Revista Intemperie

La tarea de discutir con la farsa cotidiana

Por: Federico Zurita Hecht

La eterna pugna entre lo masculino y lo femenino se presenta en la obra Tarea, a través de dos estudiantes universitarios que deben trabajar juntos. Federico Zurita cree que la obra intenta cuestionar los conceptos clásicos de hombre y mujer.

 

Como un cuadro de costumbres retorcidas, la obra Tarea presenta a dos compañeros de universidad que se reúnen a preparar un trabajo académico. Pero este ejercicio universitario que realizan Germán y Rafaela supera la condición de retrato realista y, en su potencial simbólico, deja en evidencia una pugna entre lo masculino y lo femenino, pues para cada uno de ellos es, precisamente, una gran tarea lograr imponer su mundo al otro. Esta lucha de géneros se presenta al espectador con la incomodidad que, producida por el humor negro, resulta de la constatación de que lo vivido como ley natural no es más que una impostura patética.

Germán y Rafaela son atraídos en función de la concreción de un proyecto, y simultáneamente se rechazan. Esta contradicción instala la posibilidad de leer a los personajes como metonimias de lo masculino y lo femenino respectivamente, y, por tanto, la mencionada atracción y repulsión, como metáfora del lazo paradójico de estos géneros, lo que se intensifica con ciertos roles que cada uno de ellos busca cumplir en diferentes momentos de la acción dramática. A partir de esta pugna de géneros, se representa una lógica cultural fácilmente identificable en Chile. Lo masculino busca imponerse sobre lo femenino, y Germán se molesta cuando Rafaela rechaza su proyecto. Se siente vulnerado en un supuesto derecho a estar por sobre ella (más aún en su taller, donde ocurre la acción). Rafaela, en cambio, propone un proyecto erótico, tras el cual se esconde una búsqueda de afectividad, una horizontalidad a fin de cuentas, opuesta a la verticalidad que busca imponer Germán con un proyecto que, además, constituye una representación caricaturesca de lo nacional, tal como caricaturesco es su intento por sostener su superioridad sobre la muchacha que lo acompaña esa tarde.

Esta estructura con elementos en pugna, por tanto, trasciende el espacio de lo privado donde lo masculino y lo femenino se encuentran, y se reconoce como estructura social. Germán (como un germen) y Rafaela (infectada) sostienen esta discusión y en la resolución de la acción se formula un juicio sobre el estado actual de esta pugna, sobre el aparente control de lo masculino. Germán intenta someter y, en esto, se le va la calma y se somete, ahogado en el patetismo. Rafaela quiere huir y el proyecto que ambos debían concretar ya no parece posible.

Partimos esta crítica desplazando las posibilidades representacionales de esta obra desde un realismo costumbrista hacia un simbolismo irónico. Como obra simbólica, da cuenta del absurdo estructural de toda una comunidad, que se sostiene en la posibilidad que manifiesta Germán de gritar, empujar y dominar y propone, posiblemente, una vía a seguir en la reacción final de Rafaela. Como imagen de las costumbres, da cuenta del patetismo de la jerarquía de lo privado y niega que ésta tenga un sustento natural, pues Germán no sabe desplegarla y cuando intenta hacerlo, se muestra más torpe que nunca. De esta forma, Tarea revisa el estado de las cosas, discute con este y busca desestabilizar esta farsa.

 

Tarea

Dramaturgia: Colectiva
Dirección: Andrea García-Huidobro y Felipe Rojas
Elenco: Camila Velásquez y Gonzalo Lobos
Diseño integral: Marcia Lefiman y Julio Munizaga
Iluminación y sonido: Felipe Molins
Desde el 31 de mayo al 23 de junio
Sala Antonio Acevedo Hernández. Ernesto Pinto Lagarrigue 180, barrio Bellavista

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