Revista Intemperie

Si eres escritor tienes que ser ambicioso

Por: Francisco Ovando Silva
matias

 

En la novela hablas de Wittgenstein y hay guiños filosóficos constantemente. ¿En qué punto está la contaminación? ¿Cuál es el espacio que tiene la filosofía dentro de tu literatura? Porque igual hay una relación conflictiva, tú decidiste dejar de hacer filosofía para dedicarte a escribir.

Lo de dejar de trabajar con filosofía, o como filósofo, tiene que ver con cierto tipo de competencia entre la literatura y la filosofía. Si te quieres dedicar seriamente a una, en mi caso al menos, eso involucraba hipotecar la otra. No podía dedicarle tiempo a las lecturas que quería hacer o escribir lo que me interesaba escribir porque tenía otros compromisos académicos.

¿Qué lecturas hay antes de Geografía de lo Inutil?

Obviamente soy wittgenstaniano, esa novela comienza con un epígrafe de Wittgenstein. Por otro lado Peréc, Pávic y Petrovic, por el cuidado que se tiene con la estructura y la capacidad de unir eventos aparentemente distantes de forma elegante. Supongo que Borges también.

¿Esperabas que a tu novela le fuera bien para poner los cimientos de una carrera escritural?

Si eres escritor tienes que ser ambicioso, y en general los escritores suele ser gente que, si bien no son todos ambiciosos, en privado son todos sumamente pedantes y eso pasa porque tienen una gran confianza en el valor de su identidad. Es eso lo que se ve reflejado en una novela, un cuento, un poema, un texto dramático. Porque el estilo es expresión de la identidad. Y si no la tienes clara respecto a quién eres o no te interesa ahondar en esas materias y dar vuelta en torno a esas preguntas, entonces probablemente no eres escritor, o no te interesa mucho, o lo tomas como un mero ejercicio.

¿Crees que hay algo de verdad en la literatura? O es el engaño constantemente

Soy reduccionista en eso, el estilo debe primar. Estilo es prosa, fraseo y sintaxis. Y cuando te topas con algo que merezca ser llamado un buen estilo lo que estás haciendo es ensalzar la identidad del autor. Y ahí da lo mismo lo que estés leyendo. Puede ser un manual de instrucciones para ensamblar un helicóptero de juguete o la última novela de un húngaro de 70 años, pero como sea, si te resulta agradable el estilo de ese autor es porque él está comprometiendo seriamente su identidad. Y eso no se puede fingir. Todo el resto es artificio. La trama, el argumento, la estructura. Pero el estilo no, que no lo puedes falsear.

¿Cómo va la segunda novela?

Ahora mal, porque no he tenido tiempo. Yo creo que lleva más de un año y medio y no tengo más de cuarenta páginas listas y un montón de apuntes sueltos.

¿Cómo trabajas en ese sentido? ¿Tu método es ir teniendo escenas y escenas y después tejer, o te fijas un plan estructural?

Para Geografía de lo Inútil tenía un mapa, un programa bien definido y sabía donde empezaba y donde terminaba. No hay digresiones accidentales. Ahora en cambio parte importante del trabajo ha sido de edición en el camino. He ido trabajando parceladamente en torno a una idea más o menos vaga y ahora lo que estoy escribiendo se parece algo así como a un puzzle que voy construyendo y ensamblando simultáneamente. En Geografía, en cambio, como había un diseño más claro, el trabajo de escritura fluía de manera más expedita. Y en lo que más me demoré fue en diseñar ese plano de trabajo y posteriormente editarlo y pulir los detalles.

En Geografía de lo inútil está el intertexto con Wittgenstein tanto dentro de la novela como en su estructura, y en esta novela que estás trabajando está el libro de autoayuda. ¿Existe una relación ahí?

El Tractatus termina, de hecho, con unas cuantas sentencias relativas a lo místico, lo bello y, literalmente, el sentido de la vida. Al menos esa última es definitivamente un tópico tocado por los libros de autoayuda y fundamentalmente buscan dar una mano en momentos desesperados.

¿Les das valor entonces?

Son una porquería los libros de autoayuda, en general. Pero cuando estás harto, cuando estás desesperado, buscas soluciones desesperadas, por eso tienen tanto éxito. Y hay mucha gente desesperada, todos quieren ser felices. Foster Wallace también estudió filosofía, tenía una cabeza brillante, una pluma magnifica y sí lo pasó pésimo, muy mal. Estaba desesperado y él fue lector de libros de autoayuda. Eso no habla necesariamente bien de los libros de autoayuda o mal de Foster Wallace, pero si da prueba de que cuando estás con el agua hasta el cuello pruebas de todo para salir de ahí, sean cuales sean las medidas. Alguna de esas podría funcionar y eso es lo que estás buscando. Dejar de estar desesperado, un salvavida o lo que fuera.

