Revista Intemperie

Una triste tarde de té

Por: Rodrigo Marín Matamoros

Una historia simple, ágil, cargada de crítica social y con deslumbrantes recursos escénicos: así es Jemmy Button, una obra que, tal como un buen té inglés, usted difrutará. Así lo asegura Rodrigo Marín.

 

Jemmy Button, de la compañía Tryo Teatro Banda, indaga en uno de los cuatro fueguinos que son capturados por el capitán Fitz-Roy durante la expedición inglesa que descubre el Canal del Beagle (1826-1830). El adolescente de catorce años, es llevado a Inglaterra, vestido, educado y después de un año devuelto a Tierra del Fuego. En este segundo viaje Fitz-Roy invita a Charles Darwin, quien conoce a Button, y aprovecha los hechos para dar forma a su teoría de la evolución. Finalmente, veinte años más tarde, la Patagonia se revela, y una matanza de misioneros ingleses pone a Button bajo juicio.

Con un irónico humor y bajo la dirección de Sebastián Vila y la dramaturgia de Ximena Carrera, este trío de actores-músicos proponen, junto a sus instrumentos y una batería de sonidos, la representación de una parte poco conocida de la historia de Chile. De forma crítica Jemmy Button reflexiona acerca del poder y la conquista. La obra muestra cómo la desidia e ignorancia primó en el choque cultural que enfrentó el viejo continente con nuestros pueblos originarios, cómo lo material se sobrepone a la vida.

Rescatando del teatro popular y el estilo juglaresco esa forma simple de narrar historias, las escenas aquí transcurren ágilmente. Los tres actores, que encarnan una docena de personajes, utilizan el cuerpo con destreza (a falta de objetos) para comunicar y sus instrumentos musicales se transforman en el decorado que trae a los ingleses al sur del mundo.

La propuesta de la compañía Tryo Teatro Banda enfrenta con entusiasmo al público, pues el sintético texto que narra esta increíble historia es llevada a escena -burlándose finamente de los hechos-, junto a una fuerte crítica social capaz de deslizarse entre el drama y la comedia.

En la obra, el lenguaje musical es usado más allá del mero recurso y es parte activa de la dramaturgia. La forma en que el muchacho es “educado” por los ingleses se refleja metafóricamente en el aprendizaje del violín. Las estrictas posturas que este instrumento demandan del “salvaje” niño van corrigiendo sus modales y enriqueciendo su lenguaje. Los sonidos son parte fundamental para escenificar la ilusión de realidad, que con economía y simpleza de recursos, logran que la puesta en escena se abra a los sentidos.

Tal vez la cita a Roy Batty, de Blade Runner, el apocalíptico replicante del filme de Ridley Scott, sea un guiño artificioso, sin mucho sentido y que al final de la obra, no encuentre espacio para ser resuelto. Sin embargo, rápidamente comienzan los gritos y aplausos de un público agradecido de haber asistido a esta dramática comedia.

Una vez más nuestra desconocida historia de Chile nos sorprende trágicamente, y tal vez, la reflexión en torno a esta obra resulte lo contrario a las palabras del rubio asesino, que en este caso, “se perderán en el tiempo como lágrimas bajo la lluvia”.

 

Jemmy Button

Compañia Tryo Teatro Banda
Dirección: Sebastián Vila
Dramaturgia: Ximena Carrera
Elenco: Francisco Sánchez, Pablo Obreque y César Espinoza
Fechas: del 3 al 26 de junio. Viernes y sábados 20:30 hrs. Domingo 19:30 hrs.
Sala: A1 (edificio A, primer nivel). GAM. Av. Libertador Bernardo O’Higgins 227, Santiago, Chile.
TEL: 2 566 5500 | e-mail: info@gam.cl
Estacionamientos subterráneos por Villavicencio 354.
Imagen: afiche temporada 2010, ilustración por Alberto Montt.

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