Revista Intemperie

Ánima Adjunta en un cuerpo sin compañía

Por: Héctor Rojas Pérez

Personajes que buscan una “prótesis de alma” es el hilo conductor de estos cuentos que Héctor Rojas lee como un diálogo con almas errantes que atraviesan una especie de Purgatorio de la soledad.

 

El volumen de cuentos Ánima Adjunta (Chancacazo 2011) se compone de diez textos breves que no funcionan en una conexión narrativa entre ellos, pero sí como un paralelismo simbólico que se reestructura de un texto a otro. Ánima Adjunta es la historia de personas sin alma, atrapadas en la soledad o en la rutina porque no tienen un motor interno que los ayude a direccionarse, a tener proyectos ni horizontes. Es por esto que necesitan algo más, lo que como dije antes no está en encontrarse a sí mismos ni a su esencia, sino en la añadidura de elementos adjuntos, que remedien esta falta de alma. No es tampoco la falta de alma el motivo literario que sustenta este libro, sino la dependencia a la prótesis de alma a la que adscriben en algún momento de su historia. Esta es en algunos casos representada por un objeto y en otras por otros personajes. La característica en común es que esta dependencia siempre es alguna representación externa al personaje aludido.

A simple vista el libro presenta una serie de novedosos elementos fantásticos, como la conversación con un muñeco Jimmy Carter inflado por el mismo personaje protagonista, una pequeña mujer llamada Lilypunk o un mosquito que ha presenciado todos los momentos significativos de la vida de un personaje, e incluso una muñeca sexual armable que se enamora de su dueño. Estos, sin embargo, no hacen sino conformar el panorama típico del imaginario de nuestra cultura. Por ejemplo, los liliputenses que justifican el nombre de la pequeña mujer deseosa de escuchar “cosas cochinas” por parte de Nicolás, y de que este le haga “cositas”. Él posterga el cumplimiento al deseo de la pequeña mujer y la mantiene en su bolsillo, quizás más tiempo del debido.

También es posible encontrar el recordado “nevermore” que en el conocido poema de Edgar Allan Poe es emitido por un cuervo en la presencia de la muerte; en cambio, en el libro de Pablo Fuentes es emitido por un loro verde que fue dejado por un gringo hace un par de años a cambio de un peyote. Por supuesto aquí el “nevermore” causa risa, en contraste con la obra de Poe donde causaría horror.

La propuesta del autor no está en la creación de este imaginario sino en el vaciamiento de la estructura sicológica de estos cuerpos sin alma ni compañía. Seguramente desde el psicoanálisis instalarían la conciencia en la pequeña mujer deseosa de palabras sucias o le otorgarían valor al encubrimiento de los personajes en la fiesta de disfraces que se identifican con sus roles, pero Ánima Adjunta parece realizar una invitación menos evidente, no a una lectura de las soledades depresivas de las personas del siglo XXI, sino al diálogo literario con el ánimas errantes, porque el ánima, a diferencia del alma, nos evoca el deambular en el purgatorio de la tradición clásica.

Este es el primer libro de Pablo Fuentes, lo que no resulta irrelevante, pues aparece como una propuesta interesante de narrativa, con aspectos que ciertamente pueden seguir siendo trabajados en el futuro. Un ejemplo de ello son los primeros cuentos, que demoran demasiado los comienzos, con descripciones de situaciones que no son centrales y que postergan la presentación el conflicto y de los personajes. Si bien esto no impide la lectura ni dificulta la comprensión, solo vuelve más estrecha la entrada del lector al libro en su inicio, cuando recién comienza a hojearlo. Tampoco es un recurso permanente en los demás cuentos que pueda perfilarse como un estilo definido del autor, o por ahora al menos no lo parece.

“Uno no es uno. Uno es dos personas intentando ser uno. Lo sé porque tuve la oportunidad de conocer a mi otra persona: un mosquino de no más de un tercio de centímetro”. Este es el inicio del sexto cuento del libro y no es casual esta presentación, pues se basa en la aparición realista o fantástica de elementos externos que le den motivo a las vidas de personajes sin compañía ni alma. Pero estas prótesis no son nunca firmes ni duraderas, son frágiles, simples y delicadas como un mosquito, momentáneas como un disfraz de Superman, pasajeras tal como un trago de un bar o desechable como un muñeco inflable o una muñeca armable con una llave allen. Ante la fragilidad de estas prótesis lo inminente es lo recurrente: el regreso a la falta de compañía y soledad que los mantiene como ánimas a la espera.

 

Ánima Adjunta

Pablo Fuentes
Santiago, Editorial Chancacazo, 2011

Un comentario

  1. Tuve el honor de recibir de manos de Diego de Editorial Chancacazo un ejemplar de Ánima Adjunta, me lo devoré y disfruté cada cuento de Pablo Fuentes porque él no trata de parecerse a nadie, y mantiene la tadición literaria de los cuentistas hacer de lo cotidiano o ridículo algo tan increíble que se apodera de nuestra imaginación.

    ¿No lo creen? ¡Leánlo!

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