Revista Intemperie

Ganadores del Premio Roberto Bolaño en poesía y cuento entre 13 y 17 años.

Por: Intemperie

Revista Intemperie publica las notables creaciones de los escritores sub 18 que obtuvieron el Premio Roberto Bolaño a la creación literaria joven, en los géneros de poesía y cuento.

 

Cuento

 

Dramma Per Musica, de Gaspar Peñaloza, Primer Premio.

Lo que les voy a contar ahora no es mi historia, mi historia aún no existe, esta es la historia de mi padre, de mi padre con su hija. Tranquilos, no se asusten, no es  grave, no fui violada, ni maltratada, no me pegaron ni me mandaron a trabajar en vez de a la escuela, lo que pasó fue lento y sutil, eso lo descubrí mientras miraba las gotitas de agua en mi ventana, las que intenté reproducir un par de veces en el termo panel que escondía mi cuerpo desnudo del potencial visitante que nunca apareció pese a mi largas fantasías donde lo invocaba,  aquellas fantasías de las que nunca supo mi padre y que mi madre las supo pero yo no sé las conté.  Hoy algunas de esas fantasías ya se cumplieron,  y  estoy sola , en otro baño que ustedes no ven, ustedes solo ven la imagen que tengo de mi misma hablando lo que necesito escribir porque hace no más de cinco minutos, he sido mirada como mira mi padre.

Yo era chica, muy chica, las cosas malas siempre pasan cuando una es chica, era más chica de lo que nunca voy a ser en la vida, era más chica que mis vecinas, que mis compañeras, que los monitos animados, incluso más chica que las hormigas, o al menos eso quería, una vez un ornitorrinco quiso comerme, pero ahí me convertí en grande, al menos por ese rato, cuando uno es niña no se da cuenta de lo que es un sueño y lo que es la realidad.  Yo conocí a mi papa en un sueño, era alto, de ojos cafés, risueño y pálido, eso no lo supe ahí, eso lo sabía de antes por una foto que una vez le encontré a mi mama en su escritorio, lo que sí me entere ahí fue su tono de voz, y de su mirada, que es la razón por la que estoy imaginándome a mi misma hablando esto mientras lo escribo.

Mi papa siempre me llevaba a la opera, él decía muchas cosas sobre la opera, decía que era la combinación de todas las artes juntas, y yo despertaba en medio de mi pieza a oscuras justo antes del tercer acto, que era el acto final  ¿quizá donde me hubiera llevado mi padre después del final si alcanzaba a seguir soñando? no lo sé, a un lugar increíble seguramente. En un  principio no lo sabía, porque luego antes de entrar al teatro siempre me prometía cosas, me decía con su voz de padre, “luego que la obra termine vamos a ir a saludar a los artistas” “hoy te voy a presentar a una profesora de canto” o “vamos a ir comer lo que tú quieras” pero yo nunca podía llegar al tercer acto, entonces un día me levanté en la mañana, abrí mi computador que era igual al que mi papa me había prometido en un sueño, y conseguí clases de canto, ahora sé cantar opera, les cantaría pero ando medio enferma de la garganta a mi me gustan las canciones en inglé, las que hablan sobre mí y el amor, o más bien sobre el amor en general, cuando empecé a cantar conocí a otro hombre, me refiero a un hombre distinto que mi padre, mi papa se puso triste, y ya nunca más me llevo a la opera, nos quedábamos en una casa para uno, a oscuras, y el ya no me prometía nada, se hipnotizaba frente a una pantalla que cambiaba la iluminación de la pieza entre parpadeos, como en el teatro, como en la opera, yo le cantaba para que se durmiera, a veces le cocinaba y lo despertaba de sus largas siestas con un beso en cada ojo, y él comía, siempre callado, mirando el plato, a mí me sonreía, al principio era de verdad, como si se esforzara por sentir el sabor de la comida, pero no solo de la comida, también el de mi ojos, el de mi canto que era un eco en la habitación a esas alturas, luego se levantaba de la mesa y el parpadeo azul comenzaba, yo despertaba en ese momento, y miraba mi habitación que se había vuelto más ruidosa, un día golpeé a la casa y nadie abrió. Desde ahí que no veo a mi padre.

Gaspar Peñaloza. Nació el año 94, estudio en Viña del Mar y egresó el año 2012 del Colegio St Paul School. Ha participado en el taller literario de La Sebastiana, desarrolla principalmente la poesía y la dramaturgia y además practica Jiu-Jitsu brasilero. Su primer conjunto de poemas se llama “Me traes un vaso de agua por favor”.

