Revista Intemperie

Territorio Descuajado o el lugar de pertenencia

Por: Catalina Donoso

Catalina Donoso recomienda una obra que aborda el tema mapuche de manera novedosa, mezclando ficción con realidad y poniendo en cuestión los límites de la representación teatral.

 

Una de las primeras cosas que llama la atención en Territorio Descuajado. Testimonio de un pais mestizo, la segunda obra de la Compañía Teatro Kimen dirigida por Paula González, es la convivencia en escena de los actores y de las protagonistas auténticas de la historia que se cuenta.

La obra, escrita por Marisol Vega, recrea en parte las vivencias de Elsa Quinchaleo, una mujer mapuche que gracias a la toma de terrenos en una zona aledaña a la ciudad de Santiago, logra convertirse en dueña de la casa en la que vive actualmente junto a su familia. Este relato troncal está cruzado también por el testimonio de una lonko involucrada en la lucha del pueblo mapuche por la recuperación de sus territorios, y por un elemento completamente ajeno, la relectura de la obra María Estuardo del poeta romántico alemán Friedrich Schiller.

Así, las anécdotas de la vida personal e íntima de esta protagonista, se ven enfrentadas al  tema del poder y la reivindicación política, asuntos que hoy por hoy alimentan cualquier aproximación a la temática de nuestros indígenas del Sur. Tal vez la fluidez y continuidad de este diálogo es un punto que flaquea en el montaje, pero al mismo tiempo la propuesta de incluir, como verdaderos dobles enfrentados, a dos mujeres mapuches no actrices con sus versiones teatralizadas, constituye uno de los logros expresivos y discursivos de esta obra. El recurso cuestiona la capacidad de representación del lenguaje teatral y pone en tensión el acto mismo de la representación, ya que ellas, más que repetir un texto que ha sido originalmente propio y que de esta manera es reapropiado, no requieren actuar, ellas están y son en escena, y su presencia pone a vibrar su entorno artificioso.

Es interesante que el discurso político no surja en el montaje como algo obvio, previsible, salvo por la irrupción de la lonko, cuyo parlamento está mucho más inserto en la demanda directa, pero que dialoga a su vez con los relatos mínimos y vivenciales de Elsa y la actriz que la encarna. El contenido sociopolítico está así sugerido, latente en la puesta en escena, alimentado a su vez por los textos de María Estuardo -en una interesante traducción que pasó primero por el mapudungun antes de convertirse en la versión castellana que vemos escenificarse en esta puesta en escena- en una concepción múltiple del territorio, que pasa por lo íntimo, lo privado, para cruzarse con las decisiones políticas y socioeconómicas acerca de los límites de la pertenencia.

Territorio Descuajado es una obra altamente recomendable para quienes tienen cierta sensibilidad en relación con el tema mapuche, para los que gustan del teatro con una propuesta propia y arriesgada, pero también para quienes han creado ciertos anticuerpos frente a estas dos premisas. El montaje de Teatro Kimen las combina con honestidad, en una obra de teatro prolija y vital.

 

Territorio descuajado. Testimonio de un país mestizo

Compañía: Teatro Kimen
Dirección: Paula González
Dramaturgia: Marisol Vega
Elenco: Andrea Giadach, Elsa Quinchaleo, Carmen Saihueque, Marisol Vega, Camilo Fernández.
Diseño integral: Carmen Gloria Cuello
Lugar: Matucana 100, Espacio Patricio Bunster
Fechas: del 5 al 28 de agosto de 2011, jueves, viernes y sábado a las 21 hrs., domingo 20:30 hrs.
$4.000 adulto, $2.500 estudiantes y tercera edad, $2.000 jueves popular

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