no logran ocultar su abandono a pesar de su incómodo lugar patrimonial. Vengo de ese sur, que huele a escarcha levantada y a lecherías, pero también a bosque de pinos, a mapuche muerto y perseguido, a arribismo y mala fe, a violencia y cuchillazos. Por eso a veces recuerdo, y cuando recuerdo no sé volver. Me quedo enredado entre los cardos del verano y los barriales del invierno, mientras pasan aviones a chorro o caen granizos del porte de un puño.

(…)

La memoria es para mí una trampa, un lugar al que uno llega sin saber cómo regresa. Quise recordar mi infancia, y terminé recordando el golpe militar, y pasé de largo hacia la sicodelia y aún más allá, hasta el tiempo en que Neruda jugaba entre los mismos fierros que yo, y aún más allá, cuando la tierra mapuche era un hervidero de pólvora y sangre, limpieza del terreno, para jugar con los destinos de miles de europeos, que fueron a aprender algunas lecciones a la tierra de nadie, y que ahora, como una pesadilla reversible, me tienen recibiendo este premio después de haber escarbado sus historias de horror.

 

Foto: catedrabolano.cl

Vea el discurso completo, aquí

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