Revista Intemperie

En el espacio de la perplejidad

Por: Constanza Ramírez

La recientemente creada editorial Chancacazo publica una retrospectiva del poeta francés Jacques Dupin. Constanza Ramírez lo considera un acierto. 

 

Hace un par de meses, la editorial Chancacazo publicó una antología del poeta francés Jacques Dupin, restaurando –como lo dice Iván Salinas en su epílogo– “una de las mayores ausencias que hay en el panorama hispánico de la poesía francesa”. El libro no es solo una muestra de la obra que el poeta ha producido entre  1963 y 2000, sino que además, constituye una presentación global del autor, incluyendo una cronología de su vida, un prólogo a cargo de Paul Auster (un acierto de la edición), y un iluminador epílogo de Iván Salinas, su traductor.

La antología agrega también la respuesta que escribió el poeta frente a la pregunta con respecto a la ausencia de la poesía, realizada por la revista Le Débat. Este texto, denominado “Ausencia de la poesía”, puede leerse como una poética de Dupin, en la medida que su lectura abre sentidos para su obra.

Desde la perspectiva de Dupin, la poesía es ausente, no está, puesto que  “escapa al panorama literario, al sistema editorial, a la inquisición de los medios [. . .] Ella no es, se niega a ser un género literario, un producto literario, una mercancía editorial. Ella es, por dicha, deficitaria en el cálculo del marketing.”

Está situación, sin embargo, no es una postura anti sistema, ni un manifiesto de marginalidad, sino que corresponde a la posibilidad misma de la poesía, puesto que ella –según las palabras de Dupin– está en “una inacción belicosa, que es su verdadero trabajo en la lengua y en el mundo, hacia y contra todos, un trabajo de trasgresión y de fundación de la lengua.”

De esta manera, la poesía de Dupin se constituye como una reflexión respecto a las posibilidades de la palabra poética, un pensamiento sobre la constitución de sí misma, que indaga el espacio desde el cual ella surge, haciéndole una hendidura al mundo para mostrar algo que antes no existía.

En esta búsqueda, la poesía de Dupin explora diferentes formas, tanto el verso corto y fragmentado, como versos largos, e incluso la prosa poética.

y el grito
cuando nada atraviesa el aire
salvo el grito
el aletear de los pájaros nocturnos    fumarolas
sobre los escombros
chirridos
de la pluma sobre la hoja

Los versos citados son parte del poema largo “Historia de la luz”, perteneciente a Contumancia, en ellos se ve la tendencia al fragmento y al espacio, sentido que se refuerza visualmente, en la medida que una palabra constituye un verso, o existen notorios espacios entre ellas, o están separadas con guiones. Lo anterior marca la pausa y dibuja el silencio, en un juego con los límites de la presencia, de lo que está y no está

Giorgio Agamben afirma que la nada es “una especie de dimensión límite del lenguaje y de la significación, el punto donde el lenguaje deja de significar la res sin convertirse, no obstante en una simple cosa entre las otras”. En ese sentido, explica Agamben, la nada abre una dimensión en la que está el lenguaje, pero no están las cosas significadas, es decir, que indica el tener lugar mismo del lenguaje, la instancia del discurso independientemente de lo que en ella es dicho. De esa manera la nada es el lugar desde donde adviene la palabra poética y ese es el espacio que instiga Dupin.

En los versos citados, además de la nada, existen varias imágenes que se retrotraen a ella, tales como el grito (voz que no articula significado), aleteo (movimiento disonante, en contraposición a la armonía del canto del pájaro). El advenimiento de la palabra poéstica, antes de ser la res se concentra en la imagen “chirridos/ de la pluma sobre la hoja”, movimiento que indica el lugar de la palabra, pero antes de que llegue a decir.

Los conceptos de nada, aire, escritura, grito, son ejes de la poética de Dupin, aparecen constantemente en sus poemas, en distintos cruces, en imágenes herméticas, que están constantemente indagando ese límite en que se atisba el lugar de la palabra. El poema intenta llegar hasta el fondo de la lengua, “cavar más profundo que el chillido del recién nacido, que el grito de la cazadora, la queja del torturado [. . .] escribir para alcanzar el silencio”. De esa manera, se observa que la poesía de Dupin no transita, sino que se imbrica en sí misma, “Porque la escritura no nos devuelve nada” dirá en “Morrenas” de La tronera”.

Este último fragmento citado revela también otra de las operaciones características de Dupin, consistente en afirmar hasta desafirmar, o avanzar hasta retroceder, de manera que el salto hacia el lugar de la palabra queda esbozado, pero nunca se completa. Es otra manera de bordear ese espacio del lugar original.

Quedan muchos elementos que destacar, muchísimos versos más que citar para seguir abriendo sentidos, para seguir, literalmente, escarbando en la palabra de Dupin, pero esta es imposible de agotar en una primera lectura.

Leer esta antología es, sin duda, una experiencia de perplejidad y alucinación, de ahí que se agradezca la publicación de Chancacazo, que está muy bien, pero sería mejor si es que fuera bilingüe.

 

Por el sendero frugal. Antología 1963 – 2000

Jacques Dupin, traducción de Iván Salinas
Santiago, Chancacazo, 2011

Un comentario

  1. Alicia dice:

    Demasiado frugales las citas de versos como para tener alguna idea personal de el Jacques Dupin. A.

Deje su mensaje

Debes estarsuscrito para enviar un comentario.