Revista Intemperie

Lectura de un clásico a lo posmoderno

Por: May Ling Tan
preguntan

La Orestíada, clásica tragedia griega, está de jeans y cabeza rapada en Se preguntan por la muerte de Clitemnestra, una propuesta innovadora que cuestiona los roles de género que hombres y mujeres deben cumplir. Escribe aquí May Ling Tan.

 

Desde el momento en que uno entra a la sala donde se montará la obra Se preguntan por la muerte de Clitemnestra”, infiere que está ante una puesta en escena contemporánea y crítica que pretende cuestionar a los clásicos griegos. Esto queda reflejado en una música estridente que recibe a los espectadores y en un vestuario atrevido donde imperan los jeans, bototos y algunas cabezas rapadas.

Este drama dirigido por Natalia Carvajal rescata el conflicto entre el rey Agamenón y su esposa Clitemnestra, aquel en que la mujer asesina al primero, lo que desencadena la venganza de Electra; entonces la joven trata de que su hermano, Orestes, mate a la responsable, es decir a la madre de ambos.

Sin embargo, a diferencia de La Orestíada de Esquilo o de Electra de Sófocles, entre otras obras que rescatan este conflicto, aquí la muerte de Agamenón ocurre de manera diferente, ya que ésta es simbólica y no física. De esa manera se desencadenan una serie de conflictos y argumentos en los que se cuestiona si la reina debe morir por el acto cometido, tal como lo indican los clásicos de la literatura.

La riqueza de la obra radica en las variadas lecturas que pueden realizarse de la misma. Se cuestionan las leyes impuestas, existe una crítica al estereotipo del intelectual y una reflexión en torno al papel que deben asumir los actores y espectadores. Pero sin duda, la temática que cobra mayor fuerza es la del género como una construcción cultural y la pregunta por los roles, que tanto mujeres como hombres deben adjudicarse para encajar en la sociedad. En la obra esto queda reflejado en la figura de Menelao quien se encarga de reafirmar su masculinidad a través de sus atributos físicos y potencial sexual, sin embargo, cuenta con un carácter débil y dependiente que más bien lo asemejan a una mujer.

De esta manera, la propuesta de la compañía La Porcina y del dramaturgo Federico Zurita radica en cuestionar las reglas y tradiciones impuestas que coartarían la libertad del ser humano. El gran conflicto entonces es la búsqueda de la identidad para identificar cuál es la verdad presente en cada uno de nosotros.

En relación a la puesta en escena, la fortaleza está en sus actores quienes interpretan con intensidad sus papeles, destacándose especialmente las mujeres de la compañía (Natalia Bravo, Constanza Valderrama y Alondra Vera). Sin embargo, se cometen furcios que desconcentran por momentos a los mismos actores, pero que no terminan por alterar el desarrollo de la obra.

Con una escenografía sencilla, sólo un banco de madera al centro del escenario y las ventanas de la sala que son utilizadas por los personajes, los diálogos transcurren de manera rápida, lo que en un principio dificulta la comprensión del drama. Ahora bien, se agradece que en un momento se remitan al texto original para explicar cuál es el conflicto en el que está basado esta obra. Ello facilita el entendimiento del espectador que puede desconocer este clásico griego. Sin embargo, la sobreexplicación e interpretación que hace un personaje al cometido que pretendía alcanzar el montaje, limita las inferencias propias que el público, por sí sólo, bien podría hacer. Otras dificultades vislumbradas están en el espacio, el cual es estrecho e impide, por momentos, una visualización cabal de las acciones.

Ahora bien, en relación a sus fortalezas también se puede destacar una serie de situaciones inesperadas que alteran el normal desarrollo de los sucesos, lo que puede causar sorpresa en los asistentes.

Se preguntan por la muerte de Clitemnestra podría ser catalogada como una propuesta interesante e incluso, recomendable. Las interpretaciones que se hacen de las problemáticas y de los personajes reviven un clásico con una visión innovadora, que por fin una compañía se atrevió a inaugurar.

 

Se preguntan por la muerte de Clitemnestra

Dirección: Natalia Carvajal Katalinic.
Dramaturgia: Federico Zurita Hecht.
Elenco: Javier Aguilar Baeza, Natalia Bravo Zúñiga, Natalia Carvajal Katalinic, Benjamín Pinto Urzúa, Constanza Valderrama Leiva, Alondra Vera Thompson.
Colaboran: Débora Weibel Bracamonte y Patricia Murua Wobbe.
Vestuario e imagen: Marcia Lefiman.
Escenografía y gráfica: Romina Bravo.
Fecha de funciones: desde el 6 al 21 de agosto.
Horario: viernes, sábado y domingo 20:00 hrs.
Lugar: Escuela de Actuación Instituto Arcos. Victoria Subercaseaux 99. Metro Universidad Católica.

Un comentario

  1. Héctor Rojas dice:

    También tuve la suerte de asistir a la puesta en escena de esta obra. Es interesante poner a los clásicos de la literatura a los ojos de la actualidad, la propuesta de la discusión de género en un solo personaje es muestra de eso. Que bueno que en este texto destacaste la sencillez de elementos como la banca del centro.

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