Revista Intemperie

Cinco minutos con Matías Celedón

Por: Intemperie
matias-celedon

Matías Celedón, autor de la recientemente lanzada La Filial, responde el cuestionario Intemperie

  

¿Cinco libros que te han marcado?

El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad.
Cannery Row, de John Steinbeck.
Winesburg, Ohio, de Sherwood Anderson.
El Ombú y otros relatos, de Guillermo Enrique Hudson.
Post mortem, de Albert Caraco.

Entre otros, por supuesto.

¿Que es lo que menos te gusta de Chile?

Patricia Maldonado, la educación entendida como un bien de consumo, el robo institucionalizado de bancos, isapres y afp, el bocinazo moralizante de las 4×4, la complicidad de la prensa, la Excelencia, los Mejores, las cadenas de farmacias, el valor del transporte público, la indefendible defensa de Borghi, Hinzpeter y las altas tasas de interés.

¿Qué ves en la televisión?

Según el horario, matinales, sitcoms norteamericanas y un poco de Avello en SQP. A mediodía, Fútbol Para Todos, salvo martes y miércoles por medio, que dan la Champions League toda la tarde, si no la Europa League. Luego Hora 20, en La Red, el único noticiero de televisión abierta. Más tarde, si me queda tiempo, tiendo al zapping.

¿Qué es lo que más te costó de La Filial? ¿Cuál fue el mayor desafío para la escritura de la novela? 

La realización fue compleja. El trabajo con los tipos móviles, que son pequeñitos y de goma, hace que las letras salten como pulgas y se pierdan las palabras con mucha facilidad.

¿Cómo se relaciona con tus novelas anteriores? ¿En qué se parece y en qué se distingue?

Hay una reflexión en torno a un oficio, a una ocupación que implica una artesanía o acaba deformándose en una suerte de proceso mecánico. En Trama y urdimbre, el niño acababa zurciendo su propia historia, y aquí, en La Filial, el texto del funcionario que timbra es inseparable de la acción misma del timbrado. El texto tiene el ritmo y el tempo de la acción; tiene esa textura: se ve. Aunque las dos se trabajan desde el fragmento, La Filial es un relato lineal, con una narración menos hermética -quizá más agobiante, sí, pero menos hermética-, que el montaje atemporal que intenté hacer en mi primer libro.

  

Foto: kilometrocero

Deje su mensaje

Debes estarsuscrito para enviar un comentario.