Revista Intemperie

La guerra de los sexos

Por: Pablo Torche

La compañía Teatro La María monta uno de los más sombríos dramas de Strindberg, que Pablo Torche valora por su capacidad de ofrecer una óptica completamente nueva para temas actuales, como las relaciones de pareja y las transformaciones en los roles de la mujer y el hombre en la sociedad.

 

August Strindberg, el famoso dramaturgo sueco (1849-1912), no tuvo una vida feliz. Desde niño estuvo dominado por una hipersensibilidad mórbida, y una tendencia creciente a la autotortura psicológica, que derivaría en la adultez a un caso clínico de paranoia y celotipia, brillantemente descrito por Karl Jaspers en su libro ‘Genio artístico y locura’. Gran parte de estos sufrimientos y tormentos, así como las ideas viciadas que engendraron, dan lugar a la obra Padre, recientemente montada por la Compañía La María en el Teatro de la Universidad Católica.

En ella se muestra un hombre extremadamente frágil psíquicamente, que es conducido al delirio y a la locura a causa de su inseguridad y celos enfermizos, que su esposa no hace sino alimentar. A pesar de que se dice que jugaban en veredas opuestas, el mundo que transmite Strindberg es muy similar al de Ibsen, es decir, una atmósfera familiar opresiva, dominada por la incomunicación y los fantasmas siempre presentes de la locura y el suicidio. Me parece sin duda sintomático el hecho de que estos dos grandes dramaturgos, ominosos y sombríos, hayan recibido tanta atención en las tablas nacionales durante el último par de años.

La puesta en escena que ofrece la Compañía Teatro La María es correcta, organizada en torno a la actuación sugerente que entrega Alexis Moreno, quien también oficia de director. La obra avanza sin demasiados preámbulos hacia un estado emocional decadente y asfixiado, en el cual no hace sino profundizar a lo largo de la hora y media de representación. El carácter sombrío del drama se ve sólo resaltado por la curiosa escenografía escogida, la de un horrible e hiper-iluminado living moderno, ornamentado gratuitamente por un máquina de gimnasio que obsesiona al protagonista. El telón de fondo con la enorme fotografía de una niña en estilo Lichtenstein, quizás esté demás.

El mundo sin esperanzas que por alguna extraña razón caracteriza el arte de las latitudes escandinavas, emerge así en toda su crudeza en este montaje. Resuena la frase de Schopenhauer, citada casi textualmente “el infierno existe, y es este mundo”. Sin embargo, falta algo sobre el escenario para transmitir con total propiedad el ambiente plenamente infernal de Strindberg, aunque es difícil determina qué. Quizás sea la opción del montaje, que desechó de plano una versión realista de época, pero que tampoco se arriesga con una actualización o relectura completa, quedando así en una versión semi moderna difícil de localizar por completo.

Como sea, la propuesta de La María logra transmitir a cabalidad el ambiente pesimista, a través de un espectáculo correcto y del que, en cualquier caso, nadie va a salir con una sonrisa en la boca. La singular visión de Stribdberg acerca de las relaciones de pareja, las mujeres y, por extensión, todo el género humano, ofrece también un interesante (y extremo) punto de partida para debatir y cuestionar algunos de los tópicos candentes de la sociedad actual, como el nuevo rol de la mujer y el hombre en las relaciones de pareja, la infidelidad, los celos e incluso el femicidio. Quizás las respuestas que sugiere Strindberg, que postula sin ambages una despiadada guerra entre los sexos, no sea la más ajustada al paladar contemporáneo. Pero resulta valioso que la Compañía La María plantee la discusión por medio de este clásico terrible y desesperanzado.

 

Padre

De August Strindberg
Dirección: Alexis Moreno
Compañía: Teatro La María
Elenco: Tamara Acosta, Alexandra Von Hummel, Alexis Moreno y Jorge Arecheta
Diseño de escenografía: Rodrigo Ruiz
Teatro Universidad Católica (TE: 2055652), hasta el 10 de diciembre
Funciones: jueves, viernes y sábado, 21 hrs.

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