Revista Intemperie

In memoriam Daniel Zamudio

Por: Intemperie
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Dos escritores dicen adiós a Daniel Zamudio y reflexionan a partir de la rabia y la impotencia sobre este crimen que ha remecido al país

 

Y que la pena y la vergüenza nos remezcan, al menos por un tiempo, por Eugenia Prado

Un joven de 24 años sale una noche cualquiera de su casa, un joven que, como muchos, sueña una vida y se proyecta para amar, crecer, bailar, divertirse. Con algunas copas de más en el cuerpo y en un estado de total indefensión, sin miedo, se desplaza lento por una ciudad en sombras, confiado, porque nadie puede vivir con ese miedo, porque nadie debiera nunca más crecer con ese miedo. Medio dormido se recuesta sobre el pasto en un parque público sin imaginar que después de aquella noche la vida se cierra para él. Una noche siniestra de marzo de 2012, un joven homosexual, que como muchos más de alguna vez ha recibido humillaciones, violencias o palizas por lo mismo, vive el horror en ese parque.

Bastaría con aceptar que no somos todos iguales, homosexuales, indígenas, lesbianas, distintos, anoréxicos, travestis, mujeres, bipolares, gordos. Aceptar que desde las particularidades habitamos nuestras diferencias y que con ellas nos amamos, nos entendemos, nos respetamos, a pesar de vivir en un país en que el abuso y la miseria todavía abundan. Y que la pena y la vergüenza nos remezcan, al menos por un tiempo, para que no se nos olvide nunca que un día 27 de marzo de 2012, Daniel Zamudio, muere con 24 años en la Posta Central, en Santiago de Chile producto de las brutales agresiones que recibió, y que en Chile sí se discrimina mientras una Ley es tramitada hace más de siete años en el parlamento, manoseada por una derecha intransigente, conservadora, teñida de limitaciones religiosas y mentales y que son los mismos grupos intolerantes, religiosos y de derecha los que en Chile nos gobiernan señalando la diversidad y la diferencia como un blanco.

 

Los nazis han ganado, por Roberto Fuentes 

Los nazis han ganado. Los que no aceptan al distinto que firmen un triunfo en su bitácora. Estoy dolido y siento rabia. Como mucha gente. Ese es el triunfo de ellos, los de supuesta raza e intelecto superior. El deseo de venganza, ni siquiera de justicia, el descontrol, la ira ante lo sucedido, es el mejor trofeo en sus vitrinas.

Yo tengo un hijo distinto. Y mucha gente lo tiene. Por ser mapuche, afroamericano, con alguna necesidad especial con respecto a su cuerpo, con síndrome de Down o autista, quizás demasiado inteligente o con un coeficiente intelectual bajo. Ayer uno de ellos murió y con ello murió un hijo para todos los padres que empatizamos con la situación de Daniel Zamudio.

Desde la derrota pido que ya no hablemos de tolerancia. No hay nada que tolerar. Hay que aceptar. Y eso significa que todos somos seres humanos iguales ante la ley, y ante el dios correspondiente para los que profesen alguna fe. No creo que esto cambie mucho en poco tiempo. Fuimos criados en una cultura machista y homofóbica. Hay programas de televisión y humoristas que boletean millones de pesos riéndose del distinto, del que pertenece a una minoría. La batalla es larga y seguirán las derrotas. No sé si algún día ellos pierdan, pero hay que tratar permanentemente de evitar que sigan sumando trofeos. Cómo: educando y aceptando.

 

Foto: EFE

2 Comentarios

  1. ANGELITA dice:

    excelente !!!!!! :) yo soy madre y me dedicare a educar y criar a mi hija de mejor manera porque ellos son el futuro de chile

  2. En mexico se hizo la ley de equidad de genero donde todos merecemos respeto, vivimos en un país, donde toda via hay gente cerrada de sus pensamientos y no comprenden que uno puede tener los mismos derechos que los demas una de esas personas es la iglesia, en mi país la comunidad de preferencia sexual diferente que do consternada ya que en mi pais dias antes habian matado aun transexual que luchaba por nuestros derechos, nosotros somas mas y no somos minoria. lo único que puedo decir es que cortaron una vida inocente.
    Muchisimas gracias pordejarme expresar, soy una persona con una condicion diferente pero soy humano y merecemos respeto…

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