Revista Intemperie

Teatro efectivo pero anticuado

Por: Pablo Torche

Pablo Torche no se sorprende con La fallecida, obra brasileña con la que el Teatro de la Universidad Católica abre el ciclo de “Grandes clásicos latinoamericanos”.

 

La Fallecida es una obra que tiene casi 60 años y eso se nota. Todo en ella es correcto, pero convencional, los conflictos son claros, y se desenvuelven con buen tempo, pero resultan siempre anticipables, los personajes rescatan bien tipos sociales clásicos, aunque sin ninguna novedad, y, por último, el ambiente o escenografía repite el clásico conventillo con balconcitos que ha poblado ya tantos escenarios

La obra fue escrita por Nelson Rodríguez en 1953, un dramaturgo clásico de Brasil quien, según se nos informa en el folleto promocional, logra con La Fallecida “una obra clave en la historia de la dramaturgia brasilera”. Más aún, agrega el folleto con entusiasmo, una obra “que no ha perdido su vigencia” por cuanto temas como la pobreza, el machismo y la pasión por el fútbol “siguen rigiendo a las sociedades latinoamericanas”.

La obra aborda en efecto el típico conflicto urbano social, ambientado en una zona marginal de la ciudad, que ha articulado una de las tradiciones más fuertes del teatro latinoamericano. En este caso, el drama se estructura en torno al deseo, a la “agonía”, diríase, de una mujer que planifica su propio funeral, como una forma de obtener por fin el reconocimiento y la consideración que la vida le ha negado. Circulan a su alrededor personajes egoístas y desconsiderados (quizás demasiado cercanos a la realidad): los empleados de la funeraria, los vecinos interesados en el fútbol, el infaltable marido poco atento que completa usualmente un matrimonio poco satisfactorio, e incluso una adivina de aparición fugaz.

Este ambiente tradicional, de “retrato social” podría decirse, funciona de manera efectiva aunque sin sobresaltos y el montaje no hace nada por constituir una atmósfera más particular o emotiva. Actuaciones correctas y cuadros compuestos de manera esquemática van haciendo avanzar la obra. El suspenso va creciendo gradualmente y las escenas inicialmente alegres y con propensión al “pintoresquismo”, van adquiriendo gradualmente un signo más trágico. Quizás resida aquí el mayor interés que presenta La Fallecida, en el desenvolvimiento sucesivo, como en capas, de una realidad social aparentemente alegre, pero que esconde en su interior un drama cada vez más profundo.

No es un logro menor, sobre todo tratándose de una obra tan antigua. Sin embargo, cabe también recordar que por esos mismos años se inauguraban en el mundo nuevas corrientes artísticas y en particular el teatro del absurdo. El hecho de que el teatro latinoamericano de la época continuara tan firmemente anclado en conflictos sociales de este tipo resulta por tanto revelador, acaso sintomático, de un cierto rezago artístico. Y asimismo, el hecho de que sea esta obra la que se reestrene 60 años después, como título inaugural del ciclo de Grandes Clásicos Latinoamericanos, abre interrogantes respecto del sentido y propuesta de fondo de una actividad de este tipo.

 

La Fallecida

Dirección: Claudia Echeñique
Dramaturgia: Nelson Rodrígues
Elenco: Gabriela Hernández, Fernando Kliche, Carlos Morales, Giselle Demelchiore, José Miguel Neira, Esteban Alvarez, Abel Zicavo, Paula Pavez, Veronica Fabrini, Eduardo Osorio.
Fecha: 10 de junio al 30 de Julio
Hora: Jueves a sábado 20.00 hrs.
Lugar: Teatro Universidad Católica. Jorge Washington 26. Plaza Ñuñoa.

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