 

El columpio, de María Paz Gálvez, Premio Especial.

Una princesa vestida de azul solía sentarse a esperar todas las tardes sobre un columpio de flores y viento, miraba el horizonte expectante y buscaba con la mirada algo que ni ella sabía que era. Esperaba sin moverse hasta que la luz del sol moría y la oscuridad lo consumía todo, entonces, volvía a su lecho llena de desilusión y llanto.

Una noche se quedó despierta pensando, sus ojos parecían dos estrellas en la oscura habitación. A la mañana siguiente, la princesa bañó y perfumó su cuerpo, adornó su cabello con flores y hermosas trenzas, embelleció su rostro con ilusión en los ojos, y cuando el crepúsculo se hubo anunciado, fue al columpio en donde solía esperar. Pero esa noche, no volvió a su lecho, sino que se quedó inmóvil con los ojos muy abiertos esperando eso que tanto deseaba. De repente desde los arbustos, apareció un ser no muy distinto a ella, se situó a su espalda y con ambas manos le dio el impulso para que pudiera columpiarse.

María Paz Gálvez Vásquez. Nació en 1994. Actualmente cursa tercero medio en el Liceo Javiera Carrera. Escribe narrativa, principalmente cuento. Este año recibió mención honrosa en el concurso Roberto Bolaño con su cuento “El columpio”.

 

Poesía

 

Actualización de paisajes, de Tamara Francisca Márquez Gálvez, Primer Lugar.

Bajo nuestros pies crece cemento
Que atrae las herramientas
Genera un uso doméstico
(             )
Sobre nuestras manos
Se sujetan productos desechables
Subrayando el área
(comercial)
Dentro de nuestras cabezas
Facturas fracturan nuestros globos
Reservan  modelos
(palabras)
en
serie.

 

Chilean Center

Tropezar con hebras
que conectan cabezas
a cada borde
las raíces
se erizan
Mientras
fluidos descienden
incrementan el volumen
domestican los aparatos cercanos
un dependiente nos demuestra su deber
con baterías que venden nuestras manos
y embalan labios

 

Ecología de la formalidad

Dentro de uniformes
crecemos en los vagones
Perdiendo calor materno

 

Pedazo de día en nuestro rincón, de Gaspar Peñaloza, Premio Especial.

¿Qué pasaría si te preguntara sobre el después de la muerte?
te respondería
un lugar lleno de mujeres desnudas
¿Y si luego te preguntara, que hay después de la mente?
te respondería
un lugar lleno de mujeres semi desnudas
¿ y en mi corazón, que pasaría si te preguntara
Qué hay en mi corazón?
una mujer con miedo a desnudarse

 

Desde la punta de una casa

Un rayo de luz tocó el sótano
y solo el sótano se iluminó
el rayo de luz atraviesa todo la casa
desde la punta más alta del techo
hasta el subterráneo
solo este último se ilumina.

Nosotros no bajamos al sótano
es un lugar oscuro y tenebroso.
En cambio
esperamos que otro rayo de luz
aterrice en la cocina
ese sí que es un lugar seguro
esto nunca ha sucedido
la cocina no se ilumina.

 

Autobiografía

Nos hicieron creer en tardes
de leche y galletas
en el amor eterno
la santa trinidad
la familia
los finales felices
y mantequilla de maní.

En vez de eso
tuvimos
pan con huevo
amor sin mujeres
mujeres sin amor
sádicos dioses
padres muertos
fracasos
y
mucha
pero mucha
margarina.

 

Advertencia

El ciego no tiene ojo porque el ojo es el significado que se le da al ojo. el dardo en tu ojo derecho y el otro que va en camino al izquierdo, dificulta las posibilidades reales de poder ser incluido o alejarse de la exclusión en cualquier tipo de discursos, no son pocas las metáforas que tiene que ver con la mirada, no son pocas las miradas que tiene que ver con los ojos, tu mirada es otra, un pedazo de sonido que se cae del mundo de los sonidos, al que poéticamente podríamos llamarle mundo de las melodías, o armonías, incluso mundo de la música.

Gaspar Peñaloza. Nació el año 94, estudio en Viña del Mar y egresó el año 2012 del Colegio St Paul School. Ha participado en el taller literario de La Sebastiana, desarroola principalmente la poesía y la dramaturgia y además practica Jiu-Jitsu brasilero. Su primer conjunto de poemas se llama “Me traes un vaso de agua por favor”.

 

Foto: cultura.gob.cl

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