Revista Intemperie

Nunca quedas mal con nadie

Por: Leonardo Villarroel

Leonardo Villarroel encuentra que el primer libro de Lukas, Señoras y Señores, es un buen regalo aunque con un cierto gusto a poco.

 

Vamos a ser sinceros: en toda relación hay un momento, por lo general antes del año de pololeo, en el que, llegado el cumpleaños del suegro putativo, uno no tiene la más mínima idea de qué regalarle. Se configura así la necesidad de un objeto que hable bien de uno como un individuo de cultura, que no caiga mal, que no sea demasiado extremo en sus posturas y tenga algo de considerada nostalgia. En definitiva, lo que se necesita es el primer libro de Lukas, Señoras y Señores (RiL, 2012).

La reedición con motivo de los cincuenta años del primer libro de Renzo Pechennino es, como tan bien saben decirlo las veteranas, un perfecto engañito. Y no tan sólo por ser pequeño. En sus 60 páginas se encuentran un perfecto aperitivo de lo que terminaría siendo la obra del gran caricaturista italo-chileno. Lleno de trazos simples que capturan en una escena la vida cotidiana de Viña del Mar y Valparaíso, el libro además nos sirve como el registro de un momento congelado en el tiempo. Un diminuto fragmento de historia filtrado por la perspectiva del caricaturista, quien nos muestra cómo los excesos paródicos terminan volviéndose el pan de cada día. Así, en la tinta de Lukas se configura, entre chiste y chiste, un país pendiente del precio del cobre, del cinismo de sus políticos, de reformar su educación y sus leyes electorales. Un país de arribistas y snobs. De pleitesía a todo lo que suena a extranjero, de actitud burgués-complaciente con el neocolonizador. O sea: Chile ayer y hoy. Por supuesto que Lukas conduce sus comentarios con la mayor sutileza y gracia, de la misma forma que el trazo fino de sus tintas cubre la página. Así, Señoras y Señores se vuelve un acierto y un registro histórico alejado de ese triste aporte de Pechennino al Museo de la Memoria que es su caricatura del asesinato de Lumi Videla.

El libro está disponible gratis bajo el programa digital de Memoria Chilena, el mismo espacio donde se puede acceder los puntos más altos de su carrera, como el Bestiario del Reyno de Chile o sus Apuntes Porteños, ambos tanto más recomendables para aquellos que buscan conocer un poco  más de los antecedentes que dan soporte al sitial que Renzo Pechennino tiene dentro de la tradición de la narrativa gráfica local. La versión física de Señoras y Señores tiene algo de valor como el artefacto que replica aquella primera edición laboriosamente confeccionada por un autor primerizo y nervioso. Es una cápsula del tiempo frágil, pero que ha cumplido su misión más que con creces.

Sinceramente, Señoras y Señores no logra superar su condición de anécdota. Su valor está dado casi exclusivamente por ser el primer paso de una larga carrera y por su pintoresca captura del espíritu de una época. Como muchas primeras obras, el destilado de mucho esfuerzo termina siendo consumido rápidamente y la naturaleza visual del medio refuerza esto, dejando un cierto gusto a poco en el acto de lectura. La opción digital se vuelve así el camino a seguir para conmemorar los cincuenta años de este volumen. A menos, claro, que uno esté en búsqueda del regalo perfecto para el pseudo-suegro que se está empezando a conocer. Mal que mal, este es un libro que intenta no quedar mal con nadie. Y le sale bien.

 

Señoras y Señores

Lukas
Santiago, RIL editores, 2012

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