Revista Intemperie

Las posibilidades de Wislawa Szymborska

Por: Luz M. Astudillo Ugalde
wislawa

 

“Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo”, decía Wislawa Szymborska en su poema “Posibilidades”, quizás porque  para alguien como la poeta polaca nunca fue descuidado el tema del tiempo, la proximidad de algún plazo por cumplir, menos la muerte. Tal vez por lo mismo su secretario personal comunicaba su fallecimiento, el pasado miércoles 1 de febrero, con la frase: “Falleció en casa, tranquila, mientras dormía”. Tranquilidad podría ser la mejor definición para quien apenas ganara el Nobel de Literatura en 1996, decidiera dejar de escribir esperando a que se calmase el torbellino de entrevistas y todo el interés suscitado.

“Prefiero que me guste la gente / a amar la humanidad”, quizás por eso un día decidió que lo cotidiano era más importante que la grandilocuencia de la política para sus poemas. Que las cartas y visitas de sus seguidores –la mayoría de ellos muy jóvenes– eran más considerables que todas las entrevistas e invitaciones que rechazó.

“Prefiero los países conquistados a los conquistadores”, porque cuando se ha vivido el horror y la hermosura de una ciudad como Cracovia, te quedas ahí sin esperar que nada más suceda.  O, como bromeaba con su usual ironía, a cada viaje que la invitaban, dando la misma respuesta: “Dejémoslo para cuando sea más joven”.

“Prefiero la bondad astuta a la demasiado crédula”, de una mujer de 87 años que disfrutó hasta al final como una niña traviesa. Que amparaba toda la historia de un país siempre en peligro de extinción con ironía, como si de un juego de palabras se tratase.

No saber definir qué es la poesía, a pesar de preferir “lo ridículo de escribir poemas / a lo ridículo de no escribirlos”. Aún y cuando su única certeza fuera que la poesía no cambiará al mundo“porque los verdaderos autores del mal que existe y seguirá existiendo en el mundo no leen poesía.” 

“Prefiero las excepciones”, la sencillez de su escritura y su extrañamiento no como un desentendimiento del entorno, sino la transparencia de quien mira por primera vez, de quien puede fijar la vista en un detalle y tener la capacidad de hacérnoslo notar. De nunca poseer verdades únicas, en cambio del encantamiento de extender el diálogo, las posibilidades.

 

Poesía no completa

Wislawa Szymborska
Editorial Fondo de Cultura Económica, 2008

 

Artículo publicado originalmente el 17/02/2012

Deje su mensaje

Debes estarsuscrito para enviar un comentario.