Revista Intemperie

Oscar Hahn, Premio Nacional de Literatura: primeras reacciones

Por: Intemperie
hahn

Cuatro poetas opinan sobre la poesía del último galardonado por el Premio Nacional de Literatura 2012

 

Según la tradición, este año el Premio Nacional de Literatura correspondía a la poesía, y desde hace algunos meses había comenzado un tibio revuelo por las candidaturas. Entre los más destacados estaba el poeta mapuche Elicura Chihuailaf, que cuenta con un nutrido contingente de apoyos, Hernán Miranda Casanova, autor de clásicos de los 70 como “Doralisa” y de los ’90 como “Todo encaja en todo armoniosamente’ y Omar Lara, autor de Voces de Portocaliú. También se presentaron postulaciones de poetas mujeres, para quienes el premio en general ha sido esquivo. Sonaban aquí los nombres de Elvira Hernández, Carmen Berenguer y Delia Domínguez.

Al final, lo recibió otro de los favoritos: Oscar Hahn. Nacido en 1938, Oscar Hahn se ha caracterizado por cultivar una poesía de corte clásico, con preferencia por métricas del Siglo de Oro, y un coqueteo permanente con el eros y la muerte, dos polos de un eje que su poesía raras veces abandona. Entre sus libros destacan Arte de Morir (1977) y Mal de Amor (1981).

Entre algunos de sus poemas más destacados se encuentra Gladiolos junto al mar, un soneto subsidiario de Quevedo, calificado como “perfecto” por varios antologadores.

De Pena de Vida (2008) uno de sus últimos libros, reproducimos el poema Cita.

 

Cita 

Compré sábanas rojas
de la tela más suave

aunque sé que no pueden competir
con la suavidad de tu piel

Las compré de color rojo
para que tu cuerpo blanco

tendido sobre las sábanas

fuera el verso de Góngora
“o púrpura nevada o nieve roja”

Y cuando te acostaste
desnuda sobre mi cama

el verso se hizo carne.

 

Algunas reacciones 

Guido Eytel, poeta y narrador. Absolutamente merecido el premio. Hahn hace una poesía al hueso y al corazón. Es clásico y contemporáneo. ¡Aleluya!

Julio Carrasco, poeta, autor de Despedidas antárticas. Los poemas de Hahn son delicados mecanismos que capturan la mente y la conducen de un verso a otro con la precisión de un reloj. Se podría decir, literalmente, que “funcionan” y, por su lógica impecable y caprichosa, me recuerdan los pequeños artefactos que replicaban la cosmología de Ptolomeo, para enseñar el mundo en los tiempos de los navegantes portugueses. A mí me han guiado, tal como las estrellas guiaban a los marinos de entonces, y estoy feliz de saber que hicieron otro tanto con los integrantes del jurado que dirimió el Premio Nacional de Literatura.

Roberto Onell, poeta, autor de Rotación. El Premio Nacional de Literatura para Óscar Hahn me parece muy justo, aunque ya en los ’80 y ’90 Hahn era uno de los grandes de la poesía en castellano. Pienso que su poesía es una artesanía de alto nivel; Hahn sabe que el dominio técnico, aprendido en lecturas pacientes y demorosas, es prioritario ante cualquier buena conciencia (religiosa, política, moral, etc.); por conocer y amar la tradición, su voz es singular y sus transgresiones son creíbles y duraderas. La contribución de Hahn a la poesía en castellano es haber logrado una síntesis fluida de métrica y versículo, de lirismo y conversación, de conceptismo y sensorialismo.

Verónica Jiménez, poeta, autora de Palabras hexagonales. Me parece que Oscar Hahn es un autor que responde a los criterios del canon académico. Maximino Fernández estaba en el jurado, por lo que es lógico que se destaque su “lenguaje depurado” y la belleza de su poesía como argumentos para premiarlo. Además, iba patrocinado por la Fundación Neruda.

La suya es una escritura que le pide al lector, de modo muy evidente, asumir la postura de un decodificador que tiene que hacerse cargo de la forma en que se mimetizan diferentes fuentes y elaborar un inventario con los conceptos puestos en juego dentro del poema. Mucha “sobredeterminación semántica”, algo que les gusta a los académicos. Ellos parecen no advertir el problema de que las referencias al sujeto que habla, cuando existen, son más bien despersonalizadas o derechamente frívolas, a tal punto que muchos de sus poemas son simplemente expresiones estilísticas con algo de ingenio.

No sé de qué forma podría aportar en estos tiempos el binarismo saussereano que practica Hahn. Junto con ello, sus definiciones en torno a la poesía y la política, resumidas en un supuesto “pluralismo” entregan una imagen más bien desalentadora de esta época.

 

Foto: La Tercera

Un comentario

  1. Javier dice:

    @Verónica: qué explicación más académica.

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