Revista Intemperie

Dominación y dependencia en Cardumen de Nicolás Poblete

Por: Cherie Zalaquett

Cherie Zalaquett registra en la última entrega de Nicolás Poblete las marcas de una sociedad dominada por el marketing y capitalismo.

 

Cardumen, la quinta entrega del destacado escritor chileno, Nicolás Poblete, ha suscitado mucho interés en la academia norteamericana, donde el autor realizó varias lecturas en distintas universidades. También en Argentina capturó la atención del suplemento cultural del diario Perfil de Buenos Aires.

Poblete es periodista y postdoctorado en Literatura Hispanoamericana (Washington University in St. Louis) e Integra el Departamento de Lengua y Literatura inglesas de la Universidad Chileno Británica de Cultura. Como escritor, su productividad le ha permitido en una década construir una sólida obra en la cual ha desplegado su original proyecto narrativo. Editorial Cuarto Propio ha publicado sus novelas Dos Cuerpos (2001), Réplicas (2004), Nuestros desechos (2008) y No me ignores (2010). Además es autor del libro de cuentos Frivolidades (Ril Editores, 2008).

La escritura de Poblete es el resultado de sus indagaciones en temáticas referentes a la identidad, la familia, la tragedia y lo siniestro incardinado en la cotidianeidad. Sus novelas interrogan lo que hay de humanidad en el sujeto contemporáneo del Chile de los mall, del consumo de tecnología y de una dictatorial primacía del mercado, donde pululan los sujetos acosados permanentemente por una cruel  animalidad.

En esta quinta entrega, el escritor apela a la metáfora del cardumen, como un conjunto apretado de peces que se desplazan sincronizados en una misma dirección. Los peces suelen agruparse en un cardumen por su apariencia similar, es decir, en él se produce un “efecto de pares” que, mediante, un proceso de autoselección, conforman un colectivo. Curiosamente, cardumen, es también sinónimo de banco, en el sentido de depósito y de acumulación.

El cardumen de Poblete consta de seis personajes, tres de ellos conforman una familia burguesa: Laura, la madre, es una dueña de casa muy estereotipada de la modernidad neoliberal chilena: tiene tetas operadas, nana dos veces a la semana, piensa que cocinar es un ejercicio creativo, que no porta marcas de subordinación de género y estudia psicología para reorientar, en un sentido bastante superficial, su existencia. Su marido, Ignacio, es un médico, aficionado a la música, al arte y la poesía, que parece apreciar desde el costado de su rutina profesional. El hijo de ambos, Cris, es un joven homosexual, bailarín de una discoteca, quien resulta brutalmente golpeado por una pandilla de homofóbicos. Además está Ximena, una iquiqueña, que es compañera de Laura en la carrera de psicología. El vínculo entre los cuatro está muy certeramente dibujado por la narrativa de Poblete.

No obstante, como en un tenue segundo plano, el autor incorpora otros dos personajes femeninos, bastante destrozados espiritualmente: “¿?”, una joven sin nombre que está internada en la misma clínica de Cris y Liliana, prima de la familia, víctima de una muerte por inmersión y cuyo cuerpo se descompone en la morgue. El vínculo entre estos dos últimos personajes y el resto de la familia resulta difuso, al igual que sus roles en la trama.

Todos ellos, habitan apretujados en un acuario turbio donde el recurso primordial para la vida: el agua, está en un proceso de extinción. La referencia puede ser interpretada como metáfora de un país cuyo telón de fondo es el agua depredada por el capitalismo trasnacional y donde hacen eco las palabras de Iván Fuentes, el dirigente de las protestas de los pescadores de Aysén: “Con sentido de manada y cardumen somos mucho más que seis  u ocho capitalistas”.

Al mismo tiempo, el espacio de la acción parece ser un país sin raíces y sin conciencia de su historia, que ha renegado de todas las utopías y donde los acontecimientos son las imágenes visuales de la televisión y los códigos inviolables: las leyes del marketing y el utilitarismo. En ese marco, resalta la descomposición irremediable de la familia burguesa que ha reemplazado la ética por un «criterio de moralidad», determinado por una felicidad alcanzada por la elección de la utilidad dentro del horizonte del mercado.

Por ello, el personaje de Laura, afirma con todo desparpajo: «…Debo evitar pensar en la discusión con mi hijo, “alguien que me acepte por lo que soy”. Aunque lo intento no puedo dejar de recordarlo y reprocharme. “¿Qué te acepte por lo que eres? ¿Qué es eso? Nadie acepta a nadie por lo que es, por cómo es. Eso es ridículo, utópico, irreal”».

Como señala el filósofo peruano, Augusto Salazar Bondy en su célebre ensayo La cultura de la dominación (1968), la “inautenticidad” resulta ser una conducta humana en que la acción no corresponde al principio reconocido y revalidado por el sujeto.  La imitación es una de las formas más comunes de esta inautenticidad, por la cual se acepta como valioso o verdadero algo que no corresponde a su entidad.

La vida cotidiana de este cardumen se desenvuelve en una constante degradación de lo humano. El ataque al homosexual, que constituye el nudo de la trama, como un castigo a la otredad, se desquita con una escena de venganza y mutilación, que se produce dentro del mismo marco de disvalor del ataque, por lo tanto, la redención, el perdón o la justicia no tienen espacio en ese acuario, salvo como gestos que son en definitiva estrategias de sobrevivencia de una razón meramente instrumental y acomodada.

La organización de la novela nos trae reminiscencias de Las Olas, de Virginia Woolf, por el despliegue de la acción a través de los monólogos interiores de los personajes. Sin embargo, mientras en Woolf predomina el tono de la melancolía, en Cardumen resaltan la violencia, la sangre, y la descomposición del cuerpo.

Poblete descoloca al lector esa trama desordenada que carece de clímax, con una progresión dramática  totalmente alterada, donde el final no lo parece, puesto que es una trama que no se desanuda sino que pareciera ser interrumpida a voluntad por el narrador, pero podría seguir fluyendo ininterrumpidamente por mucho tiempo más.

Por su factura deconstructiva de la novela tradicional, por su lenguaje finísimo administrado con una precisión quirúrgica pero a la vez terriblemente poética, Cardumen nos invita a pensar en la dominación  y la dependencia a la que habría que contraponer una ética de la liberación.

 

Cardumen

Nicolás Poblete
Santiago, Editorial Cuarto Propio, 2012

Por razones de objetividad y transparencia, informamos que Nicolas Poblete es colaborador de Intemperie.

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