Revista Intemperie

Themo Lobos: sustrato moral de Chile

Por: Leonardo Villarroel
themo

 

Artículo publicado originalmente el 03/08/2012

 

La semana pasada falleció Temístocles Nazario Lobos Aguirre, Themo Lobos, el Themo. Vive por siempre en el legado de sus personajes, ya sea los de su propia creación, como Alaraco, Ogú, o Máximo Chambónez, o aquél de quién fuera la voz principal, Mampato. Nos deja no solo las pruebas de su genio, sino también una intensa sensación de deuda hacia quien fuera una figura capital no solo del cómic, sino también de la literatura de género en nuestro país.

De los tres pilares fundacionales del cómic chileno, el Themo, el Guido y el Pepo, ciertamente Lobos es quien más se hace cargo del sustrato moral del país. Mientras Pepo se preocupó de la descripción zoólogica de los personajes típicos chilenos (no es coincidencia que, retornada la democracia, la internacionalización de Condorito se intensificara al punto de diluir los rasgos locales del plumífero – aunque Doña Treme y Garganta de Lata siguen se mantienen firmes como arquetipo de la fauna local), y Vallejos construyó con sus Barrabases un canto al ideal imposible del Chile triunfador, una realidad de victorias que están tan lejanas ahora como hace cuarenta años; Themo Lobos, mediante la ciencia ficción y los viajes en el tiempo donde la constante era la lealtad y firmeza valórica de sus protagonistas, las hizo de guardián para varias generaciones de los principios que el país veía caerse a pedazos durante la primera publicación de Mampato.

Si bien el mismo Themo defendía la limpieza política de su obra, argumentando que una tira para niños no era el lugar para sembrar ese tipo de referencias, su trabajo, como toda la buena ciencia ficción, no podía sino dar fidedigna cuenta del momento presente del país. Así, el 22 de septiembre de 1973, Mampato se encuentra apoyando la unión y rebelión de las distintas castas oprimidas por una clase alta compuesta de los “amarillos y los hombres-rata”. Infiltrado en la élide del tirano, prefiere ser descubierto en su disfraz antes que torturar a un esclavo. “Debiste haberlo dejado que me azotara” le dice el recién liberado, pero Mampato, como su guionista, tenía más entereza moral que eso.

Mampato es una joya, del cómic, de la ciencia ficción, de la narrativa. Situado en la intersección de géneros tradicionalmente poco reconocidos, más aún en Chile, la partida de Themo Lobos deja esa sensación de arrepentimiento y tristeza, de haber tenido un auténtico genio entre nosotros y no haberle rendido los debidos homenajes en su momento. Habremos de deshacernos en homenajes póstumos para explicarnos porqué nunca sonó su nombre para el Premio Nacional de Literatura. Los más viejos dirán que la ciencia ficción es un género menor o que un cómic no es literatura, pero sus argumentos se caen de vetustos. Cualquier lector de Mampato puede dar fe de esto.

A sus 83 años nos dejó quien fuera nuestro Hergé y nuestro Jules Verne. Un autor que en cada viñeta de su obra da clases de género y da cuenta de la autenticidad de su voz. Sin importar dónde o cuándo vayan sus personajes, estos retienen una esencia local que no peca de localista ni caricaturesca. En tiempos en que la postmodernidad se come a varios autores del cómic nacional en su afán de adaptar géneros foráneos a la realidad chilena, la lectura de Themo Lobos se vuelve indispensable. Sus trazos simples representan las respuestas sencillas de un individuo seguro en sus principios enfrentando a un mundo complejo. Íntegro, comprometido por sobre todas las cosas con contar una buena historia, lo vamos a extrañar y nos va a hacer toda la falta que nos hacen los buenos maestros. Su muerte marca el punto en el que es menester hacernos cargo de la deuda de reconocimiento que contrajimos con él en vida, y asegurarnos de que su nombre alcance la posteridad que merece.

 

Foto: La Tercera

Artículo publicado originalmente el 03/08/2012

2 Comentarios

  1. ada lobos dice:

    Mi padre fue un librepensador,siempre defensor de los derechos del hombre,
    sobre todo, tratándose de los jóvenes y los niños.
    Consecuente con sus ideas y principios a ultranza.
    Educador, artista integral, Chile está en deuda con el.
    Ada Lobos.

  2. Eduardo Erlandsen dice:

    Fue un gran hombre tu padre. Fue uno de mis maestros más queridos.

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