Revista Intemperie

Orgía: sangre en la mesa del velador

Por: Catalina Donoso
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En Orgía, Pier Paolo Pasolini devela las pasiones torcidas que se ocultan tras la mascarada de la vida burguesa. El resultado no es recomendable para quienes buscan un mero teatro de entretenimiento, advierte Catalina Donoso.

 

De jueves a domingo y hasta el 10 de julio se presenta en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) Orgía, una de las últimas obras escritas por el cineasta, ensayista, poeta y dramaturgo, Pier Paolo Pasolini. La versión local, dirigida por Cristián Marambio, se propone ser coherente con el espíritu provocador y subversivo que animó prácticamente toda la producción artística del autor italiano. Considerada un antecedente de la que tal vez sea su cinta más controvertida, Saló o los 120 días de Sodoma, Orgía desarrolla una crítica profunda a la sociedad pequeño-burguesa y a sus valores, desnudando las pulsiones más retorcidas y los temores más ocultos de la clase media alta.

La puesta en escena se despliega en torno a esta tensión, la de la vida ordenada, monótona y pulcra de una pareja educada y bien situada en el espectro social, y el lado B, perverso y cruel, que se oculta tras esta mascarada a la vista. La escenografía, simple pero sugerente, propone ya desde el inicio una cierta incomodidad, una perturbación del ánimo en el espectador, presente también en la mínima música que por momentos irrumpe en la escena. En este sentido, los distintos niveles expresivos del montaje juegan con la ambivalencia de aquello que repugna y a la vez seduce, en una cuidada ambientación y prolijas actuaciones que no hacen sino internarse en los territorios de lo aborrecible.

Los personajes principales son un marido suicida (sobre su muerte nos advierte desde el primer texto) y su mujer, ambos embarcados en un juego sexual de humillación y control, a través de cuyo desarrollo se van exponiendo los conflictos vitales con que cada uno carga y que pretenden reflejar también los de la desigual sociedad contemporánea. El rol del marido, a cargo de Cristián Keim, aparece como el más complejo, ya que es quien encarna la dualidad extrema de la rutina cotidiana burguesa y su contraparte de la perversión reprimida y caótica. Keim interpreta con talento este doble registro, en el que incluso tiene cabida cierta cuota de humor, pero del más negro, por cierto. Las actrices, Ana Laura Racz, en el papel de la mujer, y Daniela Espinosa, en el de la prostituta que el marido lleva a su casa, parecen concentrarse cada una en uno de los polos posibles de este universo pasoliniano, el de la banalidad más cruda en el caso de Espinosa, y el de la búsqueda de sentido en los laberintos de la depravación en el de Racz.

Con un texto complejo, poblado de metáforas y dobles lecturas, de invitaciones a subvertir la sensatez, Orgía requiere de un público acostumbrado al teatro de tesis, preparado para llevarse consigo una serie de reflexiones sin madurar, abiertas, a veces dolorosas, de la condición humana. La violencia no sólo presente en las palabras sino también explícitamente en algunas escenas y en su tratamiento estético, hacen de este montaje una pieza no apta para quienes buscan en el teatro un entretenimiento de fin de semana, una excusa para la charla post restorán. O quién sabe, tal vez sean exactamente ellos quienes deban darse una vuelta por la sala N1 del GAM.

 

Orgía

De Pier Paolo Pasolini
Dirección: Cristián Marambio
Dramaturgista: Juan José Parada
Elenco: Cristián Keim, Ana Laura Racz, Daniela Espinosa
Música: Guillermo Eisner
Imagen afiche: Alfredo Jaar
Fechas: del 4 de junio al 10 de julio. Jueves a sábado, 21 hrs. | Domingo 20 hrs.
Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM)
Sala N1 (edificio B, segundo nivel). Alameda 227, Santiago, Chile.
TEL: 2 566 5500 | e-mail: info@gam.cl
Estacionamientos subterráneos por Villavicencio 354.
Obra recomendada para mayores de 14 años.

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