Revista Intemperie

De obra mítica a peineta de bolsillo

Por: Rodrigo Marín Matamoros

La obra de Pedro Sienna, destacado actor y cineasta, es rescatada en estas Obras completas…. Rodrigo Marín cree que el mayor mérito de esta recopilación es la posibilidad de salvar a estas obras de convertirse en una vieja anécdota.

 

Entre 1917 y 1926, Pedro Sienna, (Premio Nacional de Arte, 1966) realizó nueve películas mudas, de las cuales dirigió cinco. Hoy se conserva solo una, El Húsar de la Muerte (1925), que Sienna dirige y actúa, además de ser autor del guión que narra la vida de Manuel Rodríguez.

En la década del veinte Chile estuvo a la cabeza de la cinematografía latinoamericana, pero los precarios recursos técnicos y de financiamiento con los que se filmaba no guardaban relación con las exponenciales ganancias que estos filmes recaudaban. En ese contexto, El Húsar de la Muerte se convirtió en un éxito de taquilla para la época: cien mil personas ya la habían visto en su primer mes de exhibición, consagrando a Sienna como el más importante realizador del periodo mudo del cine chileno.

Obras completas de Pedro Sienna (Editorial Universitaria) reúne la obra de este decimonónico autor conocido mayormente como actor y cineasta, pero que desarrolló una obra que abarcó la literatura y la dramaturgia, la crítica y el periodismo. Lo anterior se reafirma por el premio que lleva su nombre -creado por el CNCA en año 2006- y que reconoce lo mejor de nuestra producción audiovisual (que este año premió Violeta se fue a los cielos de Andrés Wood y el documental de Patricio Guzmán Nostalgia de la luz). En estas Obras Completas… el lector encontrará textos que narran los inicios del teatro y el cine en Chile, los años del cine mudo y el comienzo del sonoro en espacios que, como hoy, daban una escasa posibilidad a los estrenos nacionales.

En 1920 –fecha en que Arturo Alessandri llega a La Moneda– el país ve aparecer a los primeros profesionales producto de la educación pública y junto con ellos nacen las primeras compañías de teatro. Pedro Sienna, luego de alejarse del cine a mediados de los años veinte, se dedica al teatro e integra una de las primeras compañías del país, lo que coincide con el auge y proliferación de la nueva clase media de comienzos del siglo pasado. El rápido desarrollo del cine, relevó al teatro a un plano menor. Ya en 1944, Pedro Sienna dejaba los escenarios para dedicarse al periodismo en distintos medios (Zig-Zag, El Mercurio, Las Últimas Noticias, etc.) especialmente en el diario La Nación donde trabajó hasta su retiro.

Finalmente el centenar de filmes, los primeros de nuestra naciente industria nacional, fueron comprados por un empresario extranjero que, más práctico que innovador, prosperó gracias a los kilos de viejo celuloide que estorbaba en las bodegas de la industria. Así, estas primeras películas terminaron convertidas en peines y peinetas gracias a este emprendimiento comercial. Tal fue el éxito de esta empresa que hoy se conservan solo un par de estas primeras películas. La muda imagen en blanco y negro del mítico guerrillero nacional escapaba de morir convertida en peineta de bolsillo, o en una vieja anécdota más de la historia del cine chileno.

 

Obras completas de Pedro Sienna

Cecilia Pinochet, Mauricio Valenzuela y Francisca Schultz (recopilación y textos)
Santiago, Editorial Universitaria, 2011.

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