Revista Intemperie

Aurelio Major: “Granta vino a desordenar el panorama literario de habla hispana”

Por: Paula Peña Rozas
aurelio major

En esta entrevista con Intemperie el co-editor de la revista Granta en Español, Aurelio Major, analiza el impacto de la lista de los 22 narradores más destacados de habla hispana, se declara al margen del poder literario y dice que leerá con atención a Marcelo Mellado, María José Viera-Gallo y Daniel Hidalgo, entre otros autores chilenos

 

Aurelio Major es canadiense-mexicano y vive en Barcelona. A pesar de sus lentes, es un hombre de ojo agudo: además de ser editor, poeta, traductor y co-editor de la revista Granta en Español, trabaja como “scout” literario, una suerte de espía o asesor (como él prefiere llamar a este oficio) que recomienda a las editoriales europeas qué publicar, rastrea hacia dónde van las tendencias de la literatura y capta alguno que otro manuscrito inédito que podría convertirse en un gran éxito.

Major estuvo en Chile para dictar clases a los alumnos del Magíster en Edición de la UDP y además vino a hablar del tema que el año pasado encendió el debate en los suplementos literarios: la selección de Granta, la prestigiosa revista que presentó la lista de los 22 narradores más destacados de habla hispana, entre los que figuran los chilenos Alejandro Zambra y Carlos Labbé.

¿Por qué crees que la selección de Granta sacó tantas ronchas?

Seguramente porque vinimos a desordenar el panorama literario de habla hispana. Y también porque somos una suerte de intrusos, primero porque somos dos extranjeros (se refiere a él y Valerie Miles con quien edita la revista) y segundo porque no estamos vinculados al poder literario. Prueba de ello es que hablamos con importantes medios como el diario El País y El Mundo para ofrecerles publicar la lista de los 22 narradores en exclusiva antes de que esta saliera en Granta y no les interesó. Luego se vieron obligados a replicar la información debido al considerable impacto internacional que tuvo su edición en lengua española e inglesa.

Suena extraño que te consideres desvinculado del poder, considerando que trabajas para grandes editoriales europeas y Valerie Miles dirige Duomo.

Así es, pero no somos parte del poder ya institucionalizado, en ese sentido somos ajenos a esos círculos, lo que no significa que no estemos construyendo otra esfera de poder.

La famosa selección de Granta dada a conocer el año pasado generó encendidos debates y una seguidilla de opiniones y críticas en medios culturales, tanto latinoamericanos como españoles. Algunos de los dichos más comentados por su intensidad y seguramente también por la tribuna de su autor, fueron los del crítico español Ignacio Echevarría quien señaló en los medios Cuarto Poder y El Cultural que el jurado de Granta no tenía conocimiento suficiente de la literatura en español, que los seleccionados en su mayor parte no eran jóvenes (tienen entre 30 y 35 años) y que muchos de ellos ya habían sido publicados y premiados en España, donde además contaban ya con agente literario. De esta forma Echevarría intentaba señalar que la lista no estaba descubriendo nuevos talentos sino más bien reforzando varios ya consagrados por la industria.

A un año de este debate, Major (quien ya había rebatido a Echevarría en la bitácora de Granta) parece tomarse estas críticas con calma y contesta con seguridad a cada una ellas de forma automática, como si se supiera de memoria cada contraargumento. Señala que el jurado sí contaba con especialistas en literatura de habla hispana (destaca especialmente a Edgardo Cozarisnky, Mercedes Monmany y a Francisco Goldman, quien llevó la obra de Roberto Bolaño a Estados Unidos); deja en claro que uno de los requisitos para ser parte de la lista era tener al menos una obra publicada por lo que no debiera sorprender que haya autores conocidos; dice que no se investigó ni consideró el hecho de que el autor tuviese un agente literario y agrega que la selección no pretende imponerse como canon sino que es una fotografía del momento, lo que, por lo demás, no impide que otros hagan sus propias listas. Más allá de las críticas, Major parece querer destacar lo que Granta puede aportar a la literatura latinoamericana.

¿Qué motivación personal te impulsa hacerte cargo de Granta en español?

No es una motivación solo mía, esta revista la fundamos en 2003 con Valerie Miles, con quien queríamos destacar el reportaje narrativo y la narrativa: textos de largo aliento que muchas revistas no publican por problemas de espacio. Y nos interesa tender un puente no solo entre España e Iberoamérica, sino también entre los países iberoamericanos y que en Granta nos podamos encontrar quienes estamos interesados en lo mismo, sobre todo escritores de muy diversa naturaleza. Por otra parte, nos motiva que la publicación en español sirva de puente para que algunos de estos escritores y los textos que nos parecieran más relevantes, pudieran aparecer también en la publicación inglesa. Por ejemplo habíamos conseguido que se publicaran en la versión inglesa de Granta a Rodrigo Rey Rosa, a Javier Cercas, a Rodrigo Fresán, a Leila Guerriero, entre otros. Esto ha sido muy importante para nosotros.

Chile, ¿y los libros?

Como buen rastreador de tendencias, Major aprovechó su estadía en Santiago no solo para dar clases y dictar una conferencia, sino también para pasear por las librerías y qué olfatear se teje en el ambiente literario chileno. Aparte del enrarecido clima de humo y lacrimógenas que encontró (cuenta que una noche salió del hotel Plaza San Francisco para observar muy de cerca las protestas de los estudiantes) se fue a Barcelona con algunos libros de autores chilenos que le recomendaron en su estadía.

De tu paso por Santiago, ¿qué te llevas para leer?

Me recomendaron que leyera a Marcelo Mellado, María José Viera-Gallo, Daniel Hidalgo, Luis López Aliaga y Alejandra Costamagna, entre otros. Además de algunas de las inminentes obras de escritores ya publicados en España como el reciente Rodrigo Díaz Cortez y Marcelo Lillo. Hay además algunos poetas jóvenes brillantes, como Rodrigo Rojas, Juan Cristóbal Romero o Rafael Rubio.

¿Qué impresión te llevas de nuestras librerías?

Hay algunas excelentes, como Metales Pesados y Ulises, pero los libros en Chile son excesivamente caros, el impuesto es demasiado alto, lo que muestra que la industria editorial está desprotegida por el Estado y solo satisfarán a la inmensa minoría. Por otro lado es muy alentador que la poesía tenga tantos lectores.

 

Foto: Nina Subin

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