Revista Intemperie

El maestro del engaño

Por: José Ignacio Silva A.

Aunque el adjetivo “perdedor” está algo trillado, José Ignacio Silva rescata de Crónicas para perdedores el talento del periodista Guilermo Hidalgo, capaz de retratar a personajes tan disímiles como el Chupete Aldunate o Lenin Peña.

 

El deceso del periodista chileno Guillermo Hidalgo (1963-2009) significó una tragedia. Pero una tragedia en sordina, que igualmente se las arregló para instalar el halo de tristeza y extrañeza dada la forma en que Hidalgo abandonó este mundo, no cayendo de un avión poblado de figuras televisivas y perdiéndose para siempre en el Océano Pacífico, sino que en la soledad de un departamento santiaguino.

Para recordar su trabajo, la editorial Catalonia puso en librerías Crónicas para perdedores, libro que recopila los mejores escritos de este periodista que, dirán los tirados al romanticismo reporteril, era “de raza”, de aquellos cuyo ambiente natural eran las redacciones de prensa, y de esos que por toda compañera fiel, llevaba su grabadora. (Nota aparte: se está empezando a abusar bastante del adjetivo perdedor, sea por una influencia estadounidense, o por cualquier cosa, nos estamos habituando a ver blogs para “perdedores morenos”, o cosas por el estilo, para perlar de glamour un vocablo negativo en esencia. En el caso de este libro, ¿quiénes son los perdedores en esta pasada?, ¿los lectores?, ¿los Hidalgos del mundo? Ojo con el abuso).

Como buena pieza periodística de calidad, este libro de Hidalgo se lee en cuestión de minutos. La prosa diligente, la temática de real interés y la habilidad para develar el interesante e insospechado aspecto de personas y hechos, caracterizan al buen periodismo. Pues bien, eso está presente en este libro compuesto de crónicas, artículos de opinión y entrevistas que el autor publicó en vida en diversos medios como las revistas Qué Pasa, The Clinic y la legendaria Fibra, entre otros.

Sin embargo, la mejor cualidad de Hidalgo no es periodística, sino literaria. Esta se obsequia al lector en la sección titulada “Seudónimos” que tiene un compendio de los personajes que interpretó el autor mediante columnas de opinión, principalmente en las páginas de The Clinic. De estos personajes sobresalen Lenin Peña y Chupete Aldunate, quienes son la personificación de un país que sigue irremediablemente tensado y dividido desde 1973. Ambos son subproductos de ese quiebre nacional. Peña, por cierto allegado a la izquierda, y el Chupete Aldunate, un retrato casi al dedillo de esa derecha que aún vegeta en este país con sorprendente poder. En estas hilarantes columnas, Hidalgo demostró dominar de forma inusual la farsa, y descolló mucho más que casi cualquier aspirante a fotografiar “lo nacional”. Demuestra, en estos caracteres, su pródigo ojo, y su capacidad para hacer reír y a la vez pensar un poco en cómo somos, nosotros, los perdedores.

 

Crónicas para perdedores

Guillermo Hidalgo
Santiago, Catalonia, 2011

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