Revista Intemperie

Entre el Noir y el Pop

Por: Rodolfo Reyes Macaya

Rodolfo Reyes se deja seducir por el realismo noir de la última novela de Denis Johnson, donde registra conexiones con Chuck Palahniuk, David Foster Wallace y el cine de Tarantino o los hermanos Coen.

 

Denis Johnson no es ningún desconocido en lo que a literatura contemporánea de primer corte se refiere. Obras aclamadas como Jesus’s Son (1992) y Árbol de humo (2007) -esta última ganadora del National Book Award-, se inscriben dentro de una bibliografía que topa con lo mejor de una generación dotada de nombres ya consagrados, como el de David Foster Wallace y el posterior Chuck Palahniuk. Johnson esta vez trae consigo Que nadie se mueva (Mondadori, 2012), un homenaje tan entretenido como alucinado a los maestros de la serie negra.

Jimmy Luntz no sólo es un apostador compulsivo que posee la curiosa  afición de cantar en un coro masculino, al más puro estilo de los borbotones. Es también un perdedor, un perdedor nato: “Al principio de su adolescencia –dice el narrador- Luntz había peleado en los Golden Gloves. Torpe en el ring, había destacado pero por malo: el único chaval noqueado dos veces. Había estado allí dos años. Su secreto era que nunca, ni antes ni después, se había sentido tan cómodo ni tan satisfecho como cuando estaba tumbado de espaldas y escuchaba la música lejana del árbitro contando hasta diez.”  Juarez es el acreedor de Luntz. Gambol, el hombre duro de Juarez y Anita Desilvera, la deliciosa femme fatal que se mezcla con nuestro perdedor y no puede faltar en este tipo de relatos que hacen honor a las tapas negras con que Gallimard bautizaría este género policial en el cual la resolución del enigma es algo completamente secundario, cuando no inexistente.

El primer error de Jimmy Luntz consiste en pegarle un tiro a Gambol. El segundo: no pegarle el tiro de gracia. Así se desencadena una acalorada persecución a través de los valles de California que no sólo nos recuerda Phillip Marlowe o a Sam Spade sino también a las películas de los hermanos Coen o Tarantino, donde los malos son muy malos y los buenos también son malos aunque muchísimo más torpes. Y, por qué no, también hay algo de Wild at heart (1990) de Lynch.

En una sola palabra: Pop. La edición pertenece a la colección Roja & Negra, dirigida por Rodrigo Fresán, uno de los escritores más deliciosamente pop de entre los  que utilizan el pop como background para sus delirios argumentales. La portada, realizada por Earl Pascuzzo, presenta una mujer en ropa interior sosteniendo un revolver del que se escapa una serpiente de humo.

Esta reactualización de la novela negra, uno de los géneros más característicos del siglo XX, da cuenta de la estrecha relación que la literatura mantiene con el cine. El relato, fragmentado en escenas casi del todo cinematográficas, avanza con un narrador cámara, eficiente y escueto.

No sería de extrañar que Que nadie se mueva acabe en Hollywood, donde fueron a parar las buenas obras de Hammet y hasta el mismísimo Raymond Chandler como guionista.

 

Que nadie se mueva

Denis Johnson
Mondadori, 2012

Deje su mensaje

Debes estarsuscrito para enviar un comentario.