Revista Intemperie

La ortopedia del superhéroe

Por: Héctor Andrés Rojas

Todos quisimos saber qué hacía Superman en su vida cotidiana (aparte de ser periodista, claro). Algo así intenta este poemario: sacarse el disfraz de superhéroe para mostrarnos una voz íntima. Y lo hace con cierta gracia, según Héctor Rojas.

 

Si la escena literaria nacional fuera una fiesta de disfraces, el libro de Gonzalo David iría vestido de Superman (el intertexto es inevitable) y llegaría rodeado de amigos, lo que lo haría el invitado más popular de la velada, pero no necesariamente el que baila mejor. Incluso, si este Superman resultara ser un buen bailarín, el problema estaría en que sus amigos le robarían la atención y no lo dejarían mostrar sus dotes en el baile. Algo como eso es lo que sucede con este poemario.

Al leer Superhéroe (La Liga de la Justicia, 2011) cuesta pensar en eso que uno dice siempre, ese límite que separa al autor real del autor implícito y más aún del hablante lírico. Aquí todo parece invitar al lector a fusionarlos, pero no, eso no se hace. El libro está repleto de guiños muy personales, comentarios sobre dónde el autor implícito quiere ser ubicado como poeta e incluso de lo que significaría ser un mal poeta: “cuando asumí que sería el peor poeta mi de generación”. Todo lo anterior podría leerse con algo de generosidad como un giro metaliterario si es que optamos por leerlo así. También podría entenderse que el libro no tiene una pretensión literaria, que es una opción escritural completamente válida, pero esta posibilidad se vuelve compleja cuando este autor declara en un verso: “No soy poeta. No me interesa serlo”. Superhéroe efectivamente es un poemario, o eso se entiende porque lo clasificaron dentro de la colección poesía “Los Vengadores”, según la información del inicio. Sin embargo, es mucho más fácil entenderlo como un diario de vida, caso en que me parecería que tiene un valor literario agregado; como poemario luce debilitado. Diría (siguiendo con las analogías de superhéroes) que le dieron el traje de Aquaman a Superman, que lo vistieron equivocadamente.

Lo que sí tiene el libro es un tono claro, uno muy íntimo y biográfico, algo así como las inseguridades posibles de un superhéroe cuando no tiene puesto su traje de colores brillantes. Por esto este libro tiene mucho más del manuscrito íntimo de la persona frágil bajo el traje rojo y azul que de poemario. A lo del tono íntimo en la construcción autorial se le suma la lectura declarada. El segundo apartado, “La Novela Nacional” declara el intertexto con La Nueva Novela, ese texto de Juan Luis Martínez donde se insertan diferentes discursos ampliando el concepto de lo poético a una superposición de elementos discursivos. Aquí la referencia aparece con frecuencia: “sé que todos los poemas serán una novela nacional y eso me aterra”. Ciertamente Gonzalo David no está parafraseando a La Nueva Novela, solo establece muy conscientemente una conexión, porque tal como el texto aludido, este libro no solo se compone de poesía, sino que una parte no menor de su contenido corresponde al prólogo introductorio que firma Karen Hermosilla y los cuatro textos que cierran, firmados por Arnaldo Donoso (Chillán, Chile), Amalia Gieschen (Buenos Aires, Argentina), Tito Manfred Van Battemburg (Arica, Chile) y Ana Rüsche (Sao Paulo, Brasil). Esto corresponde a un apartado llamado “Lado B” y son textos que hablan de Gonzalo David y de Superhéroe. Lo que queda del poemario es el resto, o el intermedio, y se ve ensombrecido a causa de todos estos paratextos. Un ejemplo de ello es el texto de Arnaldo Donoso que recuerda a “El poeta como Superman” y vuelve evidente el ya explítico intertexto. Si bien, este libro, al igual que La Nueva Novela, no solo se contiende de poesía, en Superhéroe ensombrece la lectura que se puede hacer de la obra de David. No necesitaba de tanta ortopedia: el texto ya tiene bastantes aciertos, sus propios superpoderes.

 

Superhéroe

Gonzalo David
Santiago, La Liga de la Justicia Ediciones, 2011.

Deje su mensaje

Debes estarsuscrito para enviar un comentario.