Revista Intemperie

El conflicto entre el Estado y el Pueblo Mapuche

Por: Sebastián López
galvarino

Sebastián López escudriña los sentidos y silencios de Galvarino, una obra que arroja una luz nueva sobre la relación Estado-Pueblo Mapuche

 

La historia es y no es la siguiente: Galvarino viaja becado por la Unidad Popular a Rusia el 10 de septiembre de 1973 y nunca puede volver a Chile, ni siquiera para ser enterrado una vez que es asesinado por un grupo de neonazis en Moscú a principios de los ’90. Es y no es porque la acción en “Galvarino”, tercera obra de Teatro Kimen, se desarrolla más desde la espera y la distancia, que desde el conflicto que se trata de presentar como principal.

Tal como en “Ñi Pu Tremen” y “Territorio descuajado”, los personajes en “Galvarino” se van conociendo desde la cotidianidad de sus acciones. Aunque la visión de cotidianidad que presenta esta obra es mucho más extrema ya que todo el desarrollo se centra en la rutina de una familia mapuche (padre, madre e hija) en preparar la comida y donde casi no existe diálogo entre los personajes. Es así como uno se entera de la posible existencia de un cuarto personaje cuando la hija y hermana de Galvarino pone un cuarto plato en la mesa que luego retira, pero sin ninguna alusión verbal de los personajes en escena a dicha ausencia.

De hecho, la progresión de la obra más que apoyarse en las acciones y diálogos de los personajes en escena, se debe a textos y recursos que están fuera de ella. La voz en off de la hermana de Galvarino lee una carta dirigida al Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile pidiendo saber la existencia de su hermano en Rusia. Sin esa voz en off (que demora unos 15 minutos en aparecer), no sería posible saber dónde está Galvarino, ni que su familia lo espera y sufre por él.

Ese es el problema y a la vez atracción que encontramos en Galvarino: los personajes más que actuar, esperan y muestran el abandono en el que están. Las intervenciones que hacen son muy escuetas (una que otra palabra en mapuzugun, cantan alguna canción que sale de la radio o madre e hija discuten por una ensalada) y si no fuese por las cartas que son proyectadas y por las luces en el escenario, no sabríamos qué es lo que pasa en la obra.

Hacia el final de Galvarino, la hermana/hija recibe la única respuesta que le da el Ministerio de Relaciones Exteriores a través de una carta comunicándole la muerte de su hermano en Rusia por manos de un grupo neonazi. Esa respuesta gatilla la única aparición y respuesta al conflicto en escena cuando ella, a través de un monólogo dirigido al Ministerio, pide y grita que repatrien el cadáver de su hermano. Claramente, como es el tono de toda la obra, la desesperación de esta familia no es escuchada y su dolor no tiene lugar en un Estado que los ignora.

Esta tercera obra del Teatro Kimen es muy coherente con “Ñi Pu Tremen” y “Territorio descuajado” porque logra poner nuevamente el foco en la relación Estado-Pueblo Mapuche no de manera obvia, sino sutilmente. Si en las obras anteriores era a través del testimonio y del estigma, en esta es por medio de esa espera y soledad en la que están atrapados sus personajes. Aunque, peligrosamente, aquí el conflicto descansa mucho en el silencio de sus actores.

 

Galvarino
Dirección: Paula González Seguel
Dramaturgia: Marisol Vega Medina
Diseño integral: Catalina Devia
Elenco: Reynaldo Cayufilo, Elsa Quinchaleo, Patricia Cuyul
Realización escenográfica: Rodrigo Iturra
Diseño sonoro y realización musical: Evelyn González
Interpretación musical: Ül Kimen
Diseño gráfico: Danilo Espinoza

Temporadas:
Del 29 al 30 de junio, 20 hrs.
Sala Upla. González de Hontaneda 855, Valparaíso
Entrada general: $ 3.000 Estudiantes y tercera edad: $ 2.000
21 y 22 de julio, 19:30 hrs.
Centro Ceremonial de los Pueblos Originarios Mahuidache, Av. Julio Covarrubias 10365, esq. Jorge Luco. Est. Central, Santiago
28 y 29 de julio, 19:30 hrs. Av. Gladys Marín 5783, Est. Central, Santiago

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