En Geografía, el frágil equilibrio, como le dices tú, del orden de las cosas o de la vida se ve violentado constantemente por pequeñas irrupciones que, si bien no son estrictamente fantásticas, son por lo bajo peculiares. Pienso, por ejemplo, en el momento en que este personaje es atropellado por el propio tractor que manejaba.

Pero esas cosas pasan. En el estreno de Batman un doctorando en neurociencia entra  a un cine donde están dando esa película y empieza a dispararle a la gente, y ahí mismo había una mina que había sobrevivido hace dos semanas a otro atentado, idéntico, en Canadá y no zafó la segunda. Eso no es mala cueva, eso es lo que pasa. Es una de las tantas posibilidades lógicamente concebibles y consistentes con nuestro mundo.

Tú buscas esa intuición de cosas pseudofantásticas, que en realidad dejan de serlo cuando pasan. Está en Geografía de lo Inútil, sin duda está en lo que estás trabajando ahora. Abordas eso desde la misma escritura. Pienso en Levrero.

Por ejemplo en La Novela Luminosa también pasa. Es la paloma, la pornografía de internet o la dificultad de configurar el Word 2007. Si caminas con los ojos abiertos de verdad, y no desprecias sin más la cotidianeidad, es sumamente difícil no asombrarse ante ella. A todos nos pasan cosas. Pero ya sea por la rutina o tener concentrado todos tus afectos y esfuerzos en tareas nimias, se te pasan por alto. Si te enfrentas de manera desafectada al mundo definitivamente no vas a darle la importancia que merece la paloma que va a morir en la ventana frente a tu casa, o en la anécdota que alguna vez escuchaste de tu tío, o de la abuela de tu amigo. Porque es así cómo te topas con esas historias. Hubo un tipo que estaba manejando su tractor, y tuvo un accidente desafortunado; murió atropellado por su misma máquina. Hubo una mujer que sobrevivió a un loco, a un sicópata, a un esquizofrénico con una pistola en Canadá y que no sobrevivió al otro episodio, con otro sicótico, con otra escopeta en Colorado. Eso pasa en la realidad. El asunto es recordarlo y tener los ojos abiertos para entenderlo si es que estás ahí. Entonces yo no creo que sea fantástico, ni de cerca. Y si es mágico, a la Paul Auster, bueno, quizás, pero verlo así significa también exiliarlo un poco del mundo y yo no creo que se encuentre fuera del mundo sino que te lo topas cotidianamente. Es una de las tantas posibilidades lógicamente consistentes con el mundo, que ocurran episodios como esos.

¿Qué opiniones tienes respecto a la crítica literaria en Chile?

Sirve para orientar lecturas. Y eso, no más que eso. Para el público lector, para ordenar y orientar sus lecturas. Para saber qué se ha publicado, por último. A los escritores les sirve para inflarles el ego o reventárselo, que en ambos casos resulta sicológicamente saludable.

¿Crees que la crítica en Chile es una crítica sana, o los devaneos de poder la influencian más de la cuenta?

Al final cuando lees a un crítico te estás enfrentando a una exposición de gusto. Eso creo yo. Y en esa medida tener buenos críticos no es más que una manera de decir…

¿Pero hay buenos críticos en Chile?

Tener buenos críticos significa tener buenos lectores y lo que hacen los críticos es que te brindan la oportunidad de conocer la estética y el mundo de otra persona. Si hay buenos críticos significa simplemente que me resulta placentero el buen gusto literario de personas que publican opiniones sobre libros en los diarios o en internet. Entonces sí, hay buenos críticos porque me han resultado atractivas esas exposiciones de gusto estético. Pero no más que eso, cada crítico, cuando ya se toma más en serio, te enfrenta a una declaración ideológica o académica y ahí, bueno, hay para elegir.

Por último, recomienda algunos libros.

La vida instrucciones de uso de Peréc
El Diccionario Jázaro de Milorad Pávic
Atlas descrito por el cielo de Goran Pétrovic
El jardín de los niños de Cristián Huneeus
El discurso vacío y La novela luminosa de Mario Levrero

 

Foto: La Tercera

2 Comentarios

  1. Francisco Ovando dice:

    Nota:

    Matías fue premiado con la Beca del International Writers Program de la Universidad de Iowa. Representa a Chile en una pasantía que contempla treinta y algo escritores de distintos países del mundo. Se va ahora, en Agosto.

Deje su mensaje

Debes estarsuscrito para enviar un comentario.