Revista Intemperie

Juan Pablo Roncone, Hermano ciervo y el momento narrativo

Por: Francisco Díaz Klaassen

En el escenario poblado de cadáveres de la literatura contemporánea, Francisco Díaz ve en los cuentos de Roncone una oportunidad de redención.

 

Leer literatura contemporánea es un asunto peligroso, que dentro de lo posible debiera evitarse a toda costa. Razones hay muchas; espacio para explicarlas aquí, más bien poco. Quedémonos en los números, que mienten menos: la posibilidad de que nos encontremos algo bueno tiende al cero.

Sin embargo, para qué engañarse: resulta imposible escapar al embrujo lerdo de los libros nuevos. Será que queremos descubrir a alguien y apropiarnos de él o de ella, erigirnos como salvadores del buen gusto, estandartes de la clarividencia. O a lo mejor se trata de algo más simple todavía: buscamos que una esperanza le dé sentido a nuestras lecturas; poder conectar, por una vez que sea, con alguien que no sea un cadáver. Esperanza vana, esperanza burda, esperanza que queda insatisfecha con prácticamente la totalidad de los libros contemporáneos.

Juan Pablo Roncone, el escritor detrás del libro de cuentos Hermano ciervo, y cuyo nombre, aun siendo un autor inédito, repetían y mascullaban con respeto y expectación las bocas entendidas (y autorizadas) de este país, Roncone, digo, es tal vez una de las pocas excepciones a esta amarga realidad.

A diferencia de la mayoría de los libros de cuentos, se puede hablar de Hermano ciervo en general sin caer en descuidos. Me refiero no sólo a que hay un tono que pervive en la mayoría de los relatos —¿uno melancólico, uno nostálgico?—, además de un estilo —¿seco?, ¿pulcro, que busca con ello cierta frialdad?—; también se puede generalizar porque este es un volumen sin altibajos, que mantiene una regularidad tan temática como climática.

Los cuentos de Hermano ciervo suelen hacer referencia a momentos decisivos, pero a momentos decisivos que quedan en “la negra espalda del tiempo”, que diría Javier Marías. Momentos que o bien no sucedieron o bien pasaron desapercibidos; momentos desaprovechados, que remiten a lo que no se hizo, a lo que ya no tiene remedio. Resulta imposible no acordarse de Rossetti: “Mira mi cara. Mi nombre es Pudo-haber-sido; también me llaman Ya-no-más, Demasiado-tarde, Adiós”.

Roncone sabe que lo importante de sus cuentos son las historias y no deja que el estilo estorbe. Es gracias a esa convicción estilística —porque eso es lo que es, finalmente; una suerte de pacto entre el fondo y la forma—, que asistimos conmovidos a ciertas escenas emocionantes del libro, que de otra forma no habrían resultado ni tan convincentes ni tan perdurables. Es por eso que el libro resulta perturbador (¿hay algo más perturbador que dos colorines teniendo sexo en el baño de una cabaña?), que las escenas de traición nos dejan un ruido en la cabeza que cuesta sacarse de encima, que la imposibilidad de actuar de los personajes (o de dar el primer —o definitivo— paso), así como la facilidad que tienen para compartir momentos íntimos con extraños, hacen tanto sentido.

Pero no se trata solamente de que las historias o las tramas estén bien trabajadas, los personajes armados de manera convincente, ciertos momentos estelares magníficamente construidos, o las transiciones temporales se nos antojen perfectas. Se trata de una cualidad particular que parece tener Roncone: un ojo clínico para determinar el mejor momento narrativo. Es decir, si un escritor x tiene una anécdota y, ¿cómo ha de contarla y bajo qué ojos?; ¿en qué momento ha de empezar el relato?; ¿qué ha de dejar afuera; qué, insinuar; qué, explicitar? Todas esas preguntas Roncone las responde como si llevara años en el ruedo, y como si Hermano ciervo, en vez de un debut, fuera la confirmación de una dilatada carrera. Punto para él.

Pero volvamos un segundo al argumento de la literatura contemporánea. Experto en el tema no soy, venga eso por delante. (Ustedes tampoco, así que nos compensamos mutuamente.) Aun así, tengo la impresión de que en los libros actuales, así como en las películas, parece predominar cierta tendencia a la anécdota, al momento mínimo. En cierto sentido, Roncone no escapa a esto, y Hermano ciervo se puebla de situaciones cotidianas, de historias cuyo poder reside precisamente en la falta de momentos epifánicos que todo lo truecan. Pero adscribirlo a esa corriente sería un error, porque —al menos en este libro— nunca llega a esa mala costumbre de la literatura chilena de abusar de los momentos en los que nunca sucede nada. También, porque donde la mayoría de los escritores contemporáneos se sitúa a un costado de sus personajes, observándolos y descubriendo a la par con el lector aquello que se ha observado (sin mayor conocimiento de lo que se narra, digamos), Roncone se nota que se pone por encima del mundo que describe, como un Dios que todo lo ve y lo sabe o, aún mejor, como un padre orgulloso de su creación. Hay cariño por los personajes en este libro, compasión por las vidas que les ha tocado vivir, a ratos incluso cierta esperanza velada de redención. La misma esperanza que, al terminar el libro, siente uno como lector por la literatura chilena.

 

Hermano ciervo

Juan Pablo Roncone
Santiago, Los libros que leo, 2011

7 Comentarios

  1. Carlos Calles dice:

    Felicidades, Francisco, por la reseña. Y a Juan Pablo Roncone por el libro; el primero de muchos, sin duda. Saludos.

  2. Jorge dice:

    donde puedo leer un cuento del libro??

  3. Josefina Trujillo dice:

    Que buen libro escribió Juan Pablo! Lo leí sin poder detenerme. Sin vanas pretensiones, con sencillez, Roncone nos relata episodios llenos de profunda existencia. Lentamente, sí, lentamente, porque no hay razón para que la vida pase más rápido.

    Una excelente reseña.

    Saludos,

  4. carmen dice:

    Que precioso libro.
    Lo releo y me vuelve a emocionar.

  5. Delia Weber dice:

    Apenas leí la reseña de Carlos Calles en El Norte supe que Juan Pablo Roncone es un autor que no me puedo perder. Corro a buscarlo. Rápido no vaya a ser que la vida se apague.Un abrazo JP …

  6. cristian dice:

    alguien me puede decir donde comprar el libro

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