Revista Intemperie

Arte callejero en Chile

Por: Rodrigo Marín Matamoros

Rodrigo Marín recomienda una recopilación fotográfica del graffiti chileno, que sitúa Santiago entre las capitales mundiales de este arte y rastrea su evolución desde sus orígenes políticos hasta la era de la publicidad y el hip hop.

 

En una primera lectura no deja de sorprender Hervé Chandès, director de la Fundación Cartier de Arte Contemporáneo en París, cuando afirma que las dos capitales mundiales más importantes del graffiti son Sao Paulo y Santiago (The New York Times, 7/07/2009). Porque bien podríamos imaginarnos que Nueva York, con su desarrollada cultura callejera, o Barcelona, por su larga tradición de mural político, son las ciudades que mejor podrían representan la performatividad de este arte considerado subversivo e ilegal. Pues el dato, no menor, es que en vez de las multiculturales Broadway o Las Ramblas, es una arteria como la Alameda, desde Plaza Italia hasta más abajo de la Estación Central, la que se roba uno de los puestos mundiales para los mensajes y propuestas de la pintura callejera.

Publicado en Londres por primera vez en el año 2008, Street art Chile, del historiador de arte británico Rod Palmer, se edita ahora en nuestro país actualizado y en español. De esta forma, Arte callejero en Chile (Ocho Libros Editores) reúne a más de una treintena de artistas y crews de graffiteros de las principales ciudades del país, con un especial énfasis en Santiago y Valparaíso, urbes reconocidas en el texto como centros de nuestra radicalidad artística callejera. La investigación aporta una valiosa mirada, y se diferencia de otros libros de fotografía sobre el tema, por las específicas referencias a más de cuarenta artistas y agrupaciones que están detrás de cada una de las imágenes que documenta el autor. Palmer recorre nuestro país para tomar contacto, en el lugar mismo, con una nutrida diversidad de artistas consagrados al aerosol, consiguiendo así personalizar a los más importantes representantes de nuestra esquiva escena graffitera.

El texto que nos introduce a este centenar de imágenes, relata cómo los movimientos sociales que buscaban reivindicar la dignidad indígena y la nacionalización del cobre, reciben la ayuda e influencia del muralismo mexicano de los años sesenta. Influencia que decantaría luego en las denuncias gráficas que las brigadas muralistas, como la Ramona Parra y Elmo Catalán, harían en los oscuros años de la dictadura acompañados del respaldo de algunos consagrados nombres como Roberto Matta, Nemesio Antúnez o Mario Toral. Posteriormente, el contínuo desarrollo del arte callejero se va nutriendo de nuevas referencias y formatos, confiriendo a las imágenes, mayores posibilidades estéticas.

En la actualidad, aún podemos encontrar parte de esta historia en los esténciles, tag y stickers de los hoy globalizados crews de artistas que se nutren además de la publicidad, el cómic y el hip hop. Así, los “viejos” ideales del arte callejero parecieran aún permanecen en los muros, pues muchas de esas grandes problemáticas sociales siguen entre nosotros, pese al paso del tiempo, los gobiernos y el olvido.

 

Arte callejero en Chile

Rod Palmer
Santiago, Ocho Libros Editores, 2011

 

 

 

Fotos: Ocho Libros editores

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