Revista Intemperie

Un rotativo mortal

Por: Federico Zurita Hecht

Una reflexión sobre cómo el lenguaje no es solo pensamiento, sino también acción: esto nos muestran dos obras del Rotativo Teatral de la Compañía Gallo Negro. Escribe aquí Federico Zurita Hecht.

 

Comentar dos obras en un mismo texto debe responder a una necesidad del crítico basada en la unidad de la reflexión: hablar de dos montajes hechos a partir del mismo texto dramático o de dos obras que aludan a un mismo tema en un mismo período, son ocasiones apropiadas para esto. Hay más. Pero como esta no es una reflexión teórica sobre la crítica (sino una crítica) no ahondaré en las razones de por qué se justifica tal acción y explicaré cómo la Compañía Gallo Negro realiza un ejercicio que me invita, en esta ocasión, a escribir de sus dos más recientes montajes. Tanto Pa’l amor, piedra lumbre como Al sobaco sobaco, miserable al destino forman parte del Rotativo Teatral que la Compañía Gallo Negro presenta en la sala Espacio CEAT. La primera obra parte a las 21:30 hrs y la segunda, poco después de un pequeño intermedio tras terminar la anterior. Pero usted paga la entrada como si fuera a ver una sola obra. En este ejercicio reside la necesidad de construir una reflexión que sume visiones sobre lo femenino y lo masculino desde una perspectiva existencial, donde destaca la configuración del ser humano sin esencialismos y consciente de que la muerte puede llegar en cualquier momento.

Se trata de dos comedias que, en su conjunto, constituyen una unidad, pero que independientemente no carecen de esta. Así, Pa’l amor, piedra lumbre propone una reflexión en torno a la existencia de lo femenino, mientras que Al sobaco sobaco, miserable al destino lo hace sobre lo masculino, propiciando que todo el rotativo teatral se preocupe del ser humano. En Pa’l amor, piedra lumbre nos encontramos con una mujer del campo que desea vencer a la muerte y su amiga, un travesti que desea ser la protagonista de un clásico cinematográfico norteamericano, que le ayuda en su objetivo. Mientras, la muerte las acosa. Ambas son mujeres opuestas en múltiples sentidos, la primera (que es mujer de nacimiento) parece no percibir la llegada de la modernidad y se presenta como una campesina de tomo y lomo, la segunda (que busca deshacerse de su pene pronto) vive (y es atrapada por) la modernidad en la influencia del cine norteamericano, mientras cree que Joligud está en Europa. La primera, además, anula su cuerpo en el acto de la maternidad, pues el hombre le asigna una función específica. Su cuerpo ya no le pertenece. La segunda, en tanto, que no puede parir por los testículos que tiene en lugar de ovarios, es solo cuerpo, tal como otra mujer que es muerta en la segunda pieza del rotativo. Esta condición, por tanto, es riesgosa. En efecto, en Al sobaco sobaco, miserable al destino nos encontramos con el monólogo de un ex estudiante de la UTE (Universidad Técnica del Estado) que se lamenta por la muerte de una perra y de un travesti llamado Solange. El sujeto a cargo de la enunciación, al no poder concluir sus estudios a causa de la convulsión política de los setenta, termina como camionero. Su frustración es parte de su condena, la de la libertad a la que apela Sartre para describir al ser humano camino a la muerte.

En ambas piezas el lenguaje tiene un rol protagónico. En el caso de Pa’l amor, piedra lumbre las mujeres viven en un mundo construido por el lenguaje que usa el hombre. La obra reflexiona acerca de la inexistencia del hombre pues no hay palabras que lo describan. Esto es porque, irónicamente, eso que sacrifica su supuesta existencia responde a que ha sido este el que ha usado el lenguaje para marginar a los otros: la mujer, el travesti (como una forma de mujer, o de no-hombre). El desenlace está dado por una acción. Podríamos creer que la reflexión sobre el lenguaje se disuelve o se olvida, entonces. Sin embargo, el lenguaje es también una forma de acción. A su vez en Al sobaco sobaco, miserable al destino el lenguaje, a diferencia de cómo es usado en la primera obra, aparece para romper la cuarta pared y encarar directamente a los espectadores, contribuyendo en la construcción de su realidad aún cuando estos no han salido de la sala. Esto a través de la recriminación directa de sus responsabilidades colectivas. De esta forma, el Rotativo Teatral de la Compañía Gallo Negro construye, con humor, mundos que buscan pensar la forma en que se configuran otros mundos, ahora fuera de la ficción, fétidos de muerte, de las que causamos y de la que nos causarán.

 

Compañía Gallo Negro
Dramaturgia y dirección: Belem Galaz
Elenco: Evelyn Antoine, Marcos Araya, Jordán Barra, María Paz Ríos
Voz y guitarra: Claudio Rojas Villarroel
Iluminación: Josie Gala
Diseño Gráfico: Mauricio Sassi
Del 30 de agosto al 29 de septiembre
Jueves, viernes y sábado 21:30 hrs.
Centro Experimental de Arte Tessier, CEAT
Dardignac 172, Barrio Bellavista

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