Revista Intemperie

Pulgares arriba

Por: José Ignacio Silva A.

La consolidada pluma de Lídice Varas hace de Citas de cine un libro en que la lectura de reseñas de películas se transforma en experiencia literaria. Así lo asegura José Ignacio Silva.

 

La periodista Lídice Varas (1981) es, hoy por hoy, la mejor crítica de cine del Chile actual. Sus comentarios circularon, entre otros lugares, en ese mohoso panteón del periodismo chileno llamado La Nación (medio que durante el actual gobierno involucionó hasta transformarse en otro mediocre sitio web más), y semana a semana, esta joven comentarista del séptimo arte se fue ganando, en la mejor lid, un espacio en un medio bien dado a la ñoñería hiperventilada o al oportunista nerd de ocasión, general y livianamente autodenominado como “cinéfilo”. Muy por sobre este cliché, Lídice Varas ha consolidado una voz madura y una afiladísima y documentada capacidad para analizar el cine, todo entregado mediante una pluma plena de estilo, soltura y calidad, como simplemente no se ve en estos tristes pagos.

La propuesta de Citas de cine es sencilla (hay guiños cinematográficos sencillos pero efectivos, como la tipografía utilizada en el texto), pero no por ello menos eficaz. No hay atosigantes exhortos a ver cierta cantidad de películas “antes de morir”, ni tampoco hay una pretensión de hacer canon, pero el libro no se despega un centímetro de su móvil el amor honesto al cine. En este sentido, de entrada la autora se ahorra un problema, pues en la presentación no se deshace en grandes explicaciones o pastosas fundamentaciones respecto de la selección de películas que revisa el libro (de hecho, no hay ninguna aclaración), ahorrándose también la discusión de por qué esta sí, o por qué esta no (por ejemplo, no figuran varias películas ganadoras del Óscar), discusión válida, pero que con facilidad puede volverse bizantina en manos del nerd de ocasión, que puede transformarla en un insoluble cul de sac. Previsora, Lídice Varas deposita elegantemente la pelota en la cancha del lector.

Así las cosas, lanzar un libro como Citas de cine es lo más parecido a tener plata en el banco en el mundo editorial. A una temática siempre atractiva como el cine, se une la prosa sensata, ágil y vivaz que marca el estilo de la autora; este, combinado con un ojo agudo y un conocimiento enciclopédico –mas no pedante- de las películas analizadas en el volumen, convierte la experiencia de leer Citas de cine, en una experiencia literaria. Y decimos literaria y no cinematográfica, porque es claro que es mediante la narración que el lector puede apercibir el fenómeno artístico del cine. Por cierto que, si bajamos más a la tierra, es posible tener en este libroa un verdadero reservorio de entretención. La casi total ausencia de jerigonza técnica es otro muy saludable rasgo de Citas de cine, subrayando que lo verdaderamente importante son las historias. La maroma tecnicista, irritante costumbre del cinéfilo pasado de rosca, suele estar presente para refregar en el rostro del respetable que el que escribe sabe de cine. No es el caso de este libro, donde la autora, con una sencillez cálida, tiende una mano al lector y le comparte sus impresiones, sus versiones de las películas que reseña.

Curiosamente, las citas son lo menos relevante del libro, lo que pone -sin querer, claro- en entredicho el título del mismo. El auténtico valor del volumen reside en las historias que Lídice Varas celebra mediante sus reseñas, muchas de ellas medallones ostensibles de un estilo crítico acabado y perspicaz, plagado de giros y mandobles de virtuosa vivacidad. Algunos botones de muestra. “Como Rob (personaje de Alta fidelidad), a veces, lo único que tenemos, es el legado de una inmensa cultura popular que nos hermana haciéndonos sentir que no estamos tan solos”; “Hilarante y sentimental, (Chris) Columbus supo ser corrosivo y mantener el tono familiar para decirnos que la verdadera moraleja es que nunca hay que subestimar a un niño”; “Cuando niños es un deber moral elegir a tus héroes”; “Hubo un tiempo en que las comedias románticas sabían de lo que hablaban. Un tiempo donde nadie se avergonzaría de disfrutar de los giros y arrebatos amorosos porque los personajes tenían algo que decir y que decirse”; “(James) Cameron parece decir que el futuro es terrible, pero el presente no tiene por qué ser un rompecabezas”; “Para (Stanley) Kubrick (…) el terror está simplemente en la cabeza de un hombre que, sin otros que le recuerden las reglas mínimas de convivencia social, comienza a mostrar su cruel naturaleza”.

Eso sí: del catastro de películas que analiza Lídice Varas, ni una sola es chilena. Para reflexionar luego de la lectura de un libro que es, sin el menor empacho, un robusto e incontrastable aporte a la crítica en Chile.

 

Citas de cine

Lídice Varas
Santiago, Los libros que leo, 2011.

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