Revista Intemperie

Tu vida en historieta

Por: Leonardo Villarroel


Daytripper, el cómic de Gabriel Bá y Fabio Moon, muestra una historia en que la delicada narración de lo cotidiano permite involucrar al lector. Leonardo Villarroel asegura que este es el mejor cómic del 2011 y no duda que pronto será traducido al español.

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Matt Fraction dijo alguna vez sobre sus colaboradores en Casanova, hoy por hoy el mejor cómic más o menos mensual en la lengua inglesa (o le devolvemos su dinero), que algún día se develaría el secreto y el mundo sabría que lo más impresionante de los talentosos brasileños Gabriel Bá y Fabio Moon sería que, francamente, no necesitan de guionistas. El mérito de la frase está en haberla dicho antes de la edición de Daytripper el mejor cómic / novela gráfica / comiquita / historieta que nos dejó 2011.

Daytripper es la historia, en nueve capítulos y un interludio, de Brás de Oliva Domingos, escritor de necrológicas para un periódico paulista, intento de novelista, hijo, padre, ser humano. Cada capítulo de Daytripper examina una posible muerte de su protagonista, evento que es, naturalmente, un examen de un aspecto en particular de su vida. Como cada historia es definida por su final, cada vida se tiñe inevitablemente del tinte que emana de sus instantes finales. Por obvio que esto sea, los mellizos Bá y Moon (unidos en el trabajo, separados en el seudónimo) se encargan de hacernos un recordatorio simple, siempre vigente y, sin embargo, nada de trillado. Esta es tu vida, estos son tus días. Son lindos, sí,  pero se acaban. Son lindos, sí, porque se acaban.

Cada capítulo en Daytripper, marcado por su título que es la edad de muerte del protagonista, funciona independientemente como una fábula moderna. Historias comunes, imbuidas de un realismo que contrasta con el estilo caricaturesco del dibujo de sus creadores. Es en ese binarismo que la serie se mueve, grácil, sencilla. Es esa contradicción la que le da el espacio para contarnos las historias más comunes (la ruptura sentimental después de siete años de compartir un departamento, el nacimiento del primogénito unos días después de la muerte del padre) de una manera ligeramente nueva, profundamente familiar. Como el punto ciego de la contraposición de dos espejos, leer Daytripper es acordarse de lo que nos pasó esa vez, alguna de esas veces, mediante  un reflejo colorido y amable.

El gran mérito de la serie, que funciona tanto episódicamente como compilada en el volumen que es su destino final, pasa por su atención al detalle, su enfoque en lo trascendente por medio de lo cotidiano. Los autores consiguen, mediante su ilustración y composición, crear un universo inmediatamente reconocible, incluso en los momentos en que el verosímil se estira un poco, como es aquel en que el mejor amigo de Bras se ha transformado en un ermitaño agresivo en un pueblo perdido de la costa brasileña.

Hay en Daytripper un canto a las constantes cotidianas que se definen por lo evanescente que las rodea. La estructura de la historia, rizomática, entretejida, (como el pelo de la muchacha que te alegró el día al sonreírte en el supermercado y a quien no viste más pero recordaste por siempre), va enmarcando un patrón de repeticiones y ausencias, quedando de fondo, demarcada sutilmente entre los colores del lápiz de Bá y los pinceles de Moon, la silueta de la vida misma.

Daytripper ganó todos los premios que un cómic hoy por hoy puede ganar. Publicada originalmente en inglés vía Vértigo, la sucursal “madura” de la DC Comics, ya ha visto la luz en traducción al portugués de sus autores y recientemente al francés. Es cosa de semanas para que alguien la traduzca al español. Van a pasar los meses y los años y muchas cosas se van a decir de ella. Se harán los análisis literarios de rigor y se investigará la figura del padre, transversal a todo el cómic, se escribirán los artículos y se harán los comentarios y presentaciones. Antes de que todo eso pase, a pesar de que todo eso pase, usted vaya, hágase de una copia, pídame prestada la mía si quiere, y disfrute. Dése el tiempo para leerla de una sentada (maravillas de la hiperinformación que el medio gráfico nos da), respire profundo; llore, como corresponde, con esas últimas cuatro páginas; y, una vez terminado el libro, respire profundo, salga a tomar el aire, a sentir, como Toquinho y Vinicius, la Tierra toda rodar y piense con quién le gustaría compartir semejante experiencia de lectura. El triunfo de Daytripper es generar esto en todos y cada uno de sus lectores.

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Daytripper

Gabriel Bá y Fabio Moon
DC Comics, 2011

Daytripper está disponible en Amazon.

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