Revista Intemperie

La guerra de los sexos no es más que una guerrilla de orgullos: una entrevista a Alexis Moreno

Por: Rodrigo Marín Matamoros
moreno

Alexis Moreno, el destacado dramaturgo nacional, nos habla de la actual enmancipación femenina, de su visión del matrimonio y de cómo el ser humano se equivoca una y otra vez. Todo esto a propósito de “Padre” la última obra que dirige junto a la Compañía de Teatro La María

 

¿Dónde surge la idea de montar Padre de Strindberg?

Hace años estaba tras este texto, lo conozco muy bien y apenas se dio una oportunidad de montarlo, bueno, lo hicimos. Padre, forma parte de un proyecto de nuestra compañía que guarda relación con el estudio y la apropiación del realismo teatral, como técnica actoral y como contenedora de una historia que dialoga con nuestro lenguaje particular. Padre es el primer montaje de este proyecto, y el segundo y final, será Casa de Muñecas de Ibsen, el primer semestre del próximo año.

¿Cómo se actualiza el texto de Strindberg, escrito en el siglo XIX, con la realidad del Chile de hoy?

Es uno de esos textos que trascienden espíritus de época ya que se instalan dentro de la esencia de la condición humana. Porque la premisa de comprobar la paternidad de un hijo es lo que menos me interesa del texto. Es un texto que, dentro de un drama familiar, con tintes melodramáticos, se instala esta noche de terror y violencia entre dos animales sin tolerancia ni posibilidad empática: masculino y  femenino. Strindberg, desde su visión severa del género femenino y masculino, genera una tesis autodestructiva que tiene como premisa lo siguiente: el ser humano es un lobo que odia a los demás, el único lazo valedero es el de la madre y la cría, todo el resto es despojo de la especulación y está condenado al fracaso.

El carácter demencial, de engaño y misoginia en Padre ¿puede leerse como una parte de las problemáticas del matrimonio en la actualidad?

Creo que sí. No podemos obviar el hecho de que toda la mirada al matrimonio corresponde al autor, con todas sus obsesiones e hiper conciencia de que algo sucedía dentro de su cabeza. El odio y la voluntad de aniquilar son transversales en el texto para todos los personajes. Nuestros matrimonios actuales (algunos)… (la mayoría)… no pasan a ser más que uniones que sólo se sostienen con evidencias emocionales… y de la emoción hay que desconfiar… porque no sirve como referente de nada. En estos tiempos, la concepción profunda, esotérica, del concepto compromiso y rito, poco tienen que ver con el matrimonio y sus derivados…

¿El femicidio, en manos de un uniformado, no será uno más de esos viejos relatos de abuso y poder?

Sin duda, ahora bien, no es nuestra idea en el montaje. Lo que queríamos era presentar una figura emblemática de poder que a todos les resultara familiar, para que así, esa imagen comenzara a desatarse hasta transfigurarse en ese masculino derrotado, sin poder ni posibilidad de salvación. La violencia está siempre en ambas partes… y eso es importante. Hablo de nuestro montaje, evidentemente…

¿Cómo vez en la actualidad la llamada “guerra de los sexos” y específicamente, en el Chile actual?

La guerra de los sexos en nuestro país es la guerra de la nueva emancipación versus la vieja conciencia de dominio del hombre. Me parece que termina siendo una guerrilla de orgullos, en donde las mujeres quieren finalmente, los supuestos privilegios del masculino en vez de defender una postura propia… bueno, no me parece mal, generalmente, la historia nos enseña que el oprimido quiere ser como su opresor… otra falencia más del ser humano… La guerra de los sexos no es necesaria si ambas partes de una relación, se conocen a sí mismos, dialogan y comparten con honestidad e igualdad existencial una idea del porvenir. El resto será vicio de la calentura, la religión o algún rasgo económico.

 

Foto: Teatro Universidad Católica